martes, 8 de diciembre de 2009

Nuevo blog

Pues, cómo ya he dicho, he hecho otro blog, pero no es una historia ni nada de eso. Como yo adoro leer por encima de todo, he decidido hacer un blog dónde ponga todos los libros que merezcan la pena y por si queréis descargarlos. Conste que la mayoría -cómo no- serán románticos (por no decir todos) y/o de aventuras, o bueno, lo que tenga un libro para que se pueda pasar la primera página sin dormirte. Pues eso, aquí os dejo el enlace, y cómo ya sabéis, si os gusta bien, si no, lo borro y listo. Muchas gracias.
http://magickalbooks.blogspot.com/
Todavía no está del todo preparado, y ya pondré el primer libro cuando pueda...

domingo, 6 de diciembre de 2009

Su merecido (Drake)

El director vino y, totalmente enfadado, nos llevó hasta su despacho, con toda la gente detrás. Los profesores les pedían que volvieran a las clases, pero todos los alumnos se pusieron a escuchar a hurtadillas detrás de la puerta. Pero lo que más me dolió fue ver la cara de Claire, ya que rompí mi promesa, y la de mi hermana pequeña, Sofí, que estaba decepcionada. El director nos sentó a ambos en las sillas, y él en su sillón detrás del escritorio. Juntó las manos, entrelazando los dedos y nos miró expectante, en espera de una respuesta de lo ocurrido, pero ninguno dijo nada, así que empezó él.
-Bien, ¿qué ha pasado aquí? -dijo con el ceño fruncido.
-Señor, verá... -empezó Nike, que ya había dejado de sangrar- ¡Empezó Drake!
¡¿Pero por qué todos me echaban las culpas a mí?!
-¡¿Cómo?! ¡¡Serás mentiroso, maldito hijo de...!!
-¡Basta! -intervino el director- Drake, ¿quién empezó? -me preguntó.
-Bueno, a ver... sí, empecé yo... -se inclinó- ¡Pero siempre se empieza una pelea porque el otro hizo algo, ¿no?! Pues eso. Él hizo algo que me molestó, y yo intentaba... ¿defenderme?
-¿Defenderte? ¡Pero si no te hice nada! -replicó Nike.
-¡¿Que no me hiciste nada?! ¡Ja! Si no me hubieras hecho nada, yo no te hubiera pegado -me volví hacia el director- Señor director, ya me da igual todo. Este chico que ve aquí, es un psicópata. Raptó a una de sus alumnas, ¿recuerda a Claire? -asintió con energía- Bueno, pues fue este loco. Y sólo para darme una estúpida lección que no sirve para nada.
-¡¿Cómo?! Nike, ¿es eso cierto?
-¡No! ¿Cómo puede creer que yo...?
-¿Ah, no? -le interrumpí- ¿Entonces por qué cuando desapareció tú no parabas de sonreír? Ni siquiera eres buen actor. ¡Y me amenazó!
-Nike, Drake parece muy sincero, y me da la impresión de que tú...
Nike cerró los ojos, cabizbajo. Respiró hondo, cerró los puños y apretó la mandíbula, y luego dijo con voz escalofriante:
-A la mierda todo. Sí, es verdad. Fui yo. Yo la secuestré, yo la abandoné en el bosque con el frío, yo amenacé a Drake con que si no me hacía caso, la volvería a raptar, y esta vez no tendría piedad. Sí, lo hice yo todo. ¿Contentos? -se volvió hacia mí, y abrió sus fríos ojos- ¿Contento, Drake? Ahora Emma se quedará sin hermano mayor, ahora ya pueden hacer lo que quieran conmigo, me da igual.
-Nike -dijo el director- No me explicaron por qué vinisteis aquí.
-Bien, pues... nada, primero me metieron en el reformatorio, ¿y sabéis por qué? Pues por el accidente de una chica que murió en el acto, provocado por mí. Luego me mandaron a un instituto, pero dejé en coma a un chico que me caía mal porque sí, y luego mandaron aquí, para ver si cambiando de aires, pues... cambiaba yo, pero parece que no.
Me quedé con la boca abierta, y el director también, acompañados de susurros provenientes del vestíbulo. Me levanté al momento de la silla, de su lado.
-Tú... necesitas ir... tú necesitas ir al psicólogo. ¡Y pretendías quedarte con Claire! ¡Ni de coña!
-Pues sí, pretendía. Pero parece que no voy a tener suerte, ¿eh? Es una pena. Pero ahora que lo pienso, si no hubiera sido por tu estúpida amiguita, todo me hubiera salido bien.
El director ya estaba llamando por teléfono. Y de repente, la puerta se abrió, sobresaltándonos a todos. Claire y Sofí entraron y saltaron sobre mí.
-¡Drake! ¡Menudo susto! -dijeron al unísono.
Yo las abracé a la vez. Por la puerta también aparecieron Mike, John, Brian, Jake, Alex y Carla, pero no entraron, sino que me miraban aliviados. Y la hermana de Nike también.
-¡A ver, dejad paso! -gritó una voz por el pasillo.
Paula consiguió pasar por la muchedumbre de gente y entró. Nike se levantó de su silla, que la miraba con furia. Pero sé que no le haría nada.
-¡Tú! ¡Todo esto es por tu culpa! -gritó éste.
-¿Por mi culpa? Mira, tío, hace mucho tiempo que tenía ganas de hacer esto.
-¿De qué...?
Paula se acercó a él y le dio un puñetazo en toda la cara.
-¡Ay! ¡Esta por Claire! -exclamó mientras se soplaba los nudillos. Nike se echó hacia atrás, pero ella le dio otra vez- ¡Esta por Drake!
Nike volvió a sangrar.
-¡Esta por mí! -y otra vez, pero en el estómago. Nike se curvó sobre sí mismo, mientras gemía de dolor- ¡Y esta por mi madre, por mi abuela, y... porque me da la gana! -y el definitivo. Paula le dio una patada en... bueno, esas cosas que los hombres protegemos mucho y con mucho cariño, porque duele que te cagas... pues ahí.
Nike, rendido y sin conocimiento, cayó al suelo, inconsciente. La gente aplaudía, y yo también. Claire y Sofí me miraban extrañadas, pero yo me encogí de hombros.
-¿Qué? Se lo merecía. ¡Bien hecho Paula!
Ella esbozó una sonrisa triunfal.
-Y eso que no me gusta el deporte... Hala, ya me voy.
Y se fue por la puerta. Menudo día de locos. Al final, mandaron a todos los alumnos a sus casas, y se llevaron a Nike a un centro de menores. A Emma la llevaron a su casa, y nosotros también nos fuimos. Primero dejé a Sofí y a Paula en casa, y luego acompañé a Claire a la suya. En la puerta, nos paramos.
-Claire, siento de veras todo lo ocurrido. De verdad, y también perdona por... haber roto mi promesa, pero es que...
Se acercó a mí y me dio un beso en los labios.
-Drake, gracias por todo. Y no hace falta que te disculpes. Pero ahora sí, prométeme que no lo harás más.
Le sonreí.
-No te prometo que lo intentaré, pero intentaré intentarlo.
Claire se rió de mi payasada y me volvió a dar un beso. Iba a entrar, pero la cogí de la mano y le susurré en el oído:
-Te quiero...
Ella se quedó callada, y me miró a los ojos.
-Como echaba de menos que me dijeras eso... -dijo- Yo también a ti.
Nos volvimos a besar por última vez, y me fui. Por fin... volvíamos a estar juntos... Y espero que no pase ninguna otra estupidez durante mucho tiempo...
Fin...

*Bueno, yo diría que aquí se termina. Supongo que a lo mejor, pero dentro de mucho tiempo, volveré a escribir esta historia, pero sólo a lo mejor. En los dos casos, muchísimas gracias por leerme. Cada comentario vuestro me anima a escribir más. ¡¡Gracias!!

lunes, 30 de noviembre de 2009

Amor eterno (Drake)

El profesor estaba hablando delante de la pizarra, cuando alguien petó en la puerta de la clase. Y cuál fue mi sorpresa al ver a Paula pasar rápidamente.
-Ho... hola profesor, emmm... es que fui al médico...
-Oh, muy bien, deme el justificante...
Oí como Paula maldecía, pero cuando al pasear su mirada y verme, se horrorizó, poniendo la boca abierta.
-¡¿Qu-qu-qu-qué haces tú aquí?! -me dijo.
-¿Pasa algo? -le preguntó el profesor- Mire, su comportamiento de esta semana es un...
-Ah... emmm... un momento. -Paula salió de la clase y empezó a gritar un nombre, pero no lo escuché bien.
Al cabo de cinco segundos, volvió a entrar nerviosa.
-Emmm...
-¡¿Señorita Paula, qué escándalo es este?! -le gritó el profesor.
Yo simplemente flipaba en colores, mientras todos los de la clase no paraban de reírse.
-Yo... bueno... verá, ¿puede Drake salir un momento?
-¡¿Cómo?!
-Por favor...
-Mmm... Bueno, de todos modos el pobre ya no puede estar más castigado, así que...
Puse los ojos en blanco.
-¡Gracias! -vino hacia mí, me levantó de mi asiento cogiéndome de la manga de la chaqueta y me sacó fuera de un empujón.
Me volví hacia ella.
-¿Pero qué...? -intenté decir.
-¡Por tus muertos no la fastidies! Que bien ya le fastidiado yo.
Y me cerró la puerta de la clase conmigo fuera.
-Hummm... -escuché detrás mía.
Me volví hacia el pasillo, y allí estaba. Podría llamarla de todas las formas posibles, pero la que más se asimila a ella es a la de un ángel. Claire miraba al suelo, con los brazos detrás de la espalda y mordiéndose el labio inferior. ¿Qué hacía ella aquí?
-¿No tendrías que estar en clase? -le pregunté cálidamente.
No quería intimidarla más de lo que ya parecía estar.
-Bueno... sí, tendría. Pero tengo que hacer una cosa más importante.
-¿De qué...?
Pero me interrumpió. Se abalanzó sobre mí posando sus labios sobre los míos. Era ese beso que tanto echaba de menos... Aunque estaba paralizado por la impresión, la rodeé con mis brazos mientras ella rodeaba mi cuello con los suyos. Al cabo de unos segundos, nos separamos, pero seguimos abrazados, y puse mi frente sobre la suya.
-Claire... yo... lo siento... -intenté disculparme.
-Drake, tranquilo, Paula me lo ha contado todo.
-¡¿Cómo?!
-Sí, y ha hecho bien. Pensé que... que tú no...
-¿Que no te quería? Lo sé, fue una estupidez, pero si ella te ha dicho todo, entonces ya sabrás por qué te dije eso. Y lo siento muchísimo, Claire, de verdad. Yo... -respiré hondo- Te quiero tanto... Se me partió el alma cuando... cuando te dije eso... y cuando casi te echas a llorar... Te juro que estuve a punto de arrodillarme y decirte que todo era mentira. Pero... tenía que hacerlo. Y ahora no sé cómo voy a hacer con ese loco. Ya pensaré algo.
Ella me sonrió, y no pude evitar devolverle la sonrisa. Hacía tiempo que no sonreía. Me incliné y volví a besarla. Le acaricié la suave mejilla con el dorso de la mano.
-Esto... ¿esto significa... que... que vuelves a ser mío? -me dijo ruborizándose.
Sonreí todavía más.
-Si tú aceptas ser mía, sí.
-Entonces por supuesto que sí.
La apreté más contra mí, y al separarnos escuché dos aplausos. No me fastidies...
-Ooohh... encantador. Pero tú y yo hicimos un trato, ¿no es así? -dijo Nike sonriendo burlonamente.
-No me jorobes, psicópata. Ahora no estoy para cachondeo, ¿si? -le solté- Ya arreglaremos esto más tarde.
-¿Arreglaremos? No, perdona. Arreglamos. Ahora.
-¿Ahora? ¿Pero no ves que estoy ocupado?
-Sí, sí que lo veo. Por eso mismo.
De repente las puertas de las clases se abrieron, apareciendo todos los alumnos y profesores. Mis amigos vinieron hacia nosotros.
-¡Drake! ¡Claire! -gritaron Alex y Mike- ¡¿Pero qué?!
-¡¿Qué escándalo es este?! -dijo una profesora.
Respiré hondo, y entre tanto grito y murmullo me volví hacia Claire.
-Cielo, ya sé que te dije que no me volvería a pelear por ti, así que espero que me perdones. -le dije.
-Drake, ¿qué...?
Me volví rápidamente hacia Nike otra vez.
-Bien, ¿quieres pelea? Pues tendremos pelea.
Él me miró confundido, me acerqué y le di el primer golpe en la nariz. Cayó al suelo y le empezó a sangrar, pero no se dio por vencido. Se levantó y se abalanzó sobre mí. Al momento teníamos unos espectadores que estaban como locos y nosotros peleándonos en el suelo, aunque claro está, yo iba ganando. Nadie, en una pelea, me ganaba, ya que fui desde que tenía cinco años a karate... Qué cosas, ¿verdad?
Aunque la fiesta me la fastidió la llegada del director.

domingo, 29 de noviembre de 2009

La verdad (Claire)

Era otro día cuando sonó mi pesado despertador. Habían pasado tres días desde que me peleé con Drake, y Nike no se me despegaba de al lado.
Sin darme cuenta lo apagué y me quedé dormida más de la cuenta -prácticamente como siempre-. Al despertarme mejor y mirar la hora casi me da un ataque. ¡Sólo faltaban cinco minutos! Me vestí, ya ni hice la cama ni desayuné; cogí la mochila y me fui corriendo a clase. Al llegar al instituto y no ver a nadie en el patio me asustó, ya que ahora estarían en clase. Entré en el recinto y llegué hasta la puerta de mi clase, pero había un problema: la chica llamada Paula estaba delante, impidiéndome entrar. ¡¿No se da cuenta de que nos podemos meter en un lío por esto?!
-¿Puedes quitarte? No quiero que me echen la bronca -dije sin mirarla.
-Claire, tenemos que hablar. Por favor.
-¿Hablar? Perdona, pero yo no tengo nada que decirte.
-No, pero yo sí. Así que hazme el favor de escucharme.
Respiré hondo cerrando los ojos, pero después de estabilizarme un poco los abrí y la miré a los ojos. Esperé. Ella se cruzó de brazos y frunció el ceño.
-Mira, ya no puedo aguantar por... por lo que está pasando Drake. Desde que le dijiste eso... el pobre ya... es como si no tuviera vida. -suspiró- Y me preocupa mucho.
-No me extraña, como os queréis tanto...
-¡Claire! ¡Yo no estoy saliendo con Drake! ¡Lo juro! Ya te lo he dicho, antes me emborracho. Ejem... bueno, a lo que iba. Por favor, tienes que reconciliarte con él.
-¡Me ha estado mintiendo todo el tiempo! ¡¿Cómo voy a...?!
-¿Mintiendo? Ja, espera. ¡¿Acabas de decir mintiendo?! Déjame decirte una cosa. ¿Puedo saber como sabes tú eso?
-Porque Nike...
-¡Ooohhh! Ya. Nike, cómo no. ¡¿Y por qué puñetas te crees lo que dice ese cretino psicópata?! Mira, te voy a decir algo que no debería ya que él nos amenazó.
-¿Nos?
-Sí, a Drake y a mí. Pero me da igual. Sólo quiero ver a Drake sonreír una maldita vez, que me está poniendo de los nervios.
-¡No! ¡Él me mintió! Nike me dijo que Drake nunca me quiso, que sólo me utilizaba...
Paula se estaba poniendo nerviosa. Respiró hondo y me miró directamente.
-Claire, ¿tú crees que Drake habría gastado sus ahorros para ir a Francia para que te recuperases?
-¿Cómo sabes tú...? -alzó una mano para que me callara.
-Me lo contó. Bueno, ¿de verdad lo crees? Dime.
-Bueno, yo...
-¿Y cuando te secuestraron? ¿Tú sabes cómo se puso de loco?
-¡¿Pero cómo sabes eso si tú no...?
-Me lo dijo su hermana. Lo único que hizo es intentar encontrarte por encima de todo. ¿Y así se lo agradeces?
-¡¿Y entonces por qué me dijo que ya no me quería?!
Ella puso los ojos en blanco como si fuera evidente hasta para un niño de cinco años.
-Nike... él... él me mintió, no se separaba de mí... él...
-¡Él te secuestró! ¡Sobornó a Drake para que te dijera eso y para que quedases libre sólo para él! ¡Es evidente, por dios!
-Pero entonces... ¡ese chico es un psicópata!
-¡No me digas! Mira, por favor, volved a estar juntos. Por favor... él te quiere con toda su alma. Ya se verá que hacemos con Nike. Por suerte, hoy no ha venido, pero mañana... ¡Así que reconciliaros hoy!
-Bueno, bueno, tranquila. ¡Pero por supuesto! Yo... he estado tan ciega...
Paula carraspeó. La fulminé con la mirada.
-Perdona, pero hija, es que... es obvio.
Puse los ojos en blanco. No podía esperar para hablar con Drake.
-Venga, corre. Ahora creo que está en clase de Historia. ¡Corre!
-¿Y tú qué vas a hacer...?
-Oh, eso, tranquila. Recibiré la bronca del profesor, o simplemente diré que fui al médico. Aunque si me piden un parte... Bueno, da igual. ¡Suerte!
-¡¡Gracias!!
Le di un abrazo y salí corriendo en dirección a esa clase. Peté. Lo único que deseaba en ese momento y sobre todas las cosas era que Drake me perdonara... y, cómo Paula dijo antes, verle sonreír.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Él no me quería... (Claire)

El mundo se me había caído encima. Drake no quiere volver a verme, aunque es inevitable ya que estamos en el mismo instituto pero... ¿y qué? Si no vuelve a decirme nada, si... ya ni me mirara... No lo soportaría.
Después del embrollo de antes, fui caminando por el pasillo cabizbaja, reprimiendo unas lágrimas. Cuando ya llevaba unos cinco minutos andando sin rumbo fijo, me topé con Nike, que no paraba de sonreírme. Alcé la cabeza para mirarle mejor.
-Nike, ¿qué pasa? -le pregunté sin muchas ganas.
-Oh, nada, nada. Pero ¿sabes qué? Quizá ya no te interese porque... bueno, ya no estás con Drake, pero he visto que se estaba besando con su amiga... ¿Cómo era? ¿Paula?
¿Qué?
-¡¿Qué?! -grité.
No me lo podía creer. Acaba de romper conmigo, ¡¿y ya está con otra?!
-Sip, y creo que ahora vienen para acá...
-Eso significa... ¿que lo nuestro no fue nada para él? -murmuré para mí.
-Oh, bueno, también oí que él le decía que ya te había olvidado por completo... -se encogió de hombros- Qué cosas, ¿verdad? Parecía que te amaba mucho, pero sólo fingía.
-¡¿Cómo sabes tú eso?!
-Porque se lo acaba de decir. Querida, sólo te estaba usando para que las demás estuvieran celosas y ligar más.
-No... no puede ser...
Simplemente... cómo he estado tan ciega... ¿Cómo alguien cómo él querría estar conmigo sin nada a cambio? Menuda ingenua...
-¡¡Claire!! -oí desde la esquina del pasillo entre ruido de pasos.
-Bueno, yo me voy ya. Qué tengas suerte. Oh, y... lo siento. -dijo mi acompañante.
-Gracias, Nike, por decírmelo. -me sonrió.
-Por ti cualquier cosa, guapa.
Y se marchó. Esperé a que llegara el que me llamó, y apareció al cabo de unos tres segundos. Yo me crucé de brazos con el ceño fruncido. Drake y la tal Paula se pararon a un metro de mí, cansados. ¡¿Cómo se atrevían a venir después de eso?!
-Claire, yo... -empezó él.
-No. No hace falta que me digas nada. Ya lo sé.
-¡¿Ya... ya lo sabes?! ¡Pues de verdad, lo siento, no sabía que...!
-¡¿Que no sabías qué?! Mira, me lo acaba de decir Nike. No hace falta que te molestes.
Ambos abrieron mucho los ojos.
-¡¿Qué te dijo esa maldita rata?!
-¡¿Que qué me dijo?! ¡Pues la verdad! ¡Que vosotros dos os estuvisteis besando y aún por encima que tú...! Bueno, da igual, porque...
-¡¿Quééé?! -gritó ahora Paula- ¡Yo no me lié con éste! ¡Ni harta de vino!
-Gracias, mujer... -murmuró Drake por lo bajo- ¡Pero es verdad! ¡Te mintió! ¡Nosotros no...!
-¡Dejadlo ya! Ya no me importa lo que digas. Mira, ahora soy yo la que no quiere que me vuelvas a dirigir la palabra. Y también me dijo lo que intentabas cuando salías conmigo. Pero... ¿sabes que te digo? Que me da igual. Que seáis muy felices juntos.
Los dos me miraron confusos, me volví y me marché por dónde se fue Nike. Supongo que ahora él sería mi apoyo... Aunque no creo que me recupere de que Drake no me quisiera nunca...

viernes, 20 de noviembre de 2009

Ay, madre... (Drake)

La llevé cogida de la mano hasta la enfermería. No podía creer que Claire le hiciera eso. Al llegar, la enfermera, al verla, se horrorizó, ya que tenía la mejilla hinchada por el golpe.
-¡¡Oh, dios mío!! ¡¿Qué te pasó?! -preguntó mientras se acercaba a ella y le examinaba la mejilla.
-¡Ay! ¡No necesito ayuda! Drake, por favor, escúchame... -apartó la mano de la enfermera.
-Primero que te cure, y luego me dices.
-¡No! ¡¿Por qué no dejaste explicarse a Claire?! ¡¡Agghh!! -se golpeó la frente contra la pared. La enfermera y yo acudimos rápidamente, por si se hacía más daño.
-¿Pero qué haces? -pregunté.
-Grr... ¡Vale! ¡Tú -dijo señalándola-, cúrame rápido, hazme el favor!
La enfermera asintió con nervios, cogió alcohol y algodón y le desinfectó la herida. Después de eso apenas se le notaba. Paula me cogió del brazo y me llevó afuera mientras decía:
-¡Gracias y adiós! -y salimos, cerrando la puerta detrás nuestra.
Me empujó suavemente contra la pared y me señaló con el dedo.
-¡¡¿¿Tú estás tonto??!! -me soltó.
-Bueno, no suelo...
-¡¡¿¿Pero en qué estabas pensando??!! -se puso a pasear de un lado a otro- Vamos a ver, ella me malinterpretó, ¿vale? Seguramente, cuando dije que te estaba ayudando a olvidarte de TODO LO DE NIKE, ella creyó que iba a decir de ti, osea de ella. Definitivamente soy idiota, ¡pero tú tampoco es que ayudes mucho!
-¡¿Que qué?! Dime que eso no es cierto. Entonces... ¿no te persiguió por que sí o por celos? -ay madre.
-¡¡No!! ¡Ya te lo he dicho, me malinterpretó! Y claro... yo en su lugar hubiera hecho lo mismo SI hubiera dicho eso. Además, para mí tú sólo eres un amigo, ¡menuda estupidez creer que estamos saliendo! Tu chica fantasea mucho. Bueno, que me estoy enrollando...
¡¿Qué he hecho?! ¡Le dije que no me volviera a hablar! Maldita sea.
-Tengo que ir a por ella.
-¡Bien!
Ambos corrimos hacia la esquina, pero alguien salió de ella. Nike.
-Vaya, vaya. He estado escuchando a escondidas, y ha sido muy, muy bueno. Es más, me voy a beneficiar de ello.
-No te dejaré -dije con el ceño fruncido- Además, voy ahora mismo a arreglarlo.
-No, no irás. Perdón, no iréis. No os dejaré.
-Ooohh... -Paula se puso delante de él, aún a pesar de que la intenté frenar- Tú eres... el tal Mike, ¿no?
-Nike.
-¿Sabes que me tienes cara de furby? ¡Te llamaré Furbynike! La mascota deseada por todas las niñas pequeñas menores de tres años. ¿No te gusta el nombre?
-Como me llames así, estás muerta.
Paula bufó, y cruzó los brazos.
-Como me llames así estás muerta -dijo burlándose- ¡Venga ya! -se volvió hacia mí- Drake, tenías razón. Este es un loco psicópata.
-Ya está bien. Me cansé. Nadie se burla de mí, que te quede claro. -se acercó a ella, pero la cogí del brazo y la puse detrás mía.
-Quieto. Sabes que si le haces daño, pasarán tres cosas. Recibirás una pedazo bronca del director, de sus padres y los tuyos, te podrían expulsar y yo mismo te rompería la nariz, ¿si? Así que como le hagas algo...
-¡Ja! ¿Sabes? Tienes razón. Tienes toda la razón, así que te haré caso. No le hará nada.
Y se marchó. ¿Qué iba a hacer...?
-¿Por qué te pusiste delante? Yo misma podría haberle roto esa narizota de idiota que tiene...
-Lo dudo, pero de todos modos vamos. No hay que perder tiempo antes de que Claire me odie...
Ella asintió, recorrimos todos lados hasta llegar al despacho del director, ya que de seguro que la habrían mandado. Pero no estaba.
-Perdone, ¿acaba Claire de estar aquí? -preguntó Paula.
-Sí, acaba de marchar. ¿Qué pasa chicos?
-Nada.
Volvimos a salir del despacho y nos dirigimos hasta la esquina del pasillo, dónde la encontramos, pero...

jueves, 19 de noviembre de 2009

¿¿Qué?? (Claire)

Hoy es otro día horrible, como ayer y antes de ayer, y antes de antes de ayer... ¡No puedo soportarlo más! Drake ya no te quiere... acéptalo. Hablar conmigo misma no creo que sea una solución.
Al levantarme patosamente, me vestí y bajé a desayunar. Comí una manzana y me fui ya a clase. En el patio de afuera estando con el grupo, antes de entrar en clase, vi que Drake, Sofí y esa tal Paula venían juntos. Una rabia me entró por el cuerpo. ¿Eran... celos? Vaya. Sonó la campana y todos entramos en el recinto. De primero me tocaba Educación Física, así que me dirigí al gimnasio. Al entrar me volví, y la vi. A la chica que no se separaba de Drake en ningún momento. Lo único que podía pensar en ese momento era que por favor no estuvieran saliendo, que sólo fueran amigos. El profesor nos mandó hacer unos ejercicios en parejas para todo el curso, y los hacía él. Y cómo por el destino o porque algo quería reírse de mí, me tocó con ella. Al venir hacia mí sonriente, me saludó.
-¡Hola! Así que vamos a estar juntas durante mucho tiempo, ¿eh? Un momento... -me miró fijamente- ¡¡Ah!! ¡¡Ya sé quién eres!! ¡¡Tú eres... tú eres la chica que le rompió el corazón en pedacitos a Drake!! Vergüenza debería darte...
-¡¿Qué?! Perdona, ¡pero yo no le hice nada! ¡Fue él el que rompió conmigo!
-¿Ah, sí? Pues... -se quedó pensativa durante unos momentos- Oh... es verdad, je, je, je... Es que tengo una cabeza... Es que Drake está hecho pedazos, por eso pensé... que era del revés. Emmm... pero bueno, tranquila, que gracias a mí, se está recuperando, y dentro de poco se olvidará de t...
-¡¿Que qué?! -¡¿había entendido bien?!
No quería hacerlo, pero un gran impulso me obligó a lanzarme hacia ella y pegarle. Ella, para defenderse, hizo lo mismo, y las dos nos caímos al suelo.
-¡Espe... espera! -dijo mientras se defendía- ¡Me has malinterpretado!
-¡Te he entendido perfectamente!
Todo el mundo gritaba y se puso a nuestro alrededor. El profesor se abrió paso y nos intentó separar.
-¡Basta! ¡¿Pero qué hacéis?! -dijo.
Me cogió del brazo y me levantó. Paula se levantó rápidamente, e intentó correr hacia la puerta. Yo me solté de la mano y corrí detrás de ella. Pasamos por el pasillo con todos los alumnos mirándonos confusos. Mientras corríamos, ella hablaba.
-¡A ver! ¡Por favor! ¡Dé... déjame explicarme!
-¡No hay nada que explicar! ¡Tú...!
Íbamos hacia la esquina cuando Paula se chocó con alguien y ambos cayeron al suelo. Yo me frené y los miré. Se levantaron, y a él le miré horrorizada.
-¡¿Qué pasa aquí?! -dijo Drake enfadado.
Paula se puso detrás de él y juntó las manos suplicando.
-¡Por favor...! ¡Ya te... ya te he dicho que...! -ambas estábamos cansadas.
Drake frunció el ceño, la miró a ella y luego a mí.
-¿Has... has intentado pegarla? -me preguntó- ¡¿Por qué?!
-¡Porque...!
-Bueno, mira, no quiero oírlo. No pensaba esto de ti, Claire, de verdad.
-¡¡No!! ¡¡¡No fue su culpa!!! ¡¡De verdad!! -se explicó ella. Parecía... desesperada porque Drake me perdonara, pero... ¿entonces?- ¡Hubo un malentendido! ¡De verdad que no...!
-Paula, déjalo. No hace falta que la defiendas. En serio. -miró hacia mí- Espero que por favor, no la vuelvas a hacer nada. Mira, incluso ni... Claire, nunca pensé que diría esto, pero no quiero que vuelvas a hablarme, ni que te acerques a ella. Chao.
Paula se llevó una mano a la frente mientras rechinaba los dientes con rabia, y Drake le cogió una mano y se fueron. ¡¿Qué he hecho?! Y ahora Drake me odia... Mi peor pesadilla hecha realidad... No pude evitar derramar unas lágrimas.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Lo ocurrido (Drake)

Aún echaba muchísimo de menos a Claire, pero... supongo que si ambos no podemos estar juntos, entonces quizá podré olvidarla... y gracias a mi nueva vecina, supongo que un pequeño apoyo, podré superarlo... o no.
Me levanté por la mañana bien, supongo. Ya no estaba tan mal como los anteriores días, y el encuentro con Claire en el pasillo... aunque me doliera mucho... Me vestí, hice la cama y bajé. No quise desayunar, no me apetecía, pero tenía que esperar a Sof... ¿Dónde está? Entré en la cocina, pero sólo estaba mi madre.
-¿Dónde está Sofí? -pregunté.
-Oh, ya se fue. Quería irse temprano, aunque no sé por qué. -me dijo sonriendo.
-Ni siquiera espera por mí. Mamá, esta niña es una maleducada, no como yo -bromeé.
-Sí, cielo, sobre todo tú -y se rió.
-Bueno, pues me voy ya.
-¿No vas a desayunar?
-No me apetece. ¡Chao!
Y salí por la puerta. Cuando bajé el escalón, me encontré a Paula esperando por mí en la acera. Eso me gustó, por lo menos alguien espera por mí. Al verme sonrió y me saludó. Me acerqué a ella y empezamos a andar mientras hablábamos.
-Iba a irme, pero luego me dije: ¿por qué no esperar a Drake? Total, si iba yo sola me aburriría.
-¿Y tu hermano? ¿O es que se largó olvidándose de ti? -dije sarcásticamente.
-¡¿Cómo lo sabes?!
-Porque es exactamente lo que me pasó a mí...
-¡Ja! Para que luego nos fiemos de los hermanos pequeños...
Ambos nos reímos hasta llegar al instituto. Iba a pasar por la puerta, pero alguien pasó antes que yo, empujándome.
-¡¡Oye!! ¿Es que no miras por dónde v...?
-¡Perdón! ¡Es que tengo mucha prisa! -se giró, y se me cortó la respiración, y a ella también.
-Oh, Claire... eh... n-no, nada, no pasa nada. Anda, vete rápido... -dije rehuyendo su mirada. Pero al mirarla, parecía que quería llorar; tenía los ojos llorosos, pero asintió y se fue corriendo, ahora no sé si por la prisa que tenía o por no verme. Paula se puso a mi lado y entramos.
-¿Qué pasa? -preguntó preocupada.
-¿Que pasa de qué?
-Esa chica... me fijé que tenía los ojos llorosos cuando te miró. Y sé que te gusta, ¿eh donjuán? -me dio un leve codazo, pero luego me puso una mano en el hombro- Drake, dime qué te pasa. Me estás preocupando.
-No... no creo que te interese.
-Todas las cosas de mis amigos me importan, por muy pequeñas que sean.
Respiré hondo y la miré a los ojos. Se notaba que decía la verdad. ¿Y por qué no decírselo? Además necesitaba hablar con alguien del tema.
-Está bien. Ahora no da tiempo, así que te lo diré en el recreo, ¿te parece?
-Me parece muy bien.
Y los dos nos fuimos a nuestras respectivas clases. Todo el rato hasta esa hora estuve pensando en cómo decirle mis problemas. En la clase de Física y Química, dónde me tocaba en la misma mesa que Claire, miré hacia atrás. Y justamente me paré en Mike y Jake, que me miraban entristecidos, y luego a Nike, que al mirarme sonreía satisfecho. A Claire no podía ni mirarla, y ella tampoco a mí. Se pasaba la mayoría de la clase mirando hacia la ventana, y yo hacia el pasillo. Al terminar, me encontré con Paula esperándome en la puerta. Mike y Jake la miraron con desconfianza, aunque no sé por qué. Al salir en el recreo, nos quedamos en el pasillo hasta que sólo quedamos nosotros.
-¿Me lo vas a contar ahora? -me preguntó.
-Sí. Verás... esa chica es mi nov... mi ex novia.
-¡¿Tu ex novia?!
-Eso... grítaselo a los cuatro vientos... -dije irónicamente.
-Perdona, ¿y qué pasó? ¿Por qué...?
-Emm... tú viste... a... a un chico con el pelo marrón claro en la clase, ¿verdad? Me parece que era el único.
-Sí, que tenía una mirada asesina... desde que lo vi me cayó mal... ¡Oh! ¿Es tu amigo? Perdona, pero es que me cae...
-¡¿Mi...mi amigo?! ¡¿Ese tío mi amigo?! ¡Me arruinó la vida! Bueno, no, pero sí mi vida amorosa, por así decirlo. -me miraba expectante- Emm... verás... desde el primer momento que vio a Claire le gustó... así que al enterarse de que estaba conmigo, la secuestró una tarde y la dejó abandonada en el bosque.
-¡¡¡¡¡¿¿¿Quéééé???!!!!!!
-Sí, y además que yo eso no lo sabía. Me sobornó con que me lo decía si yo... la dejaba. Cómo comprenderás no pude negarme.
-¿Pero por qué se lo "prometiste" en ese momento y luego le hiciste caso?
-Porque me amenazó con que si no lo hacía, la volvería a secuestrar, y esta vez no me diría dónde estaba. Por eso no pude negarme. Y ahora ella no quiere ni verme.
-Dios, menuda historia la tuya, ¿no? Y yo que pensaba que este sitio iba a ser un aburrimiento... Bueno, cómo soy tu amiga, te ayudaré y apoyaré. Además que tenemos un psicópata entre manos... Se va a enterar.
-¿Qué... qué vas a hacer?
-Lo que debiste hacer tú. Matarlo -me quedé con la boca abierta. ¿Lo... lo decía en serio?- ¡Qué era coña! Pero debe sufrir.
-Bah, da igual. De todos modos siempre hay algo que nos separa a Claire y a mí. Siempre.
-¿Siempre?
-El... cuando teníamos dieciséis años, vamos, el año pasado, nuestras madres no querían que nos viéramos. Luego se la llevaron a Francia y yo, tan enamorado como sigo ahora, viajé solo hasta allí.
-¡¡¿¿Solo??!! ¡¿Pero cómo...?!
-Mmm... no preguntes. Bueno, las cosas se arreglaron entre todos, y tuvimos un año feliz... hasta ahora.
-Guau... ¡Qué guay!
-¿Perdona?
-¡Voy a ser un comodín de un triángulo amoroso! Esto va a ser muuuy divertido.
Esta chica cada día me sorprende más. Pero le sonreí. Al acabar el día, volvimos a casa juntos con nuestros hermanos pequeños...

jueves, 12 de noviembre de 2009

Drake, no me olvides... (Claire)

Ya no me quería... no podía creerlo. Él, que tantas veces me había dicho que me amaba y que no querría a otra que no fuera yo, ahora ya no me quería... Pero... si esa es su decisión, no me queda otro remedio que esperar...
-Señorita Claire, ¿me está atendiendo? -me preguntó el profesor de Física y Química.
-S-sí, señor, lo siento. Estoy atendiendo.
-Eso espero -y siguió con su explicación.
Drake no había venido a esta clase. ¿Por qué? ¿Quizá me quería evitar? ¿Llegaría tarde o simplemente estaba enfermo y no vino? Le echo tanto de menos... Aunque él a mí no. Cuando acabaron las clases antes del recreo, salí corriendo, medio tropezando, y me metí en el baño. No pude evitar llorar. ¿Por qué me hacía esto? Me limpié las lágrimas, e iba a salir cuando fuera, en el pasillo, oí unos gritos.
-¡¡Eh!! ¡¿Pero qué haces?! -dijeron unos chicos dentro del cuarto de baño de ellos.
-¡Lo siento! ¡Es que no me fijé! -esa era una chica que no había oído antes.
-¡¡Pero cierra la maldita puerta!! -y escuché un portazo.
De repente la puerta de este baño se abrió poco a poco, y apareció una chica de unos quince años con el pelo rizado, y que tenía manchada de tinta la cara.
-Esto... lo siento, ese es el baño de chicas, ¿verdad? Es que en el otro... bueno, que no me di cuenta.
-Sí, es este.
-Gracias. -entró y yo salí de allí.
Empecé a andar mientras miraba hacia el suelo cuando me choqué con alguien. Alcé la mirada y se me cayó el mundo encima, y a él también cuando me miró. Tragué saliva.
-Drake...
-Oh, eh... perdona Claire, yo... estoy... estoy esperando por alguien y... y no me di cuenta... Bueno, chao. -salió corriendo en dirección al baño, pero no entró, sino que se limitó a esperar al lado del de chicas.
¿A quién...? ¿Sería a esa chica a quién estaba esperando? Nunca la había visto... La puerta se abrió y la chica salió. Me acerqué un poco más para escuchar la conversación.
-¿Te pudiste limpiar bien? -le preguntó Drake.
-Te juro que es la última vez que utilizo la tinta china esa para hacer un maldito dibujo. Y mira que tener que esperar a que acabara la clase para limpiarme... Odio a la profesora. -se cruzó de brazos y frunció los labios.
-Tendrás que acostumbrarte. -Drake se rió. Empezó a andar en dirección contraria a mí. La chica le siguió enfadada.
-A mí no me hace gracia.
-Desde mi punto de vista es para echarse a reír.
-Pues desde el mío no...
Y desaparecieron por la esquina del vestíbulo. Vaya, así que se hicieron amigos, o sólo espero que sea eso. Después de todo el día, me fui a casa acompañada de Alex y Carla. Al entrar, saludé a mis padres y subí a mi habitación. Después de hacer los deberes, me puse encima de la cama a escuchar música. Todavía recuerdo cuando Drake... me despertó por la mañana, tan guapo como estaba reflejado por el sol... Y cuando no podía creerme que era mío. Ya no lo era. Unas lágrimas cayeron por mis mejillas, mojando la almohada. No podía evitarlo, le echaba tanto de menos... Al final me quedé dormida, pensando en el chico que nunca más sería mío...

martes, 10 de noviembre de 2009

Nueva vecina (Drake)

Hoy es el segundo día que Claire y yo rompimos, y se me está haciendo insoportable. Ayer ni siquiera me miró, y estaba roja, se notó que había llorado toda la mañana. Me duele tantísimo verla así... apenas puedo...
Me levanté sin ganas, total, ¿para qué? Claire no se atreve ni a hablarme, y los demás... bueno, por lo menos me hablan, pero están algo enfadados. Me vestí, y miré hacia el despertador. ¡Era muy tarde! Bajé rápidamente, sin hacer la cama, cogí la mochila y me fui a la cocina. Mi madre estaba sentada, y al verme abrió mucho los ojos.
-¡Drake! ¿Qué haces todavía aquí? ¡Tu hermana ya se fue!
-¿Ya? Entonces me doy prisa.
Salí dando traspiés por el vestíbulo hasta llegar a la puerta. Al cerrarla detrás mía, vi que una chica con el pelo rizo salía de la casa de al lado -¿pero no estaba inhabitada?- y pasaba delante mía corriendo e intentando no caerse con el peso de la mochila. Nunca la había visto. Oh, seguramente la casa se había vendido y ella sería mi nueva vecina. Detrás de ella apareció un niño de unos nueve o diez años que también corría y que no paraba de gritar.
-¡Paula, espera! ¡No me dejes atrás!
-¡Corre, que llegamos tarde! ¡Eso te pasa por levantarte tarde, y yo aún por encima esperar por ti!
El niño debía de ir al colegio de primaria de al lado del instituto. ¿Esa tal Paula sería nueva? ¿Por qué últimamente no dejan de llegar alumnos nuevos? Cuando pasó de mí, se giró y se me ha quedado mirando, y sin darse cuenta, se estampó contra una farola. No me dio tiempo a avisarle. La chica se llevó una mano a la frente, que estaba roja del golpe, se sonrojó y miró hacia su hermano, que estaba detrás.
-¡Tonta! ¡Venga, vamos! -el niño le cogió la mano y se fueron corriendo.
Miré mi reloj. ¡Ay, dios, era muy, muy tarde! Dejando de lado mis pensamientos, yo también salí corriendo. Al llegar allí, fui hacia mi taquilla. Vaya, me dejé los libros ahí, y aún por encima no recuerdo la combinación. Maldito estúpido... A ver... ¿mi cumpleaños? No, eso no... Me di unos dos golpes en la frente con la taquilla para ver si recordaba, pero alguien me frenó. Miré hacia la derecha, y allí estaba la misma chica de antes. Miraba hacia el papel de los horarios, pero parecía perdida.
Una especie de dolor me cruzó el pecho. Esa chica... Paula, me recuerda tanto a Claire su primer día... Intenté tragar saliva, pero tenía un nudo en la garganta. Miré hacia otro lado, pero la chica me vio y vino hacia mí.
-Oye, perdona... -la miré con ternura, no podía evitarlo- Esto... ¿te pasa algo? ¡Ah! ¡Tú eres el tío que vi en la puerta de la casa de al lado! Y que sepas que por tú culpa me di contra la farola.
-Oh, vaya, lo siento.
-Ahora en serio, pareces... perdido, incluso mucho más que yo, que ya es decir. ¡Oh, me recuerdas a Joe, uno de los Jonas!
-¿A quién? -me quedé a cuadros. ¿De qué me estaba hablando ahora?
-¿No sabes quién es? Pues vaya.
-Sí, bueno... ¿Quieres que te ayude?
-¿Pero no tienes clase? -miré hacia mi reloj otra vez.
-Sí, pero... Total, ya empezaron hace media hora, no hace falta.
Además que me toca Física y Química, es decir, al lado de Claire, y ahora mismo no me apetece...
-Oh, muy bien. Vale, ¿me puedes explicar dónde están las malditas clases? Porque llevo dando vueltas como una loca y no encuentro la mía.
-Muy bien. Oh, por cierto, yo soy Drake, encantado. -le tendí la mano.
-Oh, pues yo Paula, pero creo que ya lo habías oído de mi hermano cuando íbamos corriendo. Encantada yo también. -me la tomó, y las soltamos.
Era una chica bastante peculiar, pero me caía bien. Me recordaba... a mí, aunque no sé por qué.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Se acabó (Drake)

Por la mañana, Claire y yo fuimos juntos, como siempre, al instituto. No dijimos nada durante el camino, yo sólo pensaba en cómo... en cómo decirle... Agh... maldito Nike... Miré hacia ella de reojo, pero volví otra vez la mirada al suelo. A veces parecía que quería hablar, ya que abría la boca, pero luego se lo pensaba mejor y no decía nada. Seguro que me quiere preguntar por mi comportamiento. Por la tarde ya lo sabrá. Pero cada vez que pensaba en ello... no quería... pero Nike le haría daño si lo no lo hacía, así que... No puedo permitir que la lastime. En clase, seguía pensando en cómo decírselo, pero simplemente no podía.
Cuando terminaron las clases, mientras esperaba por Claire, ya que Sofí ya se fue, miré hacia Nike. Me sonreía burlonamente, pero eso se acabó enseguida, frunció el ceño y se cruzó de brazos. Suspiré, y cuando me quise dar cuenta, Claire apareció, me cogió del brazo y me arrastró hasta detrás del colegio. Al pararnos se volvió hacia mí seria.
-Drake, ya no aguanto más, ¿qué diablos te pasa?
Intenté no mirarla a los ojos. Si no, me sería imposible decirle eso.
-No te voy a mentir, Claire, desde ayer quería decirte una cosa. -no puedo... no puedo...
-¿Q-qué cosa? -estaba asustada, se le notaba. Tragué saliva, esto iba a ser difícil, tanto para ella como para mí. Suspiré, y miré hacia el suelo.
-Yo... quiero dejarlo.
-¿Dejar... dejar el qué? -dijo con la voz ahogada.
-Lo nuestro. Emm... -vale, no se me daba bien mentir, para nada, pero me esforzaría...- Ya no... ya no siento nada por ti. Lo siento. De verdad.
-¿Cómo? -dijo con un hilo de voz.
-Ya no te quiero. -la miré a los ojos, estaban llorosos.
-Mientes...
-No, no miento. Vamos a ver, que conste que... lo de el viaje a Francia, y cuando fui a por ti en el otro instituto y demás pues... te amaba, de verdad, pero lo de tu rapto... -esto va a doler- me abrió los ojos. No podemos estar juntos. Lo siento.
-No... -cerró los ojos con fuerza. Como si no quisiera llorar aunque fuera inevitable.
No puedo, no puedo, ¡¿pero por qué me pasan a mí estas cosas?! La quiero más que a mi propia vida, ¡y le estaba mintiendo por un maldito psicópata! Al verla tan vulnerable... lo único que quería ahora mismo era decirle que todo es mentira, que la amaba muchísimo y poderla abrazar... Tragué saliva otra vez, pero tenía un enorme nudo en la garganta.
-Pero... podemos ser amigos.
-S-s-s-sí, claro... por supuesto... -estaba malherida.
Totalmente. Dios... no puedo verla así... no puedo verla llorar, y aún por encima por mí. Tengo que largarme, sino hasta soy capaz de arrodillarme para que me perdone. Y por si acaso, la acompaño a casa. Tengo miedo de que...
-Venga, que te acompaño a casa -le dije con una sonrisa.
Ella también intentó sonreír en medio de las cristalinas lágrimas, pero apenas pudo hacerlo. Al llegar a su casa, entró, y yo empecé a caminar hacia la mía. Durante el camino, Nike apareció en medio.
-Se lo dijiste, ¿verdad? Porque eso espero.
-Si, psicópata, se lo dije -sonrió ante el apodo.
-Vaya, qué educado. Bueno, pues entonces ya no le haré nada a tu nov... -lo hizo a posta, se le nota- digo... a Claire. -sonrió maliciosamente.
Será... vale, tranquilo. Lo aparté de mi camino y seguí hasta mi casa. Por lo menos, ahora ella y yo seríamos... amigos, aunque no sé si me conformaré con eso.

domingo, 8 de noviembre de 2009

¿Qué le pasa? (Claire)

Al siguiente día, después de recuperarme, Drake vino como siempre a recogerme, pero... estaba raro. Quiero decir, distante. Y eso me preocupaba. Mientras íbamos caminando hacia el instituto, ni siquiera me miraba. Intenté entablar alguna conversación con él, pero sólo me respondía con monosílabos. En clase de Física y Química, ya que era mi pareja de mesa, lo intenté otra vez.
-Drake... ¿de verdad que estás bien? -le pregunté mientras alzaba una mano para tocarle la mejilla, pero se apartó.
-Sí, tranquila, estoy bien. Es sólo que... no dormí muy bien esta noche. Nada más -se notaba que mentía. Es demasiado honesto como para mentir bien. Siempre rehuía mi mirada.
-Eh... ¿Drake?
-¿Sí? -dijo cansado. Se lo pregunto... ¿o no? ¿Y si me mira mal?
-Nada, olvídalo -se encogió de hombros.
Y esa fue todo el diálogo que hablamos hasta la hora de comer, que no paraba de mirar hacia otro lado. En una ocasión le pillé mirando hacia el chico nuevo, Nike, a lo que éste le sonreía intencionadamente. El resto del grupo también le notaba distante, pero no dijeron nada. Al salir de clase, mientras Sofí y yo le esperábamos, me estuvo hablando.
-Está así desde ayer, y todavía no sé por qué. -me dijo con voz apagada- Cuando volvió a casa, no habló de nada, ni siquiera conmigo. Algo malo le pasa...
-Ya, yo también lo noté, ni siquiera me mira. Y si contesta, son sólo pequeñas frases. Me preocupa mucho.
En ese momento, llegó.
-Venga, vamos. -dijo mirando hacia el suelo mientras caminaba.
Ambas suspiramos y le seguimos. Me acompañaron hasta casa y luego se fueron. No me encontraba de muy buen humor, y al entrar apenas saludé a mis padres. Subí a mi habitación y me acosté en cama, escuchando música.
¿Pero qué le pasa? Él me había salvado... ¿Será por eso? No, qué estúpida, ¿cómo va a ser por salvarme? Quizá... Ayer me dijo que me amaba muchísimo, ¿por qué lo haría si yo eso ya lo sabía? Pero lo dijo con tanto cariño... como si fuera la última vez que me lo iba a decir. Mañana se lo preguntaré sin falta, superaré el miedo.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Mi niña... (Drake)

Corrí los más rápido que pude. Aunque hiciera frío, que yo estuviera congelado y que el suelo estaba resbaladizo, no me iba a detener. Podía oír los gritos de los profesores y de los alumnos llamarme, pero no les hice caso. Yo sólo podía pensar en ella. Y no paraba de repetirme que por favor estuviera bien... Pasé por varias casas, hasta llegar a la entrada del bosque. Casi me caigo varias veces por culpa de las hojas mojadas, pero llegué hasta el corazón del bosque. Me paré para buscar bien. Miré a los lados, y encontré una figura tumbada en el suelo, totalmente pálida, e inconsciente. Me estremecí por los nervios y corrí hacia ella. Era Claire. La felicidad que me embargó en ese momento... pero primero tenía que ver si estaba bien. Me arrodillé y la cogí en brazos como un bebé. Estaba congelada, y apenas podía respirar bien a causa del frío. Puse una mano en su mejilla.
-¡¡Claire!! ¡¡Claire, por favor, despierta!! Claire, por favor, por favor, despierta... por favor...
La apreté contra mí. Estaba a punto de desesperarme cuando abrió los ojos despacio, los tenía llorosos, y yo también.
-Drake... ¿eres tú? -dijo con un hilo de voz.
-¡Claire! ¡Sí, mi niña, soy yo! -me saqué mi chaqueta y la tapé con ella, pero Claire negaba con la cabeza y la apartaba.
-No... si no pasarás frío tú...
-Me da igual. Venga, déjame taparte, estás congelada. -me senté, le puse la chaqueta a la fuerza, ya que ella se negaba, y la apreté otra vez contra mí. Le dí un beso en la frente mientras la acunaba.
-Drake...
-Dime, amor.
-¿Dónde estamos? ¿Y qué me pasó? -no paraba de mirarme a los ojos, a lo que sonreí.
Tenía que mantenerla despierta.
-Estamos en el bosque, y te raptaron, pero pude encontrarte. Ni te imaginas como están tus padres, y la policía todavía te está buscando. Ya verás qué contentos se pondrán tus padres...
-Sí, me... me lo imagino.
Se irguió un poco y me dio un beso en la mejilla. Le sonreí.
-Amor... casi te pierdo... cuando el otro día no venías a casa, me empecé a preocupar, pero pensaba que quizá sólo te olvidaras.
-Nunca, nunca en la vida, podría olvidar el momento en el que puedo estar contigo...
-Pues me diste un susto de muerte. Nunca tuve más miedo en toda mi vida... porque si te hubieran hecho algo, yo... pensé que te había perdido. -suspiré. Ella me miró con ternura- ¿Estás mejor?
-Sí, la verdad es que sí.
-Pues venga, volvemos a casa. -me levanté con ella todavía en brazos.
No pensaba soltarla en ningún momento. Empecé a caminar por dónde había venido, pisando con cuidado para no caerme con ella.
-No hace falta que me llev...
-Sí, sí que hace falta, además porque quiero tenerte segura en mis brazos, así que no insistas.
Suspiró derrotada. Después de un largo camino, salimos del bosque y fuimos por la acera. También fui con cuidado por la acera. Por si acaso. Cuando llegamos a su casa, peté en la puerta. Estaba rodeada de coches de policías. Me abrió uno. Me reconoció al instante, y cuando bajó la vista hacia Claire, abrió mucho los ojos.
-¡¿Es...?!
-Sí, por favor, ¿dónde están sus padres?
-Sí, aquí. ¡Ven, rápido! -ambos entramos y me llevó junto a ellos.
Los padres estaban llorando en el salón, sentados en el sofá. Carraspeé. Se voltearon a verme.
-La encontré -dije aliviado.
Se levantaron vacilantes, y al verla corrieron hacia aquí.
-¡¡¡Claire!!! ¡¡¡Cariño!!! -se la tendí, pero Claire se aferró a mí, sin querer soltarme. Ellos se quedaron entristecidos. La volví a apretar contra mí.
-Claire... tus padres quieren estar contigo. Venga... -le susurré al oído.
-Pero yo quiero estar contigo...
-Primero quédate con tus padres ahora, y luego te acompaño a tu habitación. ¿De acuerdo?
-De... acuerdo -dijo sin parar de mirarme.
La puse en el suelo, cogiendo mi abrigo y se fue hacia ellos. Los padres ahora lloraban de felicidad.
-Claire, cielo... temíamos que te pasara algo... -dijo su madre.
El padre se dirigió a mí, pero sin soltarla.
-Gracias Drake, de verdad... ¿Dónde la encontraste?
-Estaba en el bosque, totalmente congelada. Pero... ahora está bien.
Me sonrieron, les dieron las gracias a los policías mientras se iban y yo miré mi móvil. Tenía un mensaje.
Te doy hasta pasado mañana para que se lo digas. Buena suerte. Si no ya sabes lo que le pasará...
Respiré hondo, y lo guardé otra vez. Claire miró hacia mí y vino, abrazándome. Yo también la abracé, y me quedé pensativo mientras le besaba el pelo. Hasta pasado mañana...
-¿Os importa que la acompañe hasta su habitación? Necesita descansar.
-Por supuesto Drake. Ve.
Asentí con la cabeza, le cogí de la mano a Claire y subimos allí. Le destapé la colcha y se subió a la cama. La tapé, y me senté a su lado.
-Te quiero mucho, Drake.
Esas cuatro palabras fueron las peores que podía haber dicho en ese momento. Me produjo un enorme dolor. Ella lo notó, supongo que por mi expresión.
-¿Ocurre algo?
-No, vida mía, no pasa... no pasa nada. Yo también te quiero mucho, amor.
Me acerqué a ella y le dí un beso en los labios. Dios... no quería... no quería dejarla ir... Quería que fuera mía para siempre... y pensar que se iba a acabar pasado mañana... Pues... ya que dentro de poco ya no estaríamos juntos, por lo menos tenía que saber cuánto la amaba.
-¿Seguro que no te pasa nada? -se estaba preocupando.
-Claire, mi vida, no me pasa nada, sólo quiero decirte que te amo tanto como puedo, de verdad. Te amo con todo mi cuerpo, mente y alma, y que mi corazón siempre, siempre será tuyo... aunque algún día pase algo malo, siempre me tendrás a tu lado, y que nunca podré... podré amar a otra como te amo a ti...
Se quedó a cuadros. Vale, no suelo decir esas cursiladas, pero en ese momento eran cruciales. Se incorporó y me puso una mano en la mejilla.
-Drake, yo también siento lo mismo, en serio, ¿pero me estás diciendo la verdad? ¿No ocurre nada?
-Nada -dije con voz ahogada, aunque intentaba disimularlo, parece que sin mucho éxito- No pasa nada. Venga, ahora duerme.
Me miró no muy convencida, pero se volvió a recostar y se durmió cogida de mi mano.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Tengo que recuperarla... (Drake)

Estaba desesperado. Pero desesperado de verdad. Nunca supe que era el miedo hasta hoy... si le hacen algo a Claire... me muero, simplemente me muero.
La policía seguía buscándola, pero no la encontraban. Salió en las noticias y todo. Dios mío... sé que está bien, tiene que estarlo. No había podido dormir en toda la noche. Mis padres también tenían miedo de que le pasara algo, incluso Sofí se puso a llorar. Yo también lo haría si no tuviera aguante. Pero igualmente me mandaron al instituto. Cogí la mochila y me fui seguido de Sofí. No paraba de decirme que la encontrarían, pero lo dudaba. La policía apenas encontró algún rastro. Allí, todos lamentaban la pérdida de Claire, y Mike, Alex, Carla, Brian, Jake y John también estaban al borde de la desesperación. Aunque había alguien que no paraba de sonreír, y cómo no, era Nike, y no creo que fuera porque le tocaba de primero Educación Física. Incluso la hermana estaba triste, pero a él se le veía tan feliz... Mmm... Cogí el móvil y lo puse a modo de vibración. Entré en clase, y mientras estaban empezando, me llamaron. Mike, que estaba detrás mía, sentía el pequeño ruido. Levanté la mano y pedí permiso para salir al baño, a lo que me dejaron. Salí y cogí el móvil. Era el de Claire. Aunque sabía que obviamente no era ella. Descolgué.
-¿Ya sabes quién soy? -me preguntó.
-No, no lo sé. Sin embargo... me suena tanto tu voz...
-Bueno, pues cuando lo descubras me avisas, ¿vale? Por cierto, yo que tú tenía cuidado en gimnasia, con la humedad el suelo está resbaladizo.
-¡¿Y a qué puñetas viene eso ahora?! ¡¿Qué me importa a mí una estúpida clase?! ¡¡Dime quién eres de una maldita vez!!
-Ya lo sabrás...
Y colgó. No entiendo, ¿a qué venía eso? Será imbécil... Volví a entrar a clase totalmente cabreado. Mi Claire debe de estar tan sola y asustada... La encontraré.
Al terminar las clases de la mañana, fuimos al comedor.
-Venga, Drake, tienes que comer algo -me dijo Jake preocupado- Venga, que te acompaño.
Me levanté con pesadez, y cogí una manzana. ¿Para qué quería más? Nos volvimos a sentar. Vi a Nike pasar por mi lado con cara sonriente. ¿De qué va? Bah, pasé de él. Después de esto nos tocaba E.Física, y como dijo el del teléfono, estaba resbaladizo. ¿Cómo lo sabía? Cuando terminamos las clases, Sofí y yo volvimos a casa. Estaba muy cansado, pero no quería dormir. Estaba siempre pendiente del teléfono. Aunque al final, me quedé dormido encima de la cama.

Me desperté por la mañana temprano por le ruido del móvil. Lo cogí enseguida.
-¿Todavía no sabes quién...?
-¡¡No!! ¡No lo sé, ¿vale?!
-Vaya, qué pena... tu novia se está poniendo cada vez más pálida... la verdad es que lleva durmiendo todo el día y toda la noche. Desde que la traje aquí, no se ha despertado.
-¡Cómo te atrevas a...!
-Si no te das prisa... -y colgó.
¡La madre que lo...! Vale, vale. Me dí una ducha rápida, me vestí y desayuné. Sofí bajó, desayunó y nos fuimos al instituto. Durante el camino no paraba de mirar el teléfono. Demasiada presión, pero me daba igual.
Mientras estaba en clase y el profesor explicaba, empecé a pensar. Ayer... ayer el secuestrador me dijo que tuviera cuidado en gimnasia porque el suelo estaba resbaladizo... y de hecho lo estaba. Ahora que lo pienso, Nike no paraba de sonreír, mientras los demás estaban entristecidos, y él tuvo clase de E.F a primera hora, cuando me llamó a mitad de ésta... Oh, dios mío.
Me levanté rápidamente de la silla.
-¿Le pasa algo, señor Drake? -me preguntó el profesor- ¿Le parece aburrida mi explicación y necesita...?
No le dejé acabar. Salí de la clase tropezando, pero sin caerme, y me dirigí a la clase dónde se encontraba él. Abrí la puerta, interrumpiendo la clase, y allí estaba, sonriente. Él se levantó y le pidió a la profesora que lo dejara salir, a lo que ésta asintió no muy convencida. Ambos salimos, cerrando la puerta, y le cogí por el cuello de la camisa.
-¿Eres tú, verdad?
-Vaya, qué sagaz. ¿Te costó mucho? Si te lo dejé en bandeja...
-¡¿Dónde está Claire?!
-Aaaa, quién sabe...
Este quería que le golpeara. Es que lo pedía a gritos.
-Vamos a ver, dímelo y no te partiré esa maldita bocaza.
-Vale, te lo digo, peeero... a cambio de algo. -¿eh?
-¿A cambio de...?
-A cambio de que le digas a Claire que ya no la quieres.
Se me cayó el mundo encima.
-¡¡No puedo decirle eso!! ¡¡Ella es lo que más quiero en el mundo!!
-Bueno, entonces... ¿dejarás que se muera de frío?
-¿Que se muera de frío? ¡¿Dónde la dejaste?!
-¿Le dirás que ya no la quieres? -no, no, no, no...
-Si... se lo diré.
-Está bien. Pero dos cosas: una, que no le digas a nadie por supuesto que la rapté yo, y dos, como me mientas, volveré a raptarla y esta vez no tendré prejuicios en acabar con su vida.
-Estás loco -me aparté de él.
-Bueno, la chica me gusta. ¿No dicen que el amor hace hacer locuras?
-No de ese tipo.
-Bueno, ¿entonces se lo dirás?
Me costó muchísimo.
-S...sí... se lo diré...
-Así me gusta. Bien, pues... ¿sabes que casi estamos en invierno y que algunos copos de nieve están cayendo?
-¿A qué viene eso?
-Que como Claire siga tirada y durmiendo en el bosque al lado del gran lago que hay en la ciudad... me parece que algo le va a pasar.
-¡¡¡¿¿¿¿¿Quééééé?????!!!
Varios alumnos y profesores nos encontraron. Se quedaron parados al vernos, y yo me largué corriendo hacia ese bosque. ¡¡Pero será estúpido!! Por favor, que esté bien, por favor, por favor...

martes, 3 de noviembre de 2009

¡¡¡¡¿¿¿Qué???!!!! (Drake)

Llegaba tarde. Y yo, como no, más preocupado que... no sé. ¿Por qué llega tan tarde? Bueno, a lo mejor sólo... sólo se retrasa un poco... Vale, se acabó, voy a su casa. Quizá se le olvidó que quedamos, pero por lo menos sabré que está bien.
Cogí la chaqueta y salí corriendo, pero mi hermana me paró.
-Drake, ¿adónde vas? Ya es algo tarde para...
-Tengo que salir un momento.
-¿Ocurre algo malo?
-Se suponía que Claire iba a venir a las siete aquí, pero ya son las nueve menos cuarto y todavía no ha venido. Voy a ver si está en casa.
-Oh... tranquilo, seguro que se le olvidó o tenía algo que hacer...
-De todos modos, iré.
-Está bien, pero ya verás que no pasó nada.
-Ya... -me puse la chaqueta y salí.
Salí corriendo. Sofí tenía razón, seguro que... Bah, no debo preocuparme. Aminoré el paso. Después de unos cinco minutos, llegué a su casa. Peté en la puerta, y me abrió su madre.
-¡Drake! ¿No está Claire contigo? -dijo mientras miraba hacia los lados.
-¿Perdón? ¿No está... no está con vosotros?
-No... nos dijo que a las siete iba a ir a tu casa, y como ya eran las nueve y no volvía...
Oh, dios mío. No, no, no saques conclusiones precipitadas.
-Drake, ¿qué pasa? ¿Seguro que... que no está contigo? Venga, si es una broma creo que ya... Drake, te estás poniendo pálido...
De hecho me sentía mareado. Cogí mi móvil y llamé al de Claire. Su madre me miraba entre desconcertada y asustada. Pi, pi, pi... nada, no cogía. No era propio de ella.
-¿Lo cogió?
-No responde. -dije con la voz ahogada.
-¡¿Cómo que no responde?! Pero si Claire siempre lleva el móvil... Ay, dios mío, me voy a empezar a preocupar de verdad.
¡¿Qué quería?! ¡¿Una llamada de socorro o su foto en las noticias para saber que le había pasado algo a Claire?! Ambos entramos rápidamente en la casa, y llamamos al padre.
-¡Cariño! -dijo ella- ¡¿Has visto a Claire por alguna parte?!
-No... creía que estaba con Drake.
-¡No, conmigo no está! ¡Y aquí tampoco! ¡¡¿¿Pero dónde se ha metido??!! -nunca había estado tan asustado en mi vida.
-¡¿Cómo que no está contigo?! ¡¿No fue a tu casa?!
-No, no llegó. Llamé a su móvil, pero no lo coge. -estaba temblando, pero no era el único.
-Ay dios, ¡voy a llamar a la policía! -se dirigió a la cocina, seguida de su marido.
Yo volví a coger el móvil y intenté llamarla otra vez. Después de varios pitidos, alguien contestó. Pero no era Claire.
-¿Si? Lo siento, pero ahora mismo la chica no puede...
-¡¿Quién... diablos eres tú?! -tenía voz de hombre, pero joven.
Me era vagamente familiar...
-¡Oh! Bueno, verás, ahora mismo... me parece que Claire no se puede poner...
Los padres de Claire vinieron corriendo hacia mí.
-¡Drake! ¡¿Te respondió?! -dijeron al unísono. Negué con la cabeza, y alcé una mano para que se callaran.
-¡¿Qué le has hecho?! ¡¡Te juro que como...!!
-Bueno, tranquilito, Drake...
-¡¿Cómo sabes...?!
-Porque soy muy, muy listo, ¿no te parece? Bueno, como dije anteriormente, Claire no se puede poner. Está totalmente inconsciente. -chasqueó la lengua- Y si no eres un chico bueno, algo malo le va a pasar... Bien, ya he terminado.
-¡Espera! ¿Quién eres? -vale, sí, era un poco estúpido por mi parte preguntar algo tan... idiota como eso, pero no pude evitar preguntárselo.
-Mira, como te veo tan preocupado por tu novia, te voy a dar una pista. Me has visto alguna vez. ¡Que te lo pases bien!
-¡¿Sólo eso?! ¡¿Pero qué...?! -me colgó.
¡¡Pero será hijo de...!! Vale, vale, vale, vale... tranquilo... Me apoyé en la pared, me sentía muy desconcertado. Él miedo se apoderó de mí.
-¡Drake! ¿Quién era? -me encogí de hombros, mientras negaba con la cabeza.
-No quiso decirme quién era, obviamente, pero... me dijo que le había visto alguna vez. Una pista, según él. -suspiré asqueado.
¿Qué se supone que iba a hacer con eso? ¡¿Y por qué tuvo que coger a Claire?! Está claro que la eligió específicamente, pero el por qué... eso no lo sé. Aunque juro que lo sabré. Espero que Claire esté bien, sino... no sabría qué hacer...

lunes, 2 de noviembre de 2009

Secuestro (Claire)

Por la mañana me esperaba Drake como siempre en la puerta. Y yo como siempre di un salto desde la puerta hacia él para darle un beso. De verdad que no podía querer a otro en toda mi vida. Al llegar al instituto, tuvimos que separarnos ya que nos tocaban diferentes clases, para nuestra desgracia. De todos modos, en la última clase estaríamos juntos. Al entrar, vi a aquel chico que intentó besarme el otro día, y quise pasar de él, pero el único sitio libre que quedaba era en su lado. Genial. Menuda clase que voy a tener ahora. Me acerqué y me senté, pero sin mirar hacia él.
-Oye... Claire, venga, perdóname. -me dijo como quién no quiere la cosa.
-¿Perdonarte? ¿Perdonarte por qué? ¡Casi haces que Drake se enfadara conmigo! Menos mal que él es tan bueno...
-Buah, ¿bueno él? ¡Si casi me revienta la cara de un golpe!
-Porque te lo merecías. Así que déjame en paz.
-Pero venga... yo soy mejor que él y lo sabes.
-No. Además, aunque se me aparecieran aquí delante todos los famosos más guapos del mundo, yo sólo me lanzaría a por él.
Chasqueó la lengua.
-Vaaale, ¿pero al menos somos amigos? -le miré con el ceño fruncido- Te lo prometo, no pasaré de ahí. Sólo amigos, de verdad.
Suspiré, si hacía falta, estaría suplicándome toda la mañana.
-Vale, pero sólo amigos.
-Bien -asintió mientras sonreía.
En el recreo volví a guiarle por el instituto para que no se le olvidara el recorrido, y esta vez fue fiel a su palabra: sólo amigos. Menudo alivio.
Terminaron todas las clases menos la última, que era dónde me sentaba con mi Drake. Entré, y él ya estaba allí esperándome. Me encantaba que estuviera pendiente de mí. Me senté.
-Hola, cielo, ¿todo va bien?
-Si, por supuesto -le di un beso.
Miré hacia la derecha, dónde estaba la otra fila, y me fijé que Emma, la hermana de Nike, no paraba de mirar a Drake soñolienta, como si estuviera fantaseando con él. Vale, sí, los celos me recorrieron por todo el cuerpo. Y aún por encima él era el que la guiaba por el instituto. La fulminé con la mirada. Emma se dio cuenta, se ruborizó totalmente y miró hacia el profesor, que estaba explicando. Suspiré. ¿Quién lo iba a decir?
-Cariño, ¿qué te parece si quedamos hoy por la tarde?
-Claro que sí, con tal de estar a tu lado lo que sea. -me dio un beso en la mejilla.
-Entonces... ¿qué te parece a las siete? ¿Quieres que vaya a tu casa?
-No, no, tranquilo, ya iré yo a la tuya.
-¿Estás segura? No sé si...
-Te preocupas demasiado. ¿Qué es lo peor que me pueda pasar? -no parecía muy convencido, pero asintió. Me giré hacia Emma otra vez, y parecía que escuchaba atentamente...
Cuando terminamos la clase, todos nos fuimos a casa. Yo con Drake, por supuesto. En el camino, habló.
-Me encanta cuando te pones celosa y piensas en matar a las que me miran.
Fruncí los labios. Era natural, ¿no?
-Así que... te diste cuenta, ¿eh?
-Como para no darme cuenta -puso sus manos en los bolsillos del pantalón- Hasta creo que toda la clase e incluso el profesor se fijaron.
-Esa tal Emma no me inspira confianza.
-Ni Nike a mí, pero oye, qué quieres que le haga. Porque confío totalmente en ti, sino no te dejaba sola en ningún momento. -le sonreí.
-Gracias. -me devolvió la sonrisa.
Al llegar a casa, Drake me besó y se fue mientras se despedía. Entré, hice los deberes, me vestí, y avisé a mis padres que me iba a ir con Drake.
-¿Pero vas a ir tú sola hasta allí?
-Si, ¿por qué no? Papá, ya he ido más veces...
-Bueno... está bien. Entonces hasta después -me sonrieron.
Salí de casa, y me dirigí hacia la casa de Drake. Estaba algo lejos, y era ya algo tarde, pero fui tranquilamente. A medio camino, los coches ya se iban acabando por la carretera. De repente, en el otro extremo, apareció un coche que vagamente conocía o ya había visto en otro lugar... pero no recordaba. Se paró al lado de la acera, y dos chicos salieron de él, se acercaron a mí y me metieron dentro, aunque difícilmente, ya que yo no paraba de patear y chillar. ¡¿Quienes eran?! ¡¿Y qué querían de mí?! ¡Estaba siendo secuestrada! Me pusieron un pañuelo delante de la cara, respiré y me entró sueño, mucho sueño. No pude evitar dormirme.

domingo, 1 de noviembre de 2009

¡Premio! ^^



¡¡Muchas gracias Rockstar(http://rockstardiario.blogspot.com/) por el premio!! ^^ ¡¡De verdad, gracias!! :D

Bueno, este premio es un pequeño test, así que...

1. ¿En qué animal reencarnarías?
Está claro, en un lobo ^^

2. No podría sobrevivir sin...
Principalmente, mis libros, y luego ordenador, música, amigos, tele...

3. ¿Qué es lo que más aprecio de una persona?
Que pueda confiar totalmente en ella.

4. Suelo vestir de color….
Morado, rosa, rojo, verde... prácticamente de todos los colores.

5. Tres palabras que me definan
Callada, vaga, sarcástica.

6. Un lugar al que viajaría
¡¿Uno?! Pues USA, está claro... aunque Londres tampoco se queda atrás ^^

7. Mi cita favorita...
El inteligente es el que se hace el tonto frente al tonto que se cree inteligente... Me encanta ^^

8. Algo que quiero hacer...
¡Viajar! Cuando haya tiempo, claro... xD El colegio te quita muchas cosas -.-'

9. De mayor quiero ser...
Alguna vez, y todavía sigo pensándolo, en que quiero ser actriz, pero si no es así, abogada o fisioterapeuta :D

10. Mi mayor "monosidad" es...
Mmm... pues creo que no tengo, CREO, repito xD

Y estos premios:
MaPa
Greenheart
Isa...!
Soljade
No es deseo, si uno de los dos siente algo más
Forever_28
Sarah
Carmen
Liz
Hibbyta
Andi

¡El premio es para todos vuestros blogs! Me refiero a los que tienen más de uno, ¡porque me gustan todos! ^^ ¡Gracias!

jueves, 22 de octubre de 2009

Lugar maravilloso (Claire)

Sábado. Creo que mi día favorito, supongo que porque puedo estar toda la tarde con Drake, sin colegio ni nada. Me levanté de la cama, me vestí y bajé a desayunar. Como siempre, estaba sola, pero no me importa. Siempre he atesorado la soledad. Mientras desayunaba, el móvil sonó.
-¿Si?
-Claire, soy yo, Drake.
-¡Drake! ¿Pasó algo?
-No, no, tranquila. Sólo era para avisarte de que sobre las... cinco voy a tu casa. Y... me preguntaba si... bueno, ya hablaremos después.
-¿Seguro? Está bien...
-Vale. Hasta la tarde.
-¡Chao!
Colgé. Me pregunto que querría preguntarme...
Al llegar el mediodía, mis padres ya habían llegado, y en la comida hablamos:
-Bueno, Claire. ¿Qué váis a hacer Drake y tú hoy?
-¿Cómo sabes...?
-Cielo, todos los sábados estáis juntos. Bueno, ¿entonces...?
-Pues no lo sé. Me dijo que me iba a preguntar algo...
Me levanté, recogí la mesa y me fui al salón. Encendí la televisión, pero no había nada interesante. Así que la apagué y subí a mi habitación. Me acosté en la cama y me puse a escuchar música hasta que Drake viniera. Al final me quedé dormida.
Me despertaron con un beso. Al abrir los ojos me encontré con mi ángel. Extendí los brazos para rodearle el cuello, y él sonriendo se arrodilló al lado de la cama y me abrazó.
-Amor, ¿estás bien? Perdona si te desperté mal o... -me susurró.
-No, no. Nunca me podrían despertar de mejor manera, te lo aseguro.
Me dió un beso, y luego se levantó cogiéndome en brazos como un bebé. Al final me dejó de pie.
-Y... ¿de qué querías hablarme?
-Oh, es verdad. Quiero llevarte a un sitio.
-¿Un sitio? ¿Adónde?
-Ya verás. -me cogió de la mano y nos fuimos hacia la entrada.
Cogí las llaves y nos fuimos. Al parecer íbamos a ir caminando.
-¿Pero por qué no me lo dices ahora?
-Porque quiero que sea una sorpresa -me dijo sonriendo.
Suspiré y le devolví la sonrisa. Después de creo que media hora andando, llegamos a un camino a través del bosque.
-¿Por... por ahí? Verás, cielo, no... soy un imán para las caídas... y las raíces de los árboles y las hojas no es que ayuden mucho... -intenté excusarme, y retrocedí un paso. Él se acercó a mí.
-Cariño, ¿seguro que no quieres? -dijo con voz seductora- Porque si te caes o algo parecido estaré yo ahí, ¿no es así? -puso las manos al cada lado de mi cabeza.
¿Estaba usando sus métodos de seducción conmigo?
-Es-es-esto... s-s-s-si... proba... probablemente...
-¿Y entonces de que tienes miedo? -cada vez acerca más su cara a la mía.
Me quedé paralizada. Él ya veía una victoria asegurada, y yo la derrota.
-Ehhhhh... emm... de... de caerme... quizás... -no podía pensar con claridad.
-¿Y crees que voy a dejar que mi niña se caiga y se haga daño?
-Mmm... no...
-¿Entonces vamos?
-Claro... -porras, perdí.
Bueno, creo que siempre pierdo. Suspiré y nos fuimos hacia el bosque. Cuando estábamos casi al final del camino, Drake me paró.
-Claire, cierra los ojos.
-¿Por...? Oh, vale. -los cerré con fuerza y él me guió.
Después de unas cuantas caídas y árboles, sentí como el suelo se alisaba. Creo que ya estábamos.
-Vale, puedes abrirlos.
Los abrí despacio, y lo que vi fue algo precioso. Era un gran campo verde, con muchas flores de todos los colores por todas partes, al final había un acantilado, y debajo estaba toda la ciudad. No vi cosa más bonita en la vida. Debajo del sol, todas las plantas y flores brillaban como perlas. No pude evitar sonreír. Miré hacia Drake con los ojos llorosos. Éste también sonreía.
-Todo esto... es precioso, Drake -se encogió de hombros tímidamente, y puso las manos detrás de la espalda.
-Me alegro que te guste. Que yo sepa nadie conoce este pequeño jardín, así que... es tuyo.
-Pero lo encontraste tú...
-Si, pero te lo regalo.
-¿Pero por qué?
-Porque te quiero. ¿No te parece suficiente razón para regalarle algo a alguien?
Me sonrió y se adelantó unos pasos. Estaba tan emocionada que corrí hacia él y le tiré al suelo. Él cayó hacia atrás y yo encima de él. Nos echamos a reír.
-Buf, Claire, eres una bruta. -dijo entre risas.
-¿Yo? Que yo sepa eres tú el que se pelea con cualquiera...
Le di un beso y me acosté a su lado de costado.
-De verdad que nunca creí que querría tanto a nadie... incluso... incluso veía a los enamorados y no entendía por qué tanto... cariño entre ellos. Creo que ahora ya lo sé -dijo mientras me acariciaba la mejilla con la mano- Te quiero
-Yo también a ti.
-Ya lo sé -me sonrió.
Ambos nos incorporamos, sentados en el brillante césped abrazados, mirando a la ciudad. Nunca creí que fuera tan grande. Empezó a anochecer.
-Bueno, ya es tarde. Será mejor que volvamos. A ver si van a creer que nos escapamos o algo parecido... -dijo. Me reí.
Eso sería lo más probable. Drake me tendió la mano y me levanté. Volvimos a casa. Después de despedirnos, cené y me fui ya a la cama. Más adorable no puede ser...

domingo, 18 de octubre de 2009

Hermanos nuevos (Drake)

Como todos los días por la mañana, cuando salía, fui a casa de Claire, ya que ahora íbamos juntos a clase. Sofí ya no quiere venir conmigo, ya que dice que ya es madura, y desde que cumplió los trece años está insoportable, pero aún así sigue siendo una buena hermana. Al llegar peté a la puerta. Me abrió Claire con su radiante sonrisa. Dios, cómo la quería. Cogió sus llaves, cerró la puerta, me dió un beso y caminamos al instituto. Al llegar, saludamos al grupo y entramos en clase. Todos habíamos cambiado mucho durante este año. Yo, por ejemplo, había crecido bastante, Claire cada día está más guapa, Alex, aunque parezca increíble, es más madura y piensa antes de hablar; Carla no descuida para nada sus estudios, y Mike, John, Brian y Jake... pues sólo piensan en mujeres. Ahora tocaba Física y Química, así que Claire y yo estaríamos en la misma mesa. Menos mal. Cuando entró el profesor, en vez de decirnos lo que debíamos hacer, se plantó delante de su escritorio, sonriendo.
-Chicos, tenemos dos compañeros nuevos. Saludadles.
Un chico y una chica entraron por la puerta. Eran iguales, aunque el chico tenía cara de chulo total, que se pilla a todas. Se pusieron detrás del profesor, algo asustados. Pero la chica al mirarme se quedó con la boca abierta, ruborizándose, y el chico miraba a Claire interesado. Pues que ni lo sueñe. Miré hacia ella, que miraba con los ojos entrecerrados a la nueva. Me hizo sonreír.
-¿Estás celosa? -le susurré.
-¿Yo? No... Bueno, un poco.
-¿Pero por qué? Si sabes que te quiero sólo a ti...
-Ya, pero no me gusta que te mire de esa forma. Además, tú también parecías querer asesinar al chico.
-Pues que no te mirara. -desvié la mirada. Sonrió.
-Bueno -dijo el profesor. Los chicos ya se habían presentado, pero no escuchamos- Entonces... ¿quién quiere instruirles?
-¡Drake y Claire seguro que quieren! -gritó si no me equivoco John. A su lado estaba Jake, que le dió un codazo para que se callara.
-¿Entonces...?
-Eh... -murmuramos a la vez.
-¡Muy bien! Pues chicos, ya sabéis. Al salir de clase les explicáis. Claire, tú ayuda a Nike. Drake, tú a Emma. Bien, volvamos a la clase...
Asentimos no muy convencidos. No creo que pasara nada. En el recreo, por supuesto iba a ser frío con ella, prácticamente como era con todas menos con Claire. La tal Emma ya me esperaba en la puerta. Cogí mis cosas para prepararlas para la siguiente clase. Salí del aula, y la otra me siguió.
-Bueno, dame tu horario. -dije sin mirarla. Tardaba demasiado en dármelo- A ver, ¿quieres que te ayude o no? Porque no tengo todo el día. -me volví hacia ella.
Estaba en el suelo, de rodillas buscando en su mochila la maldita hoja. Puse los ojos en blanco. Al final la sacó toda arrugada, y me la dió temblando. Nuestras manos se rozaron, y pude oír como su corazón se volvía frenético, mientras se ruborizaba. Bueno...
-Bien, pues las últimas clases ya las has visto. Educación Física es en aquélla -dije señalando la puerta del fondo- y la de Biología allí. Ven, te voy a enseñar los demás sitios. -le tendí la mano para que se levantara, y me la tomó cogiendo su mochila.
Respiraba entrecortadamente. Estaba... ¿hiperventilando? Se la solté enseguida, no quería darle esperanzas. Cuando le enseñaba la cafetería, oí voces. Escuché a hurtadillas.
-Pues... esta es la cafetería. Bonita, ¿verdad? -era la dulce voz de mi Claire.
-Si... en verdad bonita, como la chica que tengo delante. -dijo el tal Nike. Espera ¡¿qué?!
-Emm... gra-gracias, pero... no... -me acerqué hasta poder verles.
Nike se inclinaba para poder besarla, pero Claire se apartó rápidamente. Muy bien, así que el chaval quiere guerra, ¿eh? Me giré hacia Emma.
-Bueno, esto es todo. Chao.
-Pero...
-He dicho chao.
-Va-vale... -y se fue.
Me acerqué más y me apoyé en la pared. Me crucé de brazos y me aclaré la garganta sonoramente. Los dos se volvieron hacia mí. Nike se veía notablemente molesto, y Claire con un grandísimo alivio.
-¡¡Drake!! Te juro que yo... -intentó explicarse Claire.
-No, tranquila. No hace falta. -me incorporé y me puse al lado de Nike.
-Bueno, chaval. Como te habrás dado cuenta ella no quiere nada de ti, así que... ¿por qué sigues manteniendo falsas esperanzas? Me das pena, en serio... Total, sólo eres un chico desesperado y fracasado que busca chicas para consolarte... y cuándo no son chicas, también chicos incluso, pero claro, tus padres no aceptarían la homosexualidad de un hijo... -chasqueé la lengua.
-¿Pero qué dices, imbécil? ¿Tengo pinta de gay? -carraspeé- ¿Te quieres hacer el gracioso? Además, ¿qué te importa ella? Acaso es...
-Si, es mi novia. Por eso me molesta un poquitín de nada que intentes ligártela. -dije sarcásticamente.
-Oh, bueno, perdona. Intentaré no molestarla, pero no te prometo nada... -sonrió.
-Como vuelvas a molestarla, te voy a dejar bizco, ¿me oyes? Así de claro te lo dejo. Claire, ¿vienes o te quedas?
-¡Voy! Digo... voy contigo. -dijo. Asentí sonriendo, le tendí la mano y nos fuimos de allí, no sin antes sonreírle a Nike satisfactoriamente.
Íbamos por el pasillo cuando Claire me paró.
-Perdóname... -dijo.
-¿Perdonarte por qué? -se encogió de hombros.
-Por... por lo de ahora.
-Cariño, si la que lo pasaste mal fuiste tú...
-Ni te lo imaginas, pero aún así... -se acercó a mí y me abrazó.
La rodeé con los brazos y enterré mi rostro en su pelo.
-Venga, tranquila...
-Por cierto, la chica ésa... ¿no te haría nada, verdad? -me reí- ¿Qué te hace tanta gracia?
Me separé de ella, pero sin soltarla, y la miré a los ojos.
-Tus celos, amor, me hacen mucha, mucha gracia, porque no tienes por qué tenerlos.

martes, 13 de octubre de 2009

Cómo le quiero... (Claire)

Me desperté por la mañana. Ya ha pasado un año desde que mi vida cambió mágicamente al conocer a Drake. Y ambos seguimos tan enamorados como el primer día.
De repente alguien timbró en la puerta de la entrada. Era sábado, y mis padres se fueron a dar una vuelta, así que tengo que abrir yo. Siempre lo hacían por las mañanas. Me saqué las sábanas enredadas, me puse las zapatillas y bajé corriendo a la puerta. La abrí. Y ahí estaba él, tan guapo como siempre, vestido con unos sencillos vaqueros, una camiseta y por encima una camisa, y sonreía.
-Hola, ciel... -no le dejé acabar.
Di un salto y me lancé hacia él, dándole un beso en los labios. Éste me subió en sus brazos tambaleándose por la fuerza con la que había saltado, pero no se separaba de mi. Al final tuve que separarme yo, y me bajé, aunque él me soltó a regañadientes. Le cogí de la mano y entramos en la casa. Yo me iba a dirigir a mi habitación, pero él se paró. Le miré confundida y me arrastró hasta la cocina. Se cruzó de brazos con el ceño fruncido.
-¿Desayunaste? -me preguntó.
-Emm... es que... no tengo hambre...
Desde que tuve la depresión, aunque ya me curara, perdí el apetito. El médico no sabe que me pasa, pero aún así, me obligan a comer. Especialmente Drake.
-¡¿Cómo que no tienes hambre?! -me señaló con el dedo la silla- A comer.
Suspiré y me senté. Él me preparó leche con cereales, y me lo puso encima de la mesa, pero yo me crucé de brazos.
-¿Y tú? ¿Desayunaste? -miró hacia otro lado.
-No.
Me levanté y le preparé otro tazón de leche. Luego me volví a sentar.
-Come tú. Yo no tengo hambre...
-¡Ja! Mira, voy a hacer algo muy, muy eficaz, o eso espero. Si tú no comes -me dijo despacio- yo no como. ¿Queda claro? -sonrió.
-Vale, muy bien.
Me volví a cruzar de brazos, y él también, sin parar de mirarnos a los ojos. De repente escuché algo. Venía del estómago de Drake. Le sonaban las tripas, pero él intentó ocultar el ruido poniendo los brazos cruzados encima, aunque seguían sonando. No podía verle sufrir así. Volví a suspirar, cogí la cuchara y comí. Él sonrió triunfal, cogió su cuchara y comió también.
-¿Ves? Suelo salirme con la mía.
-Me alegro por ti -le miré con los ojos entrecerrados.
-Venga, cariño, no te enfades... No soporto verte así...
Se levantó con cuidado, sin parar de sonreír, y poniéndose a mi lado, se acuclilló y me cogió de la mano, poniéndola entre las suyas.
-¿Me... perdonas, vida mía? -me besó en el dorso de la mano, y me miró con sus ojos del color del zafiro.
Me quedé con la boca abierta.
-Ehhhh... esto... emmm... s-s-si... si, eso, eh... te perdono... -yo sólo podía verle sus preciosos ojos.
-Bien. -se levantó, inclinándose hacia mí y me besó- Tan encantadora como siempre. Venga, ve a vestirte, que vamos a dar una vuelta.
-¡Pero es sábado por la mañana! ¿Quién sale...? -me alzó la barbilla y me volvió a besar- Vale, voy.
Él se rió por lo bajo, y se fue hacia el salón.
-Te espero aquí, y por favor, no tardes. No me gusta estar separado de ti.
Asentí. La cabeza me daba vueltas, pero aún así me levanté y me fui a mi habitación. Me vestí, hice la cama, me peiné lo mejor posible y bajé al salón. Drake tenía una mano guardada en el bolsillo del pantalón y la otra agarrando un libro bastante gordo. Sonreía muy divertido. Al sentirme se volvió hacia mí, algo sorprendido, y ocultó el libro en su espalda. Dejó de sonreír.
-Esto... ¿ya acabaste?
-¿Qué tienes ahí? -pregunté con los brazos cruzados- ¿Qué es eso?
-¿Eh? ¿Lo qué?
Le miré burlonamente. Me acerqué a él y le intenté coger el libro, pero se apartó de mí, retrocediendo. Me volví a acercar, rodeé su cuello con los brazos y le besé. Él me rodeó con los suyos la cintura, todavía con el libro en una mano, atrayéndome más a él. Yo aproveché, bajé un brazo de su cuello y agarré el libro. Me separé y lo miré. Me horroricé.
-Es... es mi... ¿mi albúm de fotos?
-Bueno... más concretamente uno de los millones álbumes de fotos que tienes.
-Si, es lo que tiene cuando eres hija única -dije bromeando- ¿Y que estabas mirando?
-Esto... perdona por mirar sin pedirte permiso, pero... cuando miré tu nombre ahí, y miré la primera foto de cuando eras pequeña... la verdad, eras y eres preciosa, así que no me resistí. Perdóname.
-No pasa nada, Drake, pero no me vuelvas a asustar así, por favor...
-Está bien... -me volvió a rodear la cintura- Por cierto, lo de antes fue trampa.
-¿Y tú antes? Espero que no vayas en serio en lo de... que si yo no como tú no comes...
-Si -dejó de sonreír, volviéndose serio- voy totalmente en serio. Perdona si te molesta, pero es la única forma de que comas. -suspiré- Bueno, ¿ya estás lista?
-Sip -dije sonriendo. Él también lo hizo.
-Bien, pues vamos.
Me cogió de la mano y fuimos a dar la vuelta.

domingo, 11 de octubre de 2009

Cuestión...

Veréis, es que me habéis hecho pensar mucho... Ya sé que está mal que yo lo diga, pero también me gusta el blog, así que... me gustaría saber si queréis que siga con la historia. Si os gusta el final y que lo deje así, entonces dejaré de escribir el blog; si queréis que siga escribiendo... bueno, pues me lo confirmáis y listo. Muchas gracias. Vuestra opinión es muy importante para mí.

sábado, 10 de octubre de 2009

Final. (Claire)

Me volvieron a despertar unos suaves labios. Abrí los ojos, y esta vez estábamos en el avión, y yo apoyada en Drake. Éste me acarició la mejilla, y yo sonreí.
-Venga, hora de levantarse. Ya llegamos, amor. -me dijo dulcemente.
Me incorporé del sillón, me levanté a la vez que él y nos fuimos seguidos de nuestros padres. Cogimos todas las maletas y salimos del aeropuerto. Nos dirigimos a dos coches, el de los padres de Drake. Éste se llevó una mano al bolsillo del pantalón y cogió unas llaves.
-¿Os importa que yo lleve a Claire y vosotros váis todos juntos? -preguntó.
-No, no hay problema. Venga, vamos. -dijo Grace.
Drake y yo pusimos nuestras maletas en el espacioso maletero del coche y nos subimos. Empezó a conducir. No podía parar de mirarle. Todavía no me creía que hubiera mentido a sus padres, viajado hasta Francia con su propio dinero y que haya recorrido todas las calles posibles sólo para encontrarme. Me estiré y le dí un beso en la mejilla. Me miró extrañado, pero sonriendo.
-¿Y eso? -preguntó mirando a la carretera.
-Gracias, Drake. De verdad, muchas gracias.
-Vaya, si no me equivoco, ya me has dado las gracias unas cinco veces entre ayer y hoy.
-Y aún siguen siendo insuficientes para todo el agradecimiento que te debo. -dije sin para de mirarle.
-Con tal de estar juntos para siempre, no me debes nada. -me volvió a acariciar la mejilla.- Por cierto...
-¿Qué pasa?
-Si... si Mike, John o Brian se me lanzan encima...
-Tranquilo, yo te protejo. Me pondré entre vosotros si hace falta.
-¡No! ¡Ni se te ocurra! Si te hacen daño, seré yo el que los despedace personalmente.
Le sonreí. Después de una hora de viaje en coche, llegamos a casa. Primero a la mía, dejé mis maletas en casa, y Drake intentó convencerme para que durmiera un poco, pero yo quise acompañarle. Ahora íbamos a recoger a su hermana. Le debía mucho a ella también. Llegamos a la casa de su abuela, y Sofí se lanzó a los brazos de Drake, y al verme, sonrió todavía más, dejando a su hermano para venir a los míos.
-Sofí, gracias por tu ayuda -le susurré en el oído mientras la abrazaba.
Ella me correspondió con un beso. Fuimos a su casa, dejaron las maletas, y al salir por la puerta otra vez... nos encontramos con todos. Y con todos me refiero a nuestros padres, Alex, Mike, John, Carla y Brian, incluso estaba Jake, para nuestra sorpresa. Éste se adelantó un paso.
-Chicos... lo siento, de veras. Creo que... que estaba celoso... perdonadme. -dijo cabizbajo.
Parecía realmente arrepentido. Me acerqué a él y le di un abrazo. Me lo devolvió. Me separé y Drake alzó una mano para apretar la de Jake. Éste hizo lo mismo e hicieron las paces. Luego Mike se puso al lado de Jake y miró furioso a Drake.
-¡¡¿¿Pero tú no sabes avisar??!! -gritó mientras se acercaba lentamente a él.
-Ya, pero... es que... las chicas sabían dónde vivía y... -intentó excusarse Drake.
-Bueno... nosotros vamos a dentro, ¿si? -dijeron nuestros padres y Sofí al unísono.
Entraron. Mike se acercaba cada vez más a él. Drake bajó rápidamente el escalón. No sé por qué, pero tenía miedo, así que cuando Mike iba a bajar el escalón, yo me puse delante de él, me resbalé y caí hacia atrás. Pero no me hice daño. ¿Por qué? Miré hacia atrás y unos brazos me alzaron y me pegaron a su cuerpo. Drake me cogía como un bebé, y tenía su rostro sólo a unos centrímetros del mío.
-Cariño... ya te he dicho que no te entrometieras, porque sabía que te iba a pasar algo malo... -susurró.
-Bueno, si a esto le llamas malo... -dije mientras le abrazaba.
Él sonrió todo lo que pudo y puso sus labios sobre los míos. Los separó un momento.
-De verdad, cielo mío, que a veces no te entiendo... -y volvió a besarme.
Desde ese momento, sabía que mi felicidad de verdad empezaba ahora.

viernes, 9 de octubre de 2009

Vuelta a casa. (Claire)

Sentí un beso en los labios mientras dormía. Era por la mañana porque sentía la luz a través de los párpados cerrados. Sonreí. Ya sabía quién era, la única persona a la que me apetecía ver en estos momentos. Abrí los ojos y me lo encontré sentado en mi cama, a mi lado. Me sonrió, y me fijé que ya estaba vestido. Me incorporé con dificultad por el sueño, y la cabeza me da vueltas, aunque quizá eso fue el beso. Alargó un brazo hacia mí y me acarició con suavidad la mejilla con el dorso de la mano. Por el sol que entraba por la ventana, su pelo se volvió dorado, y su piel brilló con una intensa blancura, mientras la luz se reflejaba en sus ojos azules. En una palabra: perfecto.
-Buenos días, mi Bella Durmiente. -dijo todavía acariciando mi mejilla- ¿Qué tal has dormido?
-La verdad es que muy bien, pero sólo porque sabía que estabas. -me miró con ternura, se acercó a mí y me susurró.
-Igual que yo -y me dio otro beso.
Me ruboricé, y cómo no, mi traidor corazón se volvió frenético, y Drake sonrió todavía más.
-Bueno, vine para avisarte de que hay que ir a desayunar y luego nos vamos. Así que cuándo termines ve preparando tus maletas.
-¡¡¡Es verdad!!! -grité alegre- ¡¡¡Volvemos a casa!!! -y sin darme cuenta salí de las sábanas que me cubrían y di un salto hacia Drake, que cayó hacia atrás en la cama, y yo con él.
-Vaya, pues sí que te alegraste, ¿eh?
Rodeé mis brazos en su cuello y le abracé muy fuerte.
-Cielo... que me ahogas... -dijo susurrando.
-Uy... -me levanté y me puse de pie en el suelo- Perdona...
Él también se levantó sin dejar de sonreír y me dio un beso en la mejilla a la vez que me decía:
-Ve vistiéndote. Te espero fuera. -yo asentí un poco nerviosa, él metió las dos manos en sus bolsillos y se fue silbando de la habitación.
Cerró la puerta. Me vestí con la mayor prisa que pude, hice la cama y me fui al pasillo. Allí estaba él mirando hacia un cuadro que estaba colgado, apoyado en la pared con los brazos cruzados. Cuando salí miró hacia mí, se incorporó y vino. Me cogió de la mano y me condujo escaleras abajo hasta la cocina. Allí estaban nuestros padres sentados en la mesa desayunando, hablando animadamente. Al entrar todos se giraron hacia nosotros. Sonriendo.
-¡Hola! ¡Vaya, Claire, qué buen aspecto tienes! -dijo Grace.
-Ay, cariño, ¡ya estás bien! -dijo mi madre- Drake, gracias por despertarla. Venga, sentaros a desayunar.
Ambos nos sentamos en dos sillas juntas, y empezamos a desayunar. Cuando terminamos, nos levantamos mientras los demás seguían allí parloteando. Al llegar a mi habitación, me giré hacia Drake.
-Drake, ¿me puedes ayudar? -dije educadamente.
Él hizo como una reverencia.
-Para eso estoy aquí, para serviros, mi dama. -dijo mientras sonreía.
Me derretí.
-Eh... si... esto... ay, me perdí... -estaba traspuesta.
-¿Quieres que te coja las maletas? -preguntó mientras se acercaba a mí.
Otra vez mi corazón traicionero latió muy rápido.
-Emm... si... están allí arriba. -dije señalando encima del armario- Yo... yo iré cogiendo la ropa.
Asintió y se dirigió hacia el armario para intentar cogerlas. Yo mientras fui hasta los cajones y saqué todo. Drake las dejó en el suelo ya abiertas, y yo puse todo lo de la habitación que fuera mío. Al terminar bajamos con todo, las dejamos al lado de la entrada y fuimos a avisarles. Todos cogieron sus cosas y nos fuimos. Llegamos al aeropuerto, cogimos los billetes, facturamos todo, y nos subimos al avión. Por mucha, mucha suerte, a Drake y a mí nos tocó juntos y solos, sin embargo, nuestros padres tuvieron que irse hacia la otra parte, muy lejos de nosotros. Nos sentamos y nos acomodamos en los sillones. Me había tocado, de los dos sillones de la fila, al lado del pasillo, pero Drake me dejó al lado de la ventana. Ya pronto íbamos a despegar cuando oí una voz:
-Vaya, tú eres el chico que tenía prisa, ¿no? -le preguntó una azafata a Drake. ¿Lo conocía?
-Si, ése mismo. Pero ya encontré lo que buscaba. -miró hacia mí sonriendo.
-Me alegro mucho. ¡Hasta luego! -y se fue.
-¿Quién era? -le pregunté inocentemente.
-Es que... cuando aterrizó el avión me quedé dormido, y una señora y esa azafata me despertaron, gracias a ellas no llegué tarde.
Me guiñó un ojo, puso las manos detrás de la cabeza apoyándose en el respaldo y cerró los ojos. Se veía tan guapo así que no pude resistirme a apoyar la cabeza en su hombro. Él al sentirme, abrió los ojos, sonrió y quitó las manos de la cabeza para rodearme con ellas, poniendo su mejilla encima de mi pelo. Vale, ahora si que estaba en el cielo, literalmente. Pronto llegaríamos.

*El nuevo blog ya está hecho, si queréis pasaros por allí id a http://vampiresblackheart.blogspot.com/
Al lado derecho de este blog está un resumen de cómo va a ser. Espero que os guste, y si no, pues nada, se borra.

martes, 6 de octubre de 2009

Ellos... (Drake)

Mientras ella y yo esperábamos, su marido abrió la puerta, escuchamos murmullos y cerró la puerta. Entró en la cocina aliviado.
-No eran ellos, eran unos vendedores... -pero lo interrumpió otra vez el timbre.
Puso los ojos en blanco, seguro que creía que eran ellos otra vez, peor yo no estaba tan seguro... Fue otra vez hacia la puerta, la abrió y se escucharon gritos. Lo sabía. Dos personas vinieron corriendo hacia aquí.
-¡¡¡¡Drake!!!! ¡¡Tú, aparta las manos de mi hijo!! -dijo mamá.
-¡No hasta que te tranquilices! -le dijo "mi protectora".
-¡No voy a tranquilizarme, dámelo! -cada vez se ponía más nerviosa.
Suspiré, le puse una mano en el hombro a la madre de Claire y me puse a su lado. Miré hacia la mía.
-Mamá... si gritas... -mejor no decírselo hasta que se apacigüara- Por favor, no levantes la voz...
-¿Qué no grite? ¡¿Qué no grite?! ¡¿Cómo pretendes que no grite?! ¡¡Te escapaste de casa!! ¡¿Y para qué?! ¡¡Sólo para preocuparnos a tu padre y a mí!! Eres muy egoísta, Drake.
Ahora la madre de Claire intervino, muy enfadada.
-Grace, Drake NO es egoísta, ni por asomo. Ni siquiera sabes el motivo de por qué está aquí. ¡Además viajó con sus propios ahorros! ¡¿Cómo te atreves a llamarle egoísta a tu hijo?!
-¿Ah, sí? ¿Y por qué estás aquí, Drake? -me preguntó.
Yo vacilé, miré hacia la madre de Claire dudoso, por si acaso, pero ella me asintió, y su padre también. Tragué saliva sonoramente.
-Bien... estoy aquí porque... por Claire... Mamá, estoy... estoy enamorado de Claire y...
-¡¿Que tú qué?!
-Si... somos novios desde hace bastante...
-Ah, no. No, no, no. ¡¿Viniste sólo aquí para estar con ella?!
-¿Perdona? ¿"Sólo"? Pues sí, y para curarla, pero... ya me da igual lo que pienses. Mamá, papá, que os quede claro, yo no me muevo de aquí sin Claire. -dije despacio cada sílaba mientras me cruzaba de brazos.
Mis padres se quedaron anonados, aunque los padres de Claire sonrieron. Menos mal.
-Vaya Drake, no sabía que...
-Pues ahora ya lo sabes. Lo siento, pero...
Mi padre sonrió y vino hacia mí, poniéndome una mano en el hombro.
-Tiene razón, cariño. Si la quiere pues... -mi madre suspiró.
Ya tenía victoria asegurada.
-¡¡No!! Lo siento, Drake, pero no...
-¡Grace! ¡Lo que pasó entre nosotras no puede prohibirles!
-Esto no tiene que ver con lo que pasó, sino que lo que me preocupa es que le hagan daño...
De repente escuchamos pasos en las escaleras que bajaban. Claire apareció en la cocina soñolienta, miró hacia mí mientras se frotaba un ojo y luego miró hacia mis padres, asustada.
Fui rápidamente hacia ella para tranquilizarla, abrazándola.
-Tranquila, está más o menos todo controlado... -le susurré al oído.
Ella asintió.
-¿Lo ves? Se nota que se quieren mucho... -dijo su madre.
-Pero... -replicó la mía.
-Drake, ¿qué pasa? ¿Ocurre algo malo? -me preguntó Claire.
-Esto... Nada, que mi madre no acepta nuestra relación, -dije fulminando a ésta con la mirada- pero tranquila, te prometo que no me iré de aquí sin ti.
-Gracias... -dijo mientras me abrazaba más fuerte.
Mi madre se le quedó mirando, pero no con rabia, sino confusa.
-Amy... ¿esa... esa es tu hija? -le preguntó.
La madre de Claire asintió.
-¿Qué le pasa?
-¡Lo que intentamos decirte! ¡Drake vino por ella, para curarla! Si no fuera por tu hijo... no sé lo que hubiera pasado, la verdad.
Mamá se quedó pensativa. Respiró hondo, suspiró y vino hacia mí.
-Cariño... perdóname... no sabía que... -miró hacia Claire, y volvió otra vez a mí- Lo siento...
-No pasa nada, pero la próxima vez confía un poco más en mí. -asintió, y yo le sonreí.
-Entonces... -empezó Claire- ¿Pod... podemos volver a casa? -le dijo a sus padres, todavía abrazada a mí.
-Si, cariño. -dijo su padre- Además... el jefe casi lloró cuando le dije que me iba... Seguramente mañana nos iremos.
Todos nos reímos.
-¡¿Así que nos vamos?! -volvió a decir Claire.
Los dos asintieron sonrientes, y Claire por un impulso me besó en los labios. Nuestros padres se quedaron congelados, aunque a mí no me importaba, y parecía que a ella tampoco. Cuando nos separamos -yo a regañadientes- me vino una pregunta a la cabeza. Me giré hacia mi madre, todavía abrazando a Claire.
-¿Por qué os peleastéis?
Las dos me miraron, y luego se miraron entre ellas.
-Emm... bueno... la verdad es que es una estupidez ahora que lo pienso... éramos jóvenes... -dijo mamá.
-Si, tienes razón, fue una verdadera estupidez. Perdona, Grace. Lo siento de veras. -dijo Amy.
-No, yo lo siento más. De aquella era una cría estúpida y...
Las dos se abrazaron. Me parece que no nos iban a decir su "estupidez", pero me parece que iba algo sobre chicos...
-Bueno, quiero que os quedéis a dormir aquí, por favor. -dijo el padre de Claire.
-Es que... no creo que... además Sofí... aunque esté con la abuela... no sé...
-Venga, por favor...
Mis padres se quedaron pensativos.
-Bueno... está bien...
-¡Gracias! -dijeron los dos a la vez.
Claire sonrió y me abrazó más. No me pude resistir a darle otro beso. Miré hacia nuestros padres, y me encogí de hombros.
-¿Qué? Vosotros dos lo hacéis siempre en casa, mientras Sofí y yo estamos presentes y nos aguantamos, pues ahora me toca a mí. -les sonreí.
-¿Dónde está el Drake simpático y dulce que estaba antes?
-Desapareció, y sólo volverá a aparecer cuando Claire me lo pida, sino no. -y le di otro beso más.

lunes, 5 de octubre de 2009

Cuento (Drake)

Entramos en la cocina, y le aparté una silla de la mesa para que se sentara.
-Bien, dime, ¿qué quieres? -le pregunté.
-Es que... no... -vaciló unos momentos- no tengo hambre. -dijo con miedo de mi reacción.
-¡¿Cómo que no quieres comer?! -negó con la cabeza- De eso nada. Quiero que comas algo. Por favor... -le miré tiernamente para que cediera, y funcionó.
Suspiró.
-Está bien... por ahora sólo me conformaré con... ¿un tazón de cereales?
-Y una fruta.
-No...
-Fruta.
-No.
Me crucé de brazos.
-Si. -dije decidido.
Volvió a suspirar, pero no me dijo que no, así que busqué dónde estaba cada cosa y se lo serví. Me senté a su lado, por si quería escapar, aunque creo que no era el caso. Cuando terminó de comer todo, la conduje hasta su habitación. Se acostó en la cama mirando hacia mí, y la tapé con las mantas. Luego me puse a su lado, pero sin taparme, y la abracé para que pudiera dormir.
-Venga, ahora duerme. -le susurré mientras le daba un beso en la frente.
-Pero... ¿te irás? Si te vas, entonces no me duermo. -dijo abrazándome más fuerte.
-A ver... ¿qué quieres para dormirte? -le dije mientras le daba otro beso.
Oí como el corazón se le disparó.
-Mmm... vale, quiero... quiero que me cuentes un cuento.
-¿Un cuento? Bueno... Había... había una vez un príncipe que no era nada feliz en su castillo. Tenía muchas pretendientas, pero él no se interesaba por ellas, ya que todas eran tontas, imbéciles, estúpidas... -me miró extrañada, me aclaré la garganta y seguí- ejem... quiero decir... intentaban conseguir al príncipe por los medios más... ridículos posibles. Bueno, por dónde iba, ah, éste no era feliz. Pero un día en el castillo apareció una hermosa y dulce joven, del que el príncipe se enamoró perdidamente, pero su madre no lo aceptaba, y a su padre le daba exactamente lo mismo, para mi al... para su alivio. Emm... En... en un baile del castillo, el príncipe invitó a la joven para que fuera con él, y así decirle cuánto la amaba, pero claro... también había dificultades, pero pudo decírselo, y desde entonces, están juntos, pero...
-¿Pero? -dijo interesada.
-Pero la joven tuvo que marcharse a un reino muy, muy lejano, dejando al príncipe solo y desamparado, incluso perdido de sí mismo. Y tuvo una pelea...
-Ya hablaremos tú y yo de esa pel... -le tapé la boca con dos dedos.
-Exacto, ya hablaremos en otro momento. Entonces... la pobre también cogió depresión, aunque diferente y muchísimo peor que la de él, así que el príncipe, sin poder aguantar más la presión de estar sin ella, viajó hasta ese lugar tan lejano, y la encontró muy, muy enferma. Y la joven, al ver al príncipe en el lugar, se alegró tanto que se puso bien. Fin.
-Me encantó la historia, pero...
-¿Pero...? -suspiró.
-¿Por qué te peleaste por mí? Me han dicho que ahora no respiras muy bien y que perdiste mucha sangre. ¿Sabes lo mal que me sentó eso? ¿Saber que te habías hecho muchísimo daño por mi culpa?
-No, no fue por tu culpa. Fue por ese...
-Ssshh... si, si que fue por mi culpa. Por favor, no vuelvas a hacer una cosa así... Si no vuelves a preocuparme me dormiré.
-Mmm... bueno... está bien. No me pelearé más. Te lo prometo.
-Gracias...
Cerró los ojos y se durmió enseguida. Me levanté de la cama con mucho cuidado y bajé hasta el piso de abajo. Sus padres estaban en la cocina, sentados. Al verme, sonrieron.
-Bueno, veréis... está bien. Acaba de comer y ahora está durmiendo. -les dije para tranquilizarles.
Ambos suspiraron a la vez.
-Muchas gracias, Drake. En serio, muchísimas gracias. Pero... ¿le pediste permiso a tus padres para venir? -dijo su madre.
-Ejem... no. Es más, mis padres seguramente estarán viniendo hacia aquí... para matarme.
-¡¿Cómo?! ¡¿No les dijiste nada?! ¡¿Te escapaste?! ¡¿Por qué?!
-Emm... porque sabía que no me iban a dejar y... sobre todo, la razón de que haya venido hasta aquí... es por vuestra hija.
-¿Qué? -preguntó el padre.
Suspiré y me aclaré la garganta. Total se iban a enterar de un momento a otro, ¿y qué mejor momento que el que ahora?
-Estoy... estoy completamente enamorado de Claire... y ella lo mismo de mí -según me dijo claro- Y... somos novios desde hace bastante tiempo... y el motivo de la depresión de Claire... era yo... era que nos separamos. Siento que...
-No, no. Lo entendemos. -dijo su madre- Eres... eres un gran chico Drake, de verdad. Y lo que tuvimos tu madre y yo no implica que os separemos a vosotros. -se levantó y se acercó a mí- Muchísimas gracias, Drake, de verdad. -y me dio un fuerte abrazo.
De repente timbraron en la puerta. Su madre se separó de mí y tragó saliva, igual que su marido y yo, sonoramente.
-Tranquilos, ya voy yo. -dijo él.
-Está bien... -ella me echó hacia atrás, como protegiéndome.
Buena falta que me iba a hacer ahora.