domingo, 18 de octubre de 2009

Hermanos nuevos (Drake)

Como todos los días por la mañana, cuando salía, fui a casa de Claire, ya que ahora íbamos juntos a clase. Sofí ya no quiere venir conmigo, ya que dice que ya es madura, y desde que cumplió los trece años está insoportable, pero aún así sigue siendo una buena hermana. Al llegar peté a la puerta. Me abrió Claire con su radiante sonrisa. Dios, cómo la quería. Cogió sus llaves, cerró la puerta, me dió un beso y caminamos al instituto. Al llegar, saludamos al grupo y entramos en clase. Todos habíamos cambiado mucho durante este año. Yo, por ejemplo, había crecido bastante, Claire cada día está más guapa, Alex, aunque parezca increíble, es más madura y piensa antes de hablar; Carla no descuida para nada sus estudios, y Mike, John, Brian y Jake... pues sólo piensan en mujeres. Ahora tocaba Física y Química, así que Claire y yo estaríamos en la misma mesa. Menos mal. Cuando entró el profesor, en vez de decirnos lo que debíamos hacer, se plantó delante de su escritorio, sonriendo.
-Chicos, tenemos dos compañeros nuevos. Saludadles.
Un chico y una chica entraron por la puerta. Eran iguales, aunque el chico tenía cara de chulo total, que se pilla a todas. Se pusieron detrás del profesor, algo asustados. Pero la chica al mirarme se quedó con la boca abierta, ruborizándose, y el chico miraba a Claire interesado. Pues que ni lo sueñe. Miré hacia ella, que miraba con los ojos entrecerrados a la nueva. Me hizo sonreír.
-¿Estás celosa? -le susurré.
-¿Yo? No... Bueno, un poco.
-¿Pero por qué? Si sabes que te quiero sólo a ti...
-Ya, pero no me gusta que te mire de esa forma. Además, tú también parecías querer asesinar al chico.
-Pues que no te mirara. -desvié la mirada. Sonrió.
-Bueno -dijo el profesor. Los chicos ya se habían presentado, pero no escuchamos- Entonces... ¿quién quiere instruirles?
-¡Drake y Claire seguro que quieren! -gritó si no me equivoco John. A su lado estaba Jake, que le dió un codazo para que se callara.
-¿Entonces...?
-Eh... -murmuramos a la vez.
-¡Muy bien! Pues chicos, ya sabéis. Al salir de clase les explicáis. Claire, tú ayuda a Nike. Drake, tú a Emma. Bien, volvamos a la clase...
Asentimos no muy convencidos. No creo que pasara nada. En el recreo, por supuesto iba a ser frío con ella, prácticamente como era con todas menos con Claire. La tal Emma ya me esperaba en la puerta. Cogí mis cosas para prepararlas para la siguiente clase. Salí del aula, y la otra me siguió.
-Bueno, dame tu horario. -dije sin mirarla. Tardaba demasiado en dármelo- A ver, ¿quieres que te ayude o no? Porque no tengo todo el día. -me volví hacia ella.
Estaba en el suelo, de rodillas buscando en su mochila la maldita hoja. Puse los ojos en blanco. Al final la sacó toda arrugada, y me la dió temblando. Nuestras manos se rozaron, y pude oír como su corazón se volvía frenético, mientras se ruborizaba. Bueno...
-Bien, pues las últimas clases ya las has visto. Educación Física es en aquélla -dije señalando la puerta del fondo- y la de Biología allí. Ven, te voy a enseñar los demás sitios. -le tendí la mano para que se levantara, y me la tomó cogiendo su mochila.
Respiraba entrecortadamente. Estaba... ¿hiperventilando? Se la solté enseguida, no quería darle esperanzas. Cuando le enseñaba la cafetería, oí voces. Escuché a hurtadillas.
-Pues... esta es la cafetería. Bonita, ¿verdad? -era la dulce voz de mi Claire.
-Si... en verdad bonita, como la chica que tengo delante. -dijo el tal Nike. Espera ¡¿qué?!
-Emm... gra-gracias, pero... no... -me acerqué hasta poder verles.
Nike se inclinaba para poder besarla, pero Claire se apartó rápidamente. Muy bien, así que el chaval quiere guerra, ¿eh? Me giré hacia Emma.
-Bueno, esto es todo. Chao.
-Pero...
-He dicho chao.
-Va-vale... -y se fue.
Me acerqué más y me apoyé en la pared. Me crucé de brazos y me aclaré la garganta sonoramente. Los dos se volvieron hacia mí. Nike se veía notablemente molesto, y Claire con un grandísimo alivio.
-¡¡Drake!! Te juro que yo... -intentó explicarse Claire.
-No, tranquila. No hace falta. -me incorporé y me puse al lado de Nike.
-Bueno, chaval. Como te habrás dado cuenta ella no quiere nada de ti, así que... ¿por qué sigues manteniendo falsas esperanzas? Me das pena, en serio... Total, sólo eres un chico desesperado y fracasado que busca chicas para consolarte... y cuándo no son chicas, también chicos incluso, pero claro, tus padres no aceptarían la homosexualidad de un hijo... -chasqueé la lengua.
-¿Pero qué dices, imbécil? ¿Tengo pinta de gay? -carraspeé- ¿Te quieres hacer el gracioso? Además, ¿qué te importa ella? Acaso es...
-Si, es mi novia. Por eso me molesta un poquitín de nada que intentes ligártela. -dije sarcásticamente.
-Oh, bueno, perdona. Intentaré no molestarla, pero no te prometo nada... -sonrió.
-Como vuelvas a molestarla, te voy a dejar bizco, ¿me oyes? Así de claro te lo dejo. Claire, ¿vienes o te quedas?
-¡Voy! Digo... voy contigo. -dijo. Asentí sonriendo, le tendí la mano y nos fuimos de allí, no sin antes sonreírle a Nike satisfactoriamente.
Íbamos por el pasillo cuando Claire me paró.
-Perdóname... -dijo.
-¿Perdonarte por qué? -se encogió de hombros.
-Por... por lo de ahora.
-Cariño, si la que lo pasaste mal fuiste tú...
-Ni te lo imaginas, pero aún así... -se acercó a mí y me abrazó.
La rodeé con los brazos y enterré mi rostro en su pelo.
-Venga, tranquila...
-Por cierto, la chica ésa... ¿no te haría nada, verdad? -me reí- ¿Qué te hace tanta gracia?
Me separé de ella, pero sin soltarla, y la miré a los ojos.
-Tus celos, amor, me hacen mucha, mucha gracia, porque no tienes por qué tenerlos.