domingo, 14 de febrero de 2010

T3 Capítulo 7 (Drake)

Al terminar de comer, más o menos, porque ni Paula ni yo comimos apenas ya que nos quedamos viendo a Claire con la boca abierta, fuimos a clase. Me tocaba ciencias sociales con Paula, así que los dos nos fuimos. Nos sentamos atrás en todo y en medio de la clase, hablábamos.
-Emmm... Drake -susurró-. A mí me da la pequeña impresión de que... Bueno, esos cambios de humor que tiene, los vómitos... ¿sabes a qué me recuerda? -negué con la cabeza-. Bueno, pues me recuerda a cuando mi tía estaba...
Tragó saliva, y miró a la pizarra completamente pálida.
-¡¿Estaba qué?! Paula, por favor, ¿qué ibas a decir?
-Que... me... me recuerda a cuando mi tía estaba... embarazada de mi primo.
No sabía qué responder, prácticamente se me olvidó como respirar. Me quedé paralizado.
-Drake -me llamó el profesor, pero yo no podía emitir ningún sonido-. Drake, ¿estás bien? ¿Necesitas ir a la enfermería? ¡Drake!
-¡Yo le acompaño, profesor! -se ofreció Paula todavía mirándome preocupada-. Vamos, anda.
Me levantó por el brazo y salimos al pasillo. Ni enfermería ni nada. Yo necesitaba ver a Claire.
-Tío... estás más pálido que mi abuela cuando se equivocó de pastilla... -murmuró.
La miré.
-No, estoy... estoy bien...
Pero me desplomé sentado en el suelo.
-Embarazada... dios mío, por favor dime que no es verdad... embarazada... -lancé un suspiro frustrado-. Ay mamá... no puedo creerlo... ¡voy a ser padre!
Dos chicas que pasaban por allí se nos quedaron mirando. Paula se sonrojó.
-Eh... él y otra, no yo, ¿eh? Que yo no tengo un bicho aquí dentro. De verdad, es otra...-dijo, pero las chicas murmuraban mientras se estaban alejando-. ¡Que yo no soy, de verdad!
Pero ya se fueron. Puso los ojos en blanco, me ayudó a levantarme y me puso una mano en el hombro.
-Tranquilo, ahora mismo vamos a hablar con ella. Aunque no sé si podremos, porque de verdad, en un momento está feliz y en el otro tiene unas ganas de meterte una paliza...
Sonreí un poco, pero todavía me sentía mareado. Ambos fuimos hacia la clase que le tocaba a Claire, petamos y Paula le pidió al profesor que Claire saliera. Al minuto estábamos los tres en el pasillo, pero Paula quiso irse, quizá para dejar intimidad, aunque no sé si era muy buena idea.

lunes, 8 de febrero de 2010

T3 Capítulo 6 (Drake)

Ya había pasado dos semanas desde la noche en que Claire y yo... bueno, en que nuestros padres se fueron a cenar. Pero últimamente estaba muy rara. Había días en que se saltaba las clases, y yo iba todas las tardes para cuidarla. Le subía un poco la fiebre, y vomitaba cada vez que probaba bocado. La verdad, eso me preocupaba, pero no parecía demasiado grave.
El martes, fui a su casa para ir al instituto.
Peté. Me abrió ella, pero aunque tenía bastante mala cara, me sonrió, cogió su mochila, cerró la puerta y nos fuimos. Durante el camino, parecía que se tambaleaba, con lo que le cogí de la mano:
-Claire, cielo, ¿estás... bien? -le pregunté con voz preocupada.
-Sí, claro, estoy... muy bien, de verdad. No hace falta que te preocupes tanto, Drake, en serio...
Pero yo no estaba convencido de ello. Al llegar al instituto, saludamos a todos y entramos cada uno en su clase, pero no me podía concentrar en la explicación del profesor. En el recreo, no la vi por ninguna parte. Me fui junto al grupo, pero tampoco estaba allí. Ni Alex. Paula y Mike me miraban interrogantes.
-Drake, ¿te pasa algo? -me preguntó Mike-. Pareces nervioso.
-Sí, emmm... ¿habéis visto a Claire? No la encuentro, y me da que...
-Yo la vi meterse dentro del instituto -contestó Paula, también preocupada-. Iba a acompañarla, pero me dijo que sería mejor que fuera ella sola -se encogió de hombros-. No sé qué le pasa.
De repente, sentí unos toquecitos en el hombro. El grupo y yo nos volvimos, y vimos a mi hermana Sofí y a una amiga suya totalmente ruborizada -quizá por hablar con los "mayores", algo que siempre me pareció ridículo- que me miraban con preocupación y nerviosismo.
-¿Qué pasa, Sofí? ¿Te ocurre algo? -le pregunté.
-¡Sí, Drake, tienes que venir! ¡Rápido! -dijo tirando de mi manga.
-¿Qué pasa?
-¡Es Claire! -dejé de preguntar-. ¡Está muy grave en el baño! ¡No para de vomitar, y dice que le duele la barriga! ¡Incluso empezó a llorar un poco!
El corazón se me aceleró. Dejé al grupo allí, y seguí a mi hermana y a su amiga al baño. Entré y vi una masa de chicas rodeando a la que supuestamente era Claire, mientras decían su nombre. Empecé a empujar a las chicas para que me dejaran paso, y llegué hasta el centro, dónde estaba ella sentada en el frío suelo, con Alex arrodillada a su lado, mientras le frotaba el estómago, y más chicas que también estaban sentadas a su alrededor, mientras le decían que estaba todo bien. Al verme aparecer, Claire se puso nerviosa.
-Drake... no puedes estar aquí... -dijo entre el pequeño barullo que hacían las demás.
-Estuvo vomitando todo el rato -dijo Alex-, y dice que se siente débil.
-¡¡¡Pero de verdad que estoy bien, no hace falta que estéis encima de mí todo el rato!!! -gritó Claire.
Me quedé con la boca abierta. ¡¿Desde cuándo Claire hablaba así?!
Y empezó a llorar. No entendía porqué estaba así, pero la verdad me estaba entrando miedo.
Después de unos minutos, cuando les pedí a las chicas que se fueran menos Alex, Claire se levantó decidida. Insistió en que no quería ir a casa, por lo que fue a clase igualmente. Pero a la hora de comer, fui a recogerla a su clase seguido de Paula, pero no la vimos allí. Desconcertados, ambos nos fuimos al comedor, y cuál fue mi mayor sorpresa al verla atiborrarse de comida. Cogimos nuestra comida y nos sentamos dónde estaba ella. Paula la miraba con la boca abierta, y por qué no decirlo, yo también. Molesta, Claire levantó la cabeza.
-¡¿Qué?! ¡¿Acaso tengo monos en la cara?! No, ¿verdad? ¡¿Entonces por qué os quedáis mirando?! -dijo con la boca medio llena, y siguió comiendo.
Paula me susurró entre dientes sin quitar la vista de Claire:
-¿Será bulímica, o es que simplemente hoy tiene mal día? Drake, ¿sabes qué desayunó para que esté así?
-No lo sé, pero algo muy malo tuvo que tomar. Nunca la había visto así -me dirigí a Claire-. Emmm... cielo, estás bien, ¿verdad?
-Sí, ¿por?
-Bueno, es que me extraña que te atiborres de comida cuando hace una hora aproximadamente vomitaste hasta las entrañas, así que... no sé.
-Estoy bien... de verdad, amor -¿y ahora me llama "amor"?
¿Pero qué le pasa?

martes, 2 de febrero de 2010

T3 Capítulo 5 (Drake)

Lunes. Bueno, supongo que, aunque parezca raro, me gusta este día en concreto.
Me levanté, vestí, desayuné y todo lo demás, cogí mi mochila y me fui a casa de Claire. Como siempre, Sofí ya se había ido, sin esperar.
Le di al timbre, y apareció mi ángel por ella, tan hermosa como siempre. Al verme se ruborizó un poco, pero me abrazó, me dio un beso después de un alegre y tímido "hola", entró a por su mochila y cerró la puerta. Mientras íbamos por el camino, recordé la noche que me desperté a su lado. Sin duda, el día más bonito de mi vida.
Pero ahora, cada vez que nos mirábamos, nos ruborizábamos.
Aunque no todo es malo. Cada vez nos queremos más, o por lo menos yo a ella.
Iba mirando hacia el suelo cuando sentí su mano en mi brazo. Alcé la mirada hacia sus ojos placenteros, y le sonreí. Al llegar al instituto, fuimos hacia el grupo. Nos saludaron y siguieron con su conversación, aunque yo no estaba pendiente de ello, sino que miraba a Claire. No sabía por qué, pero no era capaz de apartar los ojos de ella. Y ella de mí. Me dio la impresión de que todos se dieron cuenta, porque, por ejemplo, al mirar a Mike, éste nos miraba de reojo, sonriendo disimuladamente. Cómo si le hiciera gracia. Al sonar el timbre, todos entramos dentro del recinto, y luego a clase. Me tocaba con Paula, así que ambos entramos y nos sentamos uno al lado del otro. En medio de la clase, ésta me miraba con los ojos entrecerrados, pero no con maldad, si no con diversión y sospecha. Al final, acabé por preguntarle:
-¿Qué? ¿Qué pasa? -susurré.
-Mmm... -frunció los labios-. Tú... estás más feliz de lo normal, y además Claire y tú no parabais de miraros en el patio -sonrió con satisfacción-. ¿Por qué?
-Por... por nada. ¿Por qué iba a ser?
-Ji, por nada. Pero te conozco, Drake, y tú normalmente eres un amargado soñoliento que le tiene manía a los profesores, y ahora eres un chico normal y feliz -apoyó la barbilla en la palma de la mano-. No me cuadra. Pero que conste que estás mejor así. ¡Pero tengo curiosidad! ¿Qué...?
Miré hacia otro lado, sonriendo. No pude evitarlo: me hacia gracia.
Luego volví a mirarla, y un brillo de comprensión apareció por sus ojos. Sonrió ampliamente.
-No.
-Ejem... sí...
-¡¡¡Guau!!! ¡¡Ay, madrecita querida de mi inocente vida!! -gritó. La clase estalló a carcajadas.
Al momento, tenía al profesor delante de sus narices. Ella le miró con cara de cachorrito, pero el profesor ni se inmutó.
-¿Le parece divertida la clase? ¿Acaso tiene algún problema físico o mental, señorita Paula? -preguntó fulminándola con los ojos y con los brazos detrás de la espalda.
Paula se levantó.
-Eh... bueno, no señor. Es sólo que... me pareció increíble el... emmm... lo que quiera que estuviese explicando, en serio.
-¿Lo que quiera que estuviese explicando?
No pude aguatarme más y empecé a reírme. El profesor pasó de mirar a Paula a mí. Tragué saliva.
-¿Con qué les parece esto divertido? Muy bien. Fuera de clase. Los dos. A ver si les parece divertido hablar con el director, aunque visto lo visto, Drake, no se le podría dar más sermones ya que a escuchado todos, ¿no?
Apreté los dientes. ¿Me estaba diciendo que era un mal estudiante? Bufé, me levanté de la silla y me fui de clase seguido por Paula, que temblaba. Al cerrar empezó a gritar.
-¡Pero si yo nunca... yo nunca he estado castigada! ¡Nooo! ¡No me puede hacer eso! -hasta parecía que se iba a echar a llorar.
Negué con la cabeza, y me apoyé en la pared con los brazos cruzados y miré hacia el suelo.
-Pues bienvenida a mi mundo -dije.

jueves, 28 de enero de 2010

T3 Capítulo 4 (Claire)

Drake me sonrió detrás de la ventana. Como suponía que hacía mucho frío fuera, fui rápidamente hacia allí. La abrí, y él entró, tirando la escalera al césped detrás de él. Luego cerró la ventana y se volvió con expresión divertida:
-Por si acaso. Por ahí podría haber subido un asesino en vez de yo -y sonrió.
Yo temblé.
Pero luego me acerqué a él y le puse una mano en la mejilla.
-¿Qué haces aquí? -le pregunté ahora con una sonrisa.
Se acercó a mí oído y me susurró:
-Porque quería estar contigo.
-Pe... pero y... ¿y Sofí? -balbuceé por los nervios.
-Aceptó quedarse en casa de los abuelos. La llevé allí yo mismo, y luego vine aquí.
-¿Pero no ves que no debiste hacer eso? ¿Qué dirían tus padres si lo supieran? ¡Y por supuesto que es lo más probable, porque cuando lleguen y no os encuentren en cas...!
Pero en medio de mi pequeña bronca, Drake me calló con un beso. Luego se separó.
-Tú siempre queriendo hacer el bien... -sonrió-. Por eso te quiero tanto -miró hacia mi cuaderno de dibujos que estaba encima de la mesita de noche.
Se acercó a él y lo cogió. Luego se sentó en la cama mientras lo sostenía, pero vaciló antes de abrirlo, y luego me miró. Se me puso la carne de gallina.
-¿Me permites? -me preguntó sonriendo.
-S... sí, cla-claro -respondí todavía estupefacta.
Lo abrió y se puso a ojear mis dibujos. Sonreía cada vez que pasaba una página. Verle ahí, sentado y tan concentrado, hizo que el corazón se me acelerara. Temblorosa, me senté a su lado y apoyé la cabeza en su hombro mientras cerraba los ojos. Él me rodeó con un brazo los míos, y yo cerré los ojos.
No sé cuántos minutos pasaron, hasta que sentí su otra mano -la que agarraba el cuaderno, cosa que ya no- acariciarme la mejilla suavemente. Abrí despacio los ojos y me encontré con su rostro a unos pocos centímetros del mío, mientras me miraba con sus ojos color zafiro.
No pude soportarlo más, y le besé. Rodeé mis brazos en su cuello, y él enterró una mano en mi pelo y la otra la colocó en mi cintura, y ambos rodamos de costado hasta que quedé tumbada de espaldas, y él inclinado hacia mí. Todavía besándonos, se empezó a quitar la chaqueta, e iba a quitarse la camiseta cuando se frenó, se separó un poco de mí y me miró:
-Claire, sabes que te quiero con toda mi alma. Pero dime que no me amas y me iré sin haber hecho daño alguno. Lo prometo.
Me quedé mirándole. Pero luego le sonreí, le volví a acercar a mí y le besé. Con los labios unidos, le susurré:
-No hace falta que prometas nada. Ya sabes que te quiero más que a nada en el mundo.
Noté como sonreía, y ambos nos dejamos llevar totalmente por nuestros fuertes sentimientos.

martes, 26 de enero de 2010

T3 Capítulo 3 (Claire)

-Sí, cielo, los padres de Drake y nosotros quedamos esta noche para cenar. No te importa quedar en casa sola toda la tarde y la noche, ¿verdad? -me dijo mi padre mientras los tres cenábamos.
-¡No, qué va! Si la verdad me gusta quedarme mucho sola en casa -ambos pusieron expresión molesta-. ¡No, me refería a que...! -desistí-. No, no me importa.
-Bien. Me alegro. Emmm... bueno, tu madre y yo pusimos unas escaleras en tu ventana. Ya lo comprenderás -sonrió ampliamente, y mamá también.
Pero me parece que ya sé por dónde iban. Cuando los dos se fueron a trabajar, yo subí a mi habitación, me acosté en cama, cogí una libreta y un lápiz y me puse a dibujar mientras escuchaba música por el mp3.
Al cabo del rato, alguien llamó al timbre. Me quité los cascos, dejé todo y bajé las escaleras.
-Qué oído tengo -pensé inevitablemente en voz alta.
Al llegar a la puerta, me encontré a Drake, pero... no me miraba a mí, sino que miraba al otro lado de la esquina de la casa, dónde se encontraba la ventana de mi habitación. Me puse a su lado, y miré las escaleras de las que me había hablado mi padre antes. Drake me miró con una ceja enarcada.
-Emmm... ¿puedo preguntar qué es eso? -me preguntó mientras volvía a verlas.
-Bueno, son unas escaleras -le respondí con un deje divertido en la voz.
-No, eso ya lo sé. ¿Pero se puede saber por qué tus padres pusieron unas escaleras en tu ventana?
-Oh, bueno... es que nuestros padres están tan contentos con nuestra relación, que se pusieron de acuerdo en que poner unas escaleras en mi ventana sería... más romántico.
-¿Y se supone... que tengo que escalarlas?
-Si no quieres abrirte la cabeza por si te caes, mejor no lo hagas. No te lo recomiendo. Pero si te preguntan por ellas, tú diles que sí, que las escalaste. Así... serán más felices.
Sin poder evitarlo, se rió, y yo me uní a sus risas. Entré un momento dentro de casa, me puse unos tenis y una chaqueta de chándal, y por último cogí las llaves de casa. Luego salí. Ambos fuimos a dar una vuelta por el parque, hablando de muchas cosas, sobre todo de Paula y sus gustos tan raros -espero que no se enterara de ello- y sobre las escaleras fortuitas de mi ventana. Al volver, ya era prácticamente de noche, y Drake me acompañó a casa, y luego se fue.
Después de un rato, me quise ir a la cama, así que me puse el pijama y me fui a mi habitación. Sobre las doce de la noche, dónde yo estaba ya prácticamente dormida, escuché petar en la puerta... no, no en la puerta, sino en la ventana. Asustada, me incorporé despacio y miré la ventana por dónde se filtraba la luz de la luna... que estaba tapada por una figura. Entrecerré los ojos... y lo vi. Era Drake, subiendo por las escaleras.

martes, 19 de enero de 2010

T3 Capítulo 2 (Drake)

Entré en clase, y me senté al lado de Paula, que no dejaba de mirar a un chico que estaba delante de ella, soñolienta.
-¿No te parece... encantador? -me dijo cuando me senté.
Como estaba de espaldas a nosotros, no podía verle la cara. Cuando terminó la clase, ambos nos levantamos, y el chico también, y pude verle las facciones...
Era moreno, tenía bastante acné por la cara, el pelo algo grasiento y rizado, y era increíblemente bajito, tanto que hasta tuve que bajar la cabeza para verle mejor. Luego miré a Paula con una ceja alzada.
-Bueno... -chasqueé la lengua-. A ver, Paulita, si te digo la verdad...
-Sí, lo sé, a lo mejor ni siquiera me hace caso, pero... ¡jo, me gusta mucho! -dijo dando saltitos emocionada.
Le miré incrédulo.
-Paula...
Dejó de saltar.
-¿Crees... que no va a querer hablar conmigo? ¿Y si tú le hablas a él de mí? ¿O es que tengo que pagarte para que le hables? -dijo en broma.
-Bueno, más bien tendrías que pagarme para que él hable contigo... -respondí sarcásticamente- ¡¿Pero dónde tienes el gusto?!
Suspiró.
-¿Sabes qué te digo? ¡Que Claire me va a comprender! ¡Incluso Carla o Alex! ¡Ya verás!
Cogió su mochila y salió corriendo de la clase. Yo la seguí, poniéndome a su lado.
-Venga, no te enfades. Pero es que... guapo, guapo... no es.
-Ya. ¿Pero acaso todo tiene que ver con el físico?
-No, pero...
-Pues sí. Pero mira, yo quiero saber cómo es estar con alguien así. Alguien... que no se lave el pelo regularmente... que tenga problemas con los granos, que sea más bajito que yo... Ya sabes, esas cosas.
-Si tú lo dices...
Claire, Carla, Alex, Mike, Brian y Jake nos esperaban en la entrada. Desde que Paula le había dado varios golpes a ese psicópata de Nike, todo el grupo la felicitó y les cayó tan bien que ahora...
-¡Hola, chicos! -nos gritó Mike.
Paula corrió hacia las chicas.
-¡¡Claire!! ¡¿A que tú me comprendes?! -dijo con los brazos cruzados.
Puse los ojos en blanco. Ella rió.
-Pues... emmm... bueno, a ver, Paula, el chico es... bueno...
Cambió a Carla.
-¡¿Y tú, Carla?! ¡¡Dime que me comprendes, por favor!!
-Es que yo... pufff... la verdad es que no... no veo por qué te puede gustar...
Miró a Alex, pero ésta negó con la cabeza. Apretó los labios y se enfurruñó como una niña pequeña, a lo que todo el mundo se rió. Un chico con pelo negro, corto, y con ojos pequeños pasó por delante de nosotros, y se fue, pero Paula se le quedó mirando.
-Oh, dios mío querido de mi vida... -exclamó.
-¿Qué? -pregunté.
-Se... se parece... ¡sí! ¡Eh, tú! ¡Espera! -fue hacia él.
Vi que se ponía colorada, y yo negué con la cabeza. Esta chica...
Me giré hacia Claire, que me miraba con preocupación. Me abrazó y me tocó la mejilla.
-Drake, ¿estás bien? -me preguntó con el ceño fruncido.
-Sí, ¿por qué? ¿Es que tengo mala cara? No creo que...
-No... no, tranquilo -me sonrió-. No es nada.
De repente, todos oímos unos gritos. Si no me equivocaba, la jefa de las animadoras gritaba como una loca, y al verla aparecer corriendo hacia nosotros me daba la razón del por qué. El pelo. Lo tenía quemado. Fue hacia Paula:
-¡¡¡¡Túúúúúú!!!! -la señaló. Todo el mundo se volvieron hacia ellas.
-¿Qué...?
-¡Por tu culpa mira como tengo el pelo! -sollozó.
-Pero si yo no... -se quedó pensativa, y luego la compresión se reflejo en sus ojos-. Ahhh... tú te refieres al laboratorio, ¿no? Sí, es que un experimento me salió mal... y bueno... yo pude escapar ahora mismito, pero parece que tú... has salido mal parada.
Me reí. Claire me dio un cariñoso codazo, pero tampoco era capaz de aguantar una sonrisa.
-Lo siento -se disculpó Paula-. De verdad, es que... ejem... bueno...
-¡¡¡¡¡¿¿¿QUÉ LO SIENTES???!!!!! ¡¿Y tú crees que sintiéndolo vas a arreglar mi precioso pelo?!
-Quizá...
-¡No!
Dio una patada al suelo como una niña pequeña, y se fue indignada. Paula se encogió de hombros, se despidió del chico y vino hacia nosotros.
-Así que todo bien, ¿eh? -le dije.
-Sí... sí, todo muy, muy bien.
Negué con la cabeza, y todo el mundo se fue a casa. Mientras cenábamos, Sofí le contó todo a nuestros padres, todavía riéndose por ello. Qué día más raro.

sábado, 16 de enero de 2010

Temp. 3 - Capítulo 1 (Drake)

Invierno. Aunque haga frío y normalmente nieva, es mi estación favorita. Más o menos.
-¡¡Drake, despierta!! -me gritó la dulce y aterciopelada vocecita de mi pesada hermanita Sofí, mientras me pegaba en un costado para que me levantara.
Abrí los ojos, y con el ceño fruncido, la miré.
-¿Qué pasa?
-¡Es tardísimo! Si no apuras, llegarás tarde a clase.
Miré el reloj. ¡Las nueve! Sofí, antes de salir por la puerta con una sonrisa satisfactoria, me avisó:
-Por cierto, Claire...
-¿Qué pasa con Claire? -pregunté alarmado.
-Te está esperando abajo. Como veía que no ibas a su casa, vino para ver si ya te habías ido y...
Con las sábanas enredadas en los pies, empujé a Sofí fuera, cerrando la puerta.
-¡Eh! ¿Pero qué haces? -me preguntó detrás de la puerta.
-¡¿Tú qué crees?! ¡¡Tengo que vestirme!! -le grité mientras me iba vistiendo y haciendo la cama.
-¿Entonces le digo a Claire que suba?
-¡No!
-¿Que se vaya ya?
-¡¡No!! ¡¡Dile que espere!! -con los nervios tropecé contra el suelo por culpa de una pequeña pelotita que tenía tirada por ahí- ¡¡Ayyy!!
-¡¿Drake, estás bien?!
-¡¡Qué sí!! ¡¡Venga, corre!! -me levanté.
-¡Vale, vale!
Escuché los pasos de Sofí bajar las escaleras. Terminé de prepararme, más o menos, y bajé rápidamente. Al pie de las escaleras me di cuenta:
-¡Mierda, la mochila! -volví a subir, cogí la mochila y bajé otra vez.
Mis padres seguramente ya se fueron. Abrí la puerta de la entrada, y me encontré a Claire apoyada en el marco. Le sonreí, y ella a mí.
-Drake... -me dijo.
-¿Sí, mi cielo? Vale, es que me quedé dormido... Pero no tengo tan mala pinta, ¿no? Hala, venga, vamos.
Me puse a su lado, y cerré la puerta, pero Claire me miraba intentando disimular una risita.
-¿Qué ocurre? -sentí... los pies fríos.
-¿No crees que... es mejor que te calces? Lo digo porque a lo mejor te coge el frío...
¡¡Me cago en...!! Respiré hondo, saqué las llaves de casa y abrí la puerta. Cogí unos tenis cualquiera y por fin cerré la maldita puerta. Le di un beso fugaz a Claire, le rodeé los hombros con un brazo y empezamos a andar.
-¿Una mañana ajetreada? -me preguntó dándome un beso en la mejilla.
-Sí, la verdad, y aún por encima me puse en ridículo delante de ti.
-Pero si ya sabes que...
-No, no, yo nunca hago esas cosas. Pero es sólo porque estaba dormido, que conste.
Se rió, y me abrazó. Al llegar hasta el instituto, no había nadie en el patio delantero. Miré mi reloj: y cuarto. Genial. Un cuarto de hora tarde. Entramos.
-Emmm... Claire, perdona por haberte hecho llegar tarde.
-No, para nada.
Me incliné y la besé intensamente. Ella enredó sus manos en mi pelo -más o menos peinado- y yo la atraje más hacia mí. Pude notar como su corazón se aceleraba. Al escuchar un ruido, ambos nos giramos y vimos a la secretaria del colegio totalmente colorada, tosiendo. Nos separamos al instante, pero cogidos de la mano.
-Oh, eh... esto... sí, llegamos tarde -dije-. Lo sentimos. Pero fue culpa mía.
-Bueno, pues ahora será mejor que vayáis a vuestras respectivas clases si no queréis que os castiguen. -me respondió.
-Oh, sí, claro -dijo Claire cortada.
Por el pasillo, le susurré:
-¿Ves? Hoy estoy gafado.
-No es que estés gafado. Solamente... te has levantado con el pie izquierdo.
-Y que lo digas -llegamos a su clase, y me despedí con otro beso- Nos vemos en Física y Química. Te quiero.
-Y yo a ti. Oh, y ten cuidado.
-¿Por?
Me sonrió.
-Paula últimamente... está obsesionada con un chico, y te hará la vida imposible para que puedas hablarle a él de ella. -sonrió todavía más- Ya lo verás.
Tragué saliva, pero las cosas no pueden ir peor, ¿no?