lunes, 14 de septiembre de 2009

Adiós... (Claire)

Perfecto. Estupendo. Me voy hoy por la noche. ¡Por la noche! ¿A quién se le ocurre? A mis padres, como no. Y aún por encima hoy no voy al instituto. Ya han pasado dos días desde que me dieron la noticia, y todavía no me atreví a decírselo ni a Drake ni a nadie... Esta tarde lo haré. Cuando todos salgan de clase.
Toda la mañana me dispuse a hacer las maletas, aunque a regañadientes. Durante la comida ninguno dijo nada, ya que yo no estaba para hablar ni para aguantar las estupideces y excusas que seguro me iban a decir. Cuando por fin llegó la hora de irme, cogí la chaqueta y me dispuse a salir por la puerta, pero mi madre me tocó el hombro cuando tenía la mano en el pomo. No me volví.
-¿Adónde vas? -preguntó.
-Me voy a despedir de mis amigos. ¿O es que también me vas a prohibir eso?
Me volví sin retirar la mano de la puerta y la miré. Estaba a punto de decir algo, ya que abrió la boca y luego la cerró. Negó con la cabeza.
-Está bien... Ve. ¡Pero te quiero aquí dentro de media hora!
Le miré a los ojos, abrí la puerta y me fui. Quizá me comportaba un tanto infantil, pero no lo podía remediar. Estaba muy enfadada. Después de una extraña lentitud -ya que yo siempre iba con prisas- llegué al instituto. Miré hacia el reloj de la entrada. Faltaba prácticamente un minuto para que salieran. Me apoyé al lado de la entrada esperando. Aquí eran muy puntuales. Tres, dos, uno...
-¡Ring! -sonó la campana.
Se podía escuchar varios murmullos dentro desde aquí. De repente la puerta se abrió y una masa de alumnos salieron al exterior. Mis amigos salieron todos juntos, una suerte ya que se lo iba a decir a todos, sin embargo, no estaba Drake con ellos. Les llamé desde la entrada, ellos me vieron, sonrieron y vinieron hacia mi.
-¡Claire! ¿Dónde estabas? -me preguntó Mike.
-Es que... tengo que deciros algo...
-Oh, oh... Va a ser malo, ¿a que si? -dijo Carla. Yo asentí. Me aclaré la garganta, ya que tenía un nudo que me impedía hablar claramente.
-Esto... chicos... me voy. -dije con voz ahogada.
-¿Te vas? ¿Qué quieres decir con que te vas? -preguntó Alex.
-Pues... que me voy a Francia...
Todos se quedaron con la boca abierta y mirándome fijamente.
-¿A-a-a-a Francia? ¡Pero eso está muy lejos! ¿Cómo...? -dijo Brian.
Suspiré.
-Perdonadme...
Alex y Carla empezaron a llorar y se abalanzaron sobre mi. Los demás también nos abrazaron. Luego nos separamos. Carla todavía entre sollozos me preguntó con la voz ronca:
-¿Y... y cuándo te vas? -miré hacia otro lado.
-Esto... hoy por la noche... -dije muy bajito.
-¡¿Cómo?! -gritaron todos al unísono.
-Si... quería decíroslo antes, pero... no me atrevía...
-Ay madre... -empezó Mike- Y el pobre Drake, que estuvo todo el día amargado porque no estabas... Como se lo tomará... Porque se lo dirás, ¿no?
-Por supuesto.
-¿Decirme el qué? -dijo Drake. Acababa de llegar.- Perdonad que me retrasara pero... -miró hacia mi asombrado- ¡Claire! ¿Qué...? -y luegó miró hacia los demás, que estaban destrozados.- ¿Qué pasa? ¿Por qué estáis todos así?
-Drake... -le cogí del brazo- Ven, por favor. Tengo que decirte algo.
Le atraje por detrás del colegio. No había nadie. Me miró confundido.
-Claire, ¿qué pasa? ¿Algo va mal? -me atrajo hacia él, pero yo me solté y me separé un paso. Tragué saliva sonoramente.
-Drake... Me... me voy a ir... -frunció el ceño totalmente confundido. Intenté explicarme mejor- Que me voy... y no voy a volver.
Reaccionó exactamente igual que los demás. Se quedó con la boca abierta y mirándome. Se me resbalaron unas lágrimas, y al verle tan asustado me dieron ganas de abrazarle, lo único que me interesaba en ese momento, pero no me pareció buena idea. De repente se puso rígido, cerró los puños con fuerza y miró hacia el suelo.
-¿Cu...cuándo... cuándo te vas? -me mordí el labio inferior.
-Ho-hoy por la noche...
Alzó la mirada de golpe y me miró más asustado que antes.
-¿Por qué has esperado tanto en decírmelo? Y sé que no te lo dijeron hoy ya que los últimos días estabas... más callada y distante.
-Porque tenía miedo...
-¿Miedo? -asentí- ¿Miedo a qué? ¿A mi?
Lo pensé durante unos segundos que a mi me parecieron una eternidad. Me encogí de hombros y él suspiró profundamente. Me cogió de la mano y me arrastró hacia él. Me rodeó con sus brazos y me apretó muy fuerte. Yo me apoyé en su pecho y él enterró su rostro en mi pelo. Noté que sus manos temblaban ligeramente. Me di cuenta de la hora que era y tenía que irme. Me separé despacio y le miré a los ojos. Empecé a llorar otra vez. Esta sería la última vez que le vería... Y se me hacia insoportable. Me rodeó la cara con sus manos y posó sus labios sobre los míos. Increíble... la última vez...
-Tengo que irme... -aunque era lo último que querría hacer en la vida.
Me solté y me fui corriendo de allí. Si mirara hacia atrás si que no me movería. Llegué corriendo hasta mi casa cansada y sudando, y mis padres ya se estaban preparando para irse.