Perfecto. Estupendo. Me voy hoy por la noche. ¡Por la noche! ¿A quién se le ocurre? A mis padres, como no. Y aún por encima hoy no voy al instituto. Ya han pasado dos días desde que me dieron la noticia, y todavía no me atreví a decírselo ni a Drake ni a nadie... Esta tarde lo haré. Cuando todos salgan de clase.
Toda la mañana me dispuse a hacer las maletas, aunque a regañadientes. Durante la comida ninguno dijo nada, ya que yo no estaba para hablar ni para aguantar las estupideces y excusas que seguro me iban a decir. Cuando por fin llegó la hora de irme, cogí la chaqueta y me dispuse a salir por la puerta, pero mi madre me tocó el hombro cuando tenía la mano en el pomo. No me volví.
-¿Adónde vas? -preguntó.
-Me voy a despedir de mis amigos. ¿O es que también me vas a prohibir eso?
Me volví sin retirar la mano de la puerta y la miré. Estaba a punto de decir algo, ya que abrió la boca y luego la cerró. Negó con la cabeza.
-Está bien... Ve. ¡Pero te quiero aquí dentro de media hora!
Le miré a los ojos, abrí la puerta y me fui. Quizá me comportaba un tanto infantil, pero no lo podía remediar. Estaba muy enfadada. Después de una extraña lentitud -ya que yo siempre iba con prisas- llegué al instituto. Miré hacia el reloj de la entrada. Faltaba prácticamente un minuto para que salieran. Me apoyé al lado de la entrada esperando. Aquí eran muy puntuales. Tres, dos, uno...
-¡Ring! -sonó la campana.
Se podía escuchar varios murmullos dentro desde aquí. De repente la puerta se abrió y una masa de alumnos salieron al exterior. Mis amigos salieron todos juntos, una suerte ya que se lo iba a decir a todos, sin embargo, no estaba Drake con ellos. Les llamé desde la entrada, ellos me vieron, sonrieron y vinieron hacia mi.
-¡Claire! ¿Dónde estabas? -me preguntó Mike.
-Es que... tengo que deciros algo...
-Oh, oh... Va a ser malo, ¿a que si? -dijo Carla. Yo asentí. Me aclaré la garganta, ya que tenía un nudo que me impedía hablar claramente.
-Esto... chicos... me voy. -dije con voz ahogada.
-¿Te vas? ¿Qué quieres decir con que te vas? -preguntó Alex.
-Pues... que me voy a Francia...
Todos se quedaron con la boca abierta y mirándome fijamente.
-¿A-a-a-a Francia? ¡Pero eso está muy lejos! ¿Cómo...? -dijo Brian.
Suspiré.
-Perdonadme...
Alex y Carla empezaron a llorar y se abalanzaron sobre mi. Los demás también nos abrazaron. Luego nos separamos. Carla todavía entre sollozos me preguntó con la voz ronca:
-¿Y... y cuándo te vas? -miré hacia otro lado.
-Esto... hoy por la noche... -dije muy bajito.
-¡¿Cómo?! -gritaron todos al unísono.
-Si... quería decíroslo antes, pero... no me atrevía...
-Ay madre... -empezó Mike- Y el pobre Drake, que estuvo todo el día amargado porque no estabas... Como se lo tomará... Porque se lo dirás, ¿no?
-Por supuesto.
-¿Decirme el qué? -dijo Drake. Acababa de llegar.- Perdonad que me retrasara pero... -miró hacia mi asombrado- ¡Claire! ¿Qué...? -y luegó miró hacia los demás, que estaban destrozados.- ¿Qué pasa? ¿Por qué estáis todos así?
-Drake... -le cogí del brazo- Ven, por favor. Tengo que decirte algo.
Le atraje por detrás del colegio. No había nadie. Me miró confundido.
-Claire, ¿qué pasa? ¿Algo va mal? -me atrajo hacia él, pero yo me solté y me separé un paso. Tragué saliva sonoramente.
-Drake... Me... me voy a ir... -frunció el ceño totalmente confundido. Intenté explicarme mejor- Que me voy... y no voy a volver.
Reaccionó exactamente igual que los demás. Se quedó con la boca abierta y mirándome. Se me resbalaron unas lágrimas, y al verle tan asustado me dieron ganas de abrazarle, lo único que me interesaba en ese momento, pero no me pareció buena idea. De repente se puso rígido, cerró los puños con fuerza y miró hacia el suelo.
-¿Cu...cuándo... cuándo te vas? -me mordí el labio inferior.
-Ho-hoy por la noche...
Alzó la mirada de golpe y me miró más asustado que antes.
-¿Por qué has esperado tanto en decírmelo? Y sé que no te lo dijeron hoy ya que los últimos días estabas... más callada y distante.
-Porque tenía miedo...
-¿Miedo? -asentí- ¿Miedo a qué? ¿A mi?
Lo pensé durante unos segundos que a mi me parecieron una eternidad. Me encogí de hombros y él suspiró profundamente. Me cogió de la mano y me arrastró hacia él. Me rodeó con sus brazos y me apretó muy fuerte. Yo me apoyé en su pecho y él enterró su rostro en mi pelo. Noté que sus manos temblaban ligeramente. Me di cuenta de la hora que era y tenía que irme. Me separé despacio y le miré a los ojos. Empecé a llorar otra vez. Esta sería la última vez que le vería... Y se me hacia insoportable. Me rodeó la cara con sus manos y posó sus labios sobre los míos. Increíble... la última vez...
-Tengo que irme... -aunque era lo último que querría hacer en la vida.
Me solté y me fui corriendo de allí. Si mirara hacia atrás si que no me movería. Llegué corriendo hasta mi casa cansada y sudando, y mis padres ya se estaban preparando para irse.
lunes, 14 de septiembre de 2009
sábado, 12 de septiembre de 2009
¡¡¡No!!! (Claire)
No podía ser. Esto no me estaba pasando. Estaba tumbada bocabajo sobre mi cama llorando. No me podían hacer esto. Cada vez que recuerdo la discusión que tuve con mis padres al llegar a casa...
Entré por la puerta totalmente feliz de volver a estar con Drake. Mis padres estaban en la cocina, escena que recordaba cuando quise volver al instituto. Eso era malo. Entré y mi padre me señaló para que me sentara. Como la otra vez, pero esta vez no me dijo que dejara la mochila en mi habitación, así que la dejé caer al suelo y me senté.
-Cariño... a ver... como decírtelo... nos vamos. -empezó mi madre.
-Ah, pues vale. Que os divirtáis.
-No, no me has entendido. Nos vamos... todos.
-¿A dar un paseo?
-No. Nos vamos de aquí. Nos vamos a mudar. -cuando dijo esas palabras, una gran punzada de dolor me cubrió todo el pecho.
-No. No puede ser. ¡¿Por qué nos vamos?! ¡¿Por qué?! ¡¡No me podéis hacer esto!!
-Cielo -dijo mi padre- tienes todo el derecho a enfadarte, pero...
-¡¿Pero por qué?!
-A tu padre le han destinado a Francia.
Me quedé con la boca abierta.
-¡¿Fr...Francia?! ¡¡Pero... Pero eso está en Europa!! ¡No! ¡No quiero!
-Pero tenemos...
-¡¿Y por qué no va papá solo?!
-Gracias mujer... -dijo haciéndose el ofendido.
-¡Además me acabáis de meter en el instituto! ¡Y nos mudamos hace solo un mes! ¡¿Por qué me hacéis esto?!
Y subí a mi habitación.
Recordar eso me dolía muchísimo. Es como si Drake y yo no pudiéramos estar juntos... ¿Amor prohibido? Desde luego, siempre me pasa todo a mi... Me pregunto cómo reaccionaría Drake con la noticia... Después de verle aquel sábado cuando fue la discusión... ¿Y si cuando nos vayamos ya no le vuelvo a ver? Seguramente yo no le olvidaría, pero quizás él si a mi.
Me levanté y me miré en el espejo de mi tocador. Tenía toda la cara roja, con lágrimas y estaba algo despeinada, pero me daba exactamente igual. me metí en la cama e intenté dormir, pero no podía. Lloré hasta más no poder, pensando solo en él. Al final me dormí.
Entré por la puerta totalmente feliz de volver a estar con Drake. Mis padres estaban en la cocina, escena que recordaba cuando quise volver al instituto. Eso era malo. Entré y mi padre me señaló para que me sentara. Como la otra vez, pero esta vez no me dijo que dejara la mochila en mi habitación, así que la dejé caer al suelo y me senté.
-Cariño... a ver... como decírtelo... nos vamos. -empezó mi madre.
-Ah, pues vale. Que os divirtáis.
-No, no me has entendido. Nos vamos... todos.
-¿A dar un paseo?
-No. Nos vamos de aquí. Nos vamos a mudar. -cuando dijo esas palabras, una gran punzada de dolor me cubrió todo el pecho.
-No. No puede ser. ¡¿Por qué nos vamos?! ¡¿Por qué?! ¡¡No me podéis hacer esto!!
-Cielo -dijo mi padre- tienes todo el derecho a enfadarte, pero...
-¡¿Pero por qué?!
-A tu padre le han destinado a Francia.
Me quedé con la boca abierta.
-¡¿Fr...Francia?! ¡¡Pero... Pero eso está en Europa!! ¡No! ¡No quiero!
-Pero tenemos...
-¡¿Y por qué no va papá solo?!
-Gracias mujer... -dijo haciéndose el ofendido.
-¡Además me acabáis de meter en el instituto! ¡Y nos mudamos hace solo un mes! ¡¿Por qué me hacéis esto?!
Y subí a mi habitación.
Recordar eso me dolía muchísimo. Es como si Drake y yo no pudiéramos estar juntos... ¿Amor prohibido? Desde luego, siempre me pasa todo a mi... Me pregunto cómo reaccionaría Drake con la noticia... Después de verle aquel sábado cuando fue la discusión... ¿Y si cuando nos vayamos ya no le vuelvo a ver? Seguramente yo no le olvidaría, pero quizás él si a mi.
Me levanté y me miré en el espejo de mi tocador. Tenía toda la cara roja, con lágrimas y estaba algo despeinada, pero me daba exactamente igual. me metí en la cama e intenté dormir, pero no podía. Lloré hasta más no poder, pensando solo en él. Al final me dormí.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Por fin... (Drake)
Por la mañana volví a despertarme como con depresión, aunque sé que no era eso exactamente. Me vestí y bajé a la cocina. No me apetecía desayunar, así que esperé a que Sofí terminara y nos fuimos al instituto. Al llegar tuve la esperanza de que Claire estuviera, pero no. Me dio una punzada de dolor en el pecho y tenía un nudo en la garganta.
-Drake, ¿estás bien? -me preguntó Sofí en la entrada.- ¿Quieres que me quede contigo?
-No, tranquila. Estoy bien. No hace falta. -asintió y se fue con su grupo, y yo hacia el mío.
Seguía esperando a ver si venía, pero no apareció. Sonó la campana y todos se fueron hacia dentro. Pero yo no pude evitar quedarme mirando a la entrada. Mike se dio cuenta y vino hacia mi.
-Venga Drake, o llegaremos tarde. -me dijo.
-Si, ya voy. Ve yendo tú. -se me quedó mirando unos momentos, pero luego asintió y entró.
Cuando ya no quedaba nadie fuera, iba a entrar, pero escuché algo. Varios pasos que venían corriendo. Y algunos gritos. Me volví y esperé a ver que era eso. De repente una figura apareció por la gran entrada. Al verme se quedó petrificada y corrió hacia mi gritando mi nombre. Entonces me di cuenta de quién era. ¡Había venido!
-¡¿Claire?! -le dije.
Al llegar se paró delante mía. Le sonreí tanto como pude y la abracé con todas mis fuerzas. Luego me separé un poco pero sin dejar de abrazarla, y no pude evitar besarla. De repente empezó a llorar, y yo le sequé las lágrimas.
-Esto... perdona, pero es que... -me dijo.
Yo le sonreí y la volví a abrazar. Enterré mi cara en su pelo y ella se apoyó en mi hombro. Estuvimos así bastante tiempo.
-Será mejor que entremos ya. No quiero que te riñan el "primer" día aquí -dije retocando primer, ya que técnicamente no era el primero.
-Vale... -nos volvimos a besar y entramos en el recinto.
Al entrar en clase, la profesora nos echó una gran bronca, pero no importa. En todo el día no nos separamos, excepto cuando nos tocaban diferentes clases. Por la tarde salimos afuera para irnos, pero nosotros esperamos a salir los últimos, ya que queríamos estar todo el tiempo juntos posible.
-Ay... -suspiró- No me apetece ir a casa...
-Te entiendo, pero si llegamos tarde nos reñirán, y a mi vale, me da igual, pero a ti... -le dije mientras la abrazaba.
Me miró con ternura y me besó.
-Bueno, pues entonces hasta mañana... -me dijo con un tono de tristeza en la voz.
-Si...
Nos abrazamos por última vez y ella se fue. Yo fui junto a Sofí para irnos, y en medio del camino no pude evitar preguntarle.
-Esto... ¿por qué esta vez no interveniste?
-¿Perdona? -me preguntó.
-Normalmente... -vacilé- bueno, antes al salir de clase y al estar con Claire pues me molestabas. ¿Por qué hoy no? No es típico de ti. -me sonrió tanto como pudo.
-Porque sé que la echabas mucho de menos, pero no te acostumbres, ¿eh? A partir de mañana os volveré a fastidiar.
También le sonreí y le despeiné el pelo.
-¡Oye! ¡Jolín! -se volvió a peinar como pudo y por fin llegamos a casa.
A aturar a mi madre.
-¡Drake! ¡¿Qué es eso de que te retrasaste media hora?! -me preguntó/gritó.
-Bueno, pues...
-¡Por favor, el otro día te escapaste en medio de la clase, ¿y hoy te retrasas?! ¡¿Pero qué te pasa hijo?!
-Eh...
-Mamá, fue culpa mía. -dijo Sofí.
-¡¿Qué?! -dijimos mi madre y yo al unísono.
-Si, es que hoy no me apetecía ir al colegio, así que retrasé todo lo que pude a Drake...
-Pero no hubo quejas de ti.
-Eso es porque mientras Drake me agarraba el brazo, me las arreglé para soltarme, luego él supongo que me estuvo buscando cuando yo ya estaba en el colegio. Lo siento... -me quedé a cuadros.
-¿Es eso cierto, Drake? -me preguntó mi madre.
Sofí asintió disimuladamente, y ya que había dicho toda esa mentira... Aunque me hace sentir bastante culpable.
-Emm... si... -murmuré por lo bajo.
Asintió.
-Vale, pues Sofí, estás castigada.
-Vale.
Ambos nos fuimos y subimos a la habitación de cada uno. Al dejar la mochila en mi cuarto, me fui al de ella. Peté en la puerta.
-Pasa.
Me quedé en el marco de la puerta. Ella estaba sentada en su cama.
-Esto... Sofí, ¿por qué...? -le pregunté, pero ella me interrumpió.
-Drake, somos hermanos. Y aunque a veces eres un plasta de primera, tú también hiciste muchas cosas por mi. Así que... Además, no puedo arruinar un amor tan bonito como el vuestro.
-Sofí... Usualmente no suelo decir esta palabra y como soy tu hermano me cuesta mucho, pero... Gracias. Muchas gracias.
Me acerqué a ella y le di un abrazo. Le volví a despeinar cariñosamente, a lo que me sonrió. Salí de la habitación y me dirigí a la mía. A veces puede ser una pesadilla, pero otras es para comérsela a besos.
-Drake, ¿estás bien? -me preguntó Sofí en la entrada.- ¿Quieres que me quede contigo?
-No, tranquila. Estoy bien. No hace falta. -asintió y se fue con su grupo, y yo hacia el mío.
Seguía esperando a ver si venía, pero no apareció. Sonó la campana y todos se fueron hacia dentro. Pero yo no pude evitar quedarme mirando a la entrada. Mike se dio cuenta y vino hacia mi.
-Venga Drake, o llegaremos tarde. -me dijo.
-Si, ya voy. Ve yendo tú. -se me quedó mirando unos momentos, pero luego asintió y entró.
Cuando ya no quedaba nadie fuera, iba a entrar, pero escuché algo. Varios pasos que venían corriendo. Y algunos gritos. Me volví y esperé a ver que era eso. De repente una figura apareció por la gran entrada. Al verme se quedó petrificada y corrió hacia mi gritando mi nombre. Entonces me di cuenta de quién era. ¡Había venido!
-¡¿Claire?! -le dije.
Al llegar se paró delante mía. Le sonreí tanto como pude y la abracé con todas mis fuerzas. Luego me separé un poco pero sin dejar de abrazarla, y no pude evitar besarla. De repente empezó a llorar, y yo le sequé las lágrimas.
-Esto... perdona, pero es que... -me dijo.
Yo le sonreí y la volví a abrazar. Enterré mi cara en su pelo y ella se apoyó en mi hombro. Estuvimos así bastante tiempo.
-Será mejor que entremos ya. No quiero que te riñan el "primer" día aquí -dije retocando primer, ya que técnicamente no era el primero.
-Vale... -nos volvimos a besar y entramos en el recinto.
Al entrar en clase, la profesora nos echó una gran bronca, pero no importa. En todo el día no nos separamos, excepto cuando nos tocaban diferentes clases. Por la tarde salimos afuera para irnos, pero nosotros esperamos a salir los últimos, ya que queríamos estar todo el tiempo juntos posible.
-Ay... -suspiró- No me apetece ir a casa...
-Te entiendo, pero si llegamos tarde nos reñirán, y a mi vale, me da igual, pero a ti... -le dije mientras la abrazaba.
Me miró con ternura y me besó.
-Bueno, pues entonces hasta mañana... -me dijo con un tono de tristeza en la voz.
-Si...
Nos abrazamos por última vez y ella se fue. Yo fui junto a Sofí para irnos, y en medio del camino no pude evitar preguntarle.
-Esto... ¿por qué esta vez no interveniste?
-¿Perdona? -me preguntó.
-Normalmente... -vacilé- bueno, antes al salir de clase y al estar con Claire pues me molestabas. ¿Por qué hoy no? No es típico de ti. -me sonrió tanto como pudo.
-Porque sé que la echabas mucho de menos, pero no te acostumbres, ¿eh? A partir de mañana os volveré a fastidiar.
También le sonreí y le despeiné el pelo.
-¡Oye! ¡Jolín! -se volvió a peinar como pudo y por fin llegamos a casa.
A aturar a mi madre.
-¡Drake! ¡¿Qué es eso de que te retrasaste media hora?! -me preguntó/gritó.
-Bueno, pues...
-¡Por favor, el otro día te escapaste en medio de la clase, ¿y hoy te retrasas?! ¡¿Pero qué te pasa hijo?!
-Eh...
-Mamá, fue culpa mía. -dijo Sofí.
-¡¿Qué?! -dijimos mi madre y yo al unísono.
-Si, es que hoy no me apetecía ir al colegio, así que retrasé todo lo que pude a Drake...
-Pero no hubo quejas de ti.
-Eso es porque mientras Drake me agarraba el brazo, me las arreglé para soltarme, luego él supongo que me estuvo buscando cuando yo ya estaba en el colegio. Lo siento... -me quedé a cuadros.
-¿Es eso cierto, Drake? -me preguntó mi madre.
Sofí asintió disimuladamente, y ya que había dicho toda esa mentira... Aunque me hace sentir bastante culpable.
-Emm... si... -murmuré por lo bajo.
Asintió.
-Vale, pues Sofí, estás castigada.
-Vale.
Ambos nos fuimos y subimos a la habitación de cada uno. Al dejar la mochila en mi cuarto, me fui al de ella. Peté en la puerta.
-Pasa.
Me quedé en el marco de la puerta. Ella estaba sentada en su cama.
-Esto... Sofí, ¿por qué...? -le pregunté, pero ella me interrumpió.
-Drake, somos hermanos. Y aunque a veces eres un plasta de primera, tú también hiciste muchas cosas por mi. Así que... Además, no puedo arruinar un amor tan bonito como el vuestro.
-Sofí... Usualmente no suelo decir esta palabra y como soy tu hermano me cuesta mucho, pero... Gracias. Muchas gracias.
Me acerqué a ella y le di un abrazo. Le volví a despeinar cariñosamente, a lo que me sonrió. Salí de la habitación y me dirigí a la mía. A veces puede ser una pesadilla, pero otras es para comérsela a besos.
lunes, 7 de septiembre de 2009
¿Volverá? (Drake)
No podía. Simplemente no podía. Estaba entre en que había posibilidades de que Claire puede venir como no. Dejarla, podría dejar, supongo por rogarle y pedirle, además de que me dijo que su padre le ayudaría, pero también había posibilidades de que no la dejara, y todo por mi culpa. Sofí y yo íbamos caminando al instituto mientras pensaba en eso. Mi hermana me miraba cada dos por tres, preocupada, ya que yo últimamente estaba más frío con todos. Supongo que era normal, y todavía era increíble que todavía me hablara.
-Drake, ¿estás bien? -me preguntó mientras se agarraba las asas de la mochila con las manos.
-Si... estoy bien. ¿Por? -dije sin mirarla.
-Por nada... olvídalo.
Caminamos hasta el instituto sin hablar. Al llegar, ella se fue con sus amigos, no antes sin darme un beso en la mejilla, cosa que muchas chicas envidiaban que fuera mi hermana. Yo me acerqué hasta mi grupo. Me saludaron como siempre.
El día transcurrió igual que todos los días. Las chicas intentaban hablarme y ligar, pero yo pasaba olímpicamente de ellas. Solo quería a Claire, y ella no estaba. Al salir de clase, Mike le susurró algo al oído a Alex, le dió un beso y vino hacia mi.
-Drake... tío, últimamente te veo peor que antes, que ya es decir. Ya verás como vuelve. -en sus ojos se reflejaba toda la preocupación que un amigo podía tener.
-¿Pero y si no vuelve?
-Bueno, pues... has sobrevivido sin ella durante dieciséis años... Yo creo que si se va...
-¡¿Cómo puedes decir eso?! -le dije enfadado. Él retrocedió un paso.
-Perdona... -suspiró- Tienes razón. -se acercó y me puso una mano en el hombro- Venga, que ya es hora de volver a casa. ¿Y tu hermana? -le sonreí, cosa que normalmente no hacía si Claire no estaba, y él me la devolvió.
Paseamos la mirada por los pocos estudiantes que quedaban buscando a Sofí, y la encontramos. Estaba tonteando con un crío de su edad, trazando círculos con un dedo en un tirabuzón de su pelo, y riendo como una estúpida. Fue penosa verla así. ¿Quién diría que era mi hermana? Lo sabían solo por los ojos azules y el pelo rubio, y la misma piel pálida que la mía, pero nada más. Me acerqué a ella sigilosamente, poniéndome detrás, y el chaval me vió con cara de horror por mi expresión de enfado, mis brazos cruzados y Mike a mi lado igual, amenazantes. El chaval retrocedió unos cuantos pasos, y Sofí lo miró extrañado.
-¿Qué te pasa? -el chico señaló detrás suya. De repente, Sofí se puso rígida y se volvió lentamente. Al vernos se quedó paralizada. Nos saludo con la mano temblorosa.- Hola... ¡anda, si ya es hora de irse! Pues hala, venga vamos... -fruncí el ceño, y ella se estremeció.
-¿Qué hacías? -le pregunté.
-Nada... esto... ha-hablar con aquí el compañ... -miró hacia atrás pero el chico y los otros se habían largado.- Ah... eh... ya no está. -me sonrió.
Sacudí la cabeza, la cogí de la mano y nos fuimos. Mike se despidió y se fue por su camino, y nosotros por el nuestro. Espero que por favor la dejen volver... incluso no pasaría nada si no me dejaran hablar con ella, pero solo necesitaba verla...
-Drake, ¿estás bien? -me preguntó mientras se agarraba las asas de la mochila con las manos.
-Si... estoy bien. ¿Por? -dije sin mirarla.
-Por nada... olvídalo.
Caminamos hasta el instituto sin hablar. Al llegar, ella se fue con sus amigos, no antes sin darme un beso en la mejilla, cosa que muchas chicas envidiaban que fuera mi hermana. Yo me acerqué hasta mi grupo. Me saludaron como siempre.
El día transcurrió igual que todos los días. Las chicas intentaban hablarme y ligar, pero yo pasaba olímpicamente de ellas. Solo quería a Claire, y ella no estaba. Al salir de clase, Mike le susurró algo al oído a Alex, le dió un beso y vino hacia mi.
-Drake... tío, últimamente te veo peor que antes, que ya es decir. Ya verás como vuelve. -en sus ojos se reflejaba toda la preocupación que un amigo podía tener.
-¿Pero y si no vuelve?
-Bueno, pues... has sobrevivido sin ella durante dieciséis años... Yo creo que si se va...
-¡¿Cómo puedes decir eso?! -le dije enfadado. Él retrocedió un paso.
-Perdona... -suspiró- Tienes razón. -se acercó y me puso una mano en el hombro- Venga, que ya es hora de volver a casa. ¿Y tu hermana? -le sonreí, cosa que normalmente no hacía si Claire no estaba, y él me la devolvió.
Paseamos la mirada por los pocos estudiantes que quedaban buscando a Sofí, y la encontramos. Estaba tonteando con un crío de su edad, trazando círculos con un dedo en un tirabuzón de su pelo, y riendo como una estúpida. Fue penosa verla así. ¿Quién diría que era mi hermana? Lo sabían solo por los ojos azules y el pelo rubio, y la misma piel pálida que la mía, pero nada más. Me acerqué a ella sigilosamente, poniéndome detrás, y el chaval me vió con cara de horror por mi expresión de enfado, mis brazos cruzados y Mike a mi lado igual, amenazantes. El chaval retrocedió unos cuantos pasos, y Sofí lo miró extrañado.
-¿Qué te pasa? -el chico señaló detrás suya. De repente, Sofí se puso rígida y se volvió lentamente. Al vernos se quedó paralizada. Nos saludo con la mano temblorosa.- Hola... ¡anda, si ya es hora de irse! Pues hala, venga vamos... -fruncí el ceño, y ella se estremeció.
-¿Qué hacías? -le pregunté.
-Nada... esto... ha-hablar con aquí el compañ... -miró hacia atrás pero el chico y los otros se habían largado.- Ah... eh... ya no está. -me sonrió.
Sacudí la cabeza, la cogí de la mano y nos fuimos. Mike se despidió y se fue por su camino, y nosotros por el nuestro. Espero que por favor la dejen volver... incluso no pasaría nada si no me dejaran hablar con ella, pero solo necesitaba verla...
sábado, 5 de septiembre de 2009
¿Me dejará? (Claire)
Me desperté por la mañana pensando en que me iba a decir mi madre... ¿Hablaría ya mi padre con ella? ¿Y si todavía no lo ha hecho? Puff... Me levanté, vestí y bajé a desayunar. Durante el desayuno todavía seguía pensando, si todavía no le dijo nada me rendiría y le intentaría convencer yo... En el instituto todo fue normal... Algunos chicos me hablaban con tono un poco raro, pero yo pasa de ellos ya que solo quería estar con Drake... Después de todo el día, mientras volvía a casa empecé otra vez a pensar en que le diría... Me paré delante de mi puerta. Respiré hondo, cogí las llaves de mi bolsillo y abrí la puerta, algo asustada. Me asomé por la puerta de la cocina para ver si estaban, y en efecto, sentados en la mesa tomando un café, hablando. Estaban serios. Mi padre me vio.
-Claire, lleva tu mochila arriba y luego ven, queremos hablar contigo. -dijo.
Asentí con la cabeza. Subí las escaleras algo despacio, quería alargar lo que posiblemente sea una gran bronca, aunque ¿una bronca por qué? Entré en mi habitación, solté la mochila, que cayó al suelo con un ruido sordo y volví a la cocina. Me senté, y mi madre empezó a hablar.
-Claire, tu padre me ha dicho que quieres volver a tu antigüo instituto, ¿por qué?
-Pues porque...
-¿No será por el chico no? -me quedé sin palabras, aunque estaba clarísimo que así era. Pero tenía que inventar una excusa, sino...
-Eh... no, no, claro que no... Es... esto... es por mis amigas, siempre me están mandando perdidas y mensajes diciendo que me echan de menos y quieren que vuelva -bueno, mentir no miento, ya que eso es completamente cierto. Mamá estaba meditando mi respuesta. Pero por si acaso, y si por mucha suerte me deja volver y me ve hablando con Drake...- Y... solo quiero ser su amiga... solo eso... -ahí si que mentí, y mucho. Suspiró profundamente. Miré hacia mi padre, a lo que asintió. Creo que ya estaba.
-Bueno... está bien... Me has convencido. Todavía no sé como, pero me has convencido. Pero solo conocidos, no quiero que seáis amigos. ¿Me lo prometes? -las palabras más duras que he oído en mi corta vida... Bueno, Drake le prometió a su madre que no me volvería a hablar, y rompió su promesa, así que yo...
-Si... te... te lo prometo, mamá. -dije mientras cruzaba los dedos debajo de la mesa para que no se dieran cuenta.
-Gracias. Ahora ve a hacer los deberes, te volveré a matricular en el instituto mañana, así que irás pasado mañana. -yo asentí emocionada.
Le di un gran abrazo, un beso a cada uno y corrí a mi habitación. Terminé la tarea, me puse el pijama, cené y me acosté. Estaba muy emocionada. ¡Por fin volvería! Después de volver a pensar en Drake, me dormí.
-Claire, lleva tu mochila arriba y luego ven, queremos hablar contigo. -dijo.
Asentí con la cabeza. Subí las escaleras algo despacio, quería alargar lo que posiblemente sea una gran bronca, aunque ¿una bronca por qué? Entré en mi habitación, solté la mochila, que cayó al suelo con un ruido sordo y volví a la cocina. Me senté, y mi madre empezó a hablar.
-Claire, tu padre me ha dicho que quieres volver a tu antigüo instituto, ¿por qué?
-Pues porque...
-¿No será por el chico no? -me quedé sin palabras, aunque estaba clarísimo que así era. Pero tenía que inventar una excusa, sino...
-Eh... no, no, claro que no... Es... esto... es por mis amigas, siempre me están mandando perdidas y mensajes diciendo que me echan de menos y quieren que vuelva -bueno, mentir no miento, ya que eso es completamente cierto. Mamá estaba meditando mi respuesta. Pero por si acaso, y si por mucha suerte me deja volver y me ve hablando con Drake...- Y... solo quiero ser su amiga... solo eso... -ahí si que mentí, y mucho. Suspiró profundamente. Miré hacia mi padre, a lo que asintió. Creo que ya estaba.
-Bueno... está bien... Me has convencido. Todavía no sé como, pero me has convencido. Pero solo conocidos, no quiero que seáis amigos. ¿Me lo prometes? -las palabras más duras que he oído en mi corta vida... Bueno, Drake le prometió a su madre que no me volvería a hablar, y rompió su promesa, así que yo...
-Si... te... te lo prometo, mamá. -dije mientras cruzaba los dedos debajo de la mesa para que no se dieran cuenta.
-Gracias. Ahora ve a hacer los deberes, te volveré a matricular en el instituto mañana, así que irás pasado mañana. -yo asentí emocionada.
Le di un gran abrazo, un beso a cada uno y corrí a mi habitación. Terminé la tarea, me puse el pijama, cené y me acosté. Estaba muy emocionada. ¡Por fin volvería! Después de volver a pensar en Drake, me dormí.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
¿Qué hace aquí? (Claire)
Me aburría mucho en clase. No podía parar de pensar en Drake. Simplemente no podía. Cada noche lloraba porque estaba segura que no lo volvería a ver, y si lo veía, sería por la calle y haríamos que no nos conocemos. Se me humedecieron los ojos, pero no iba a ponerme a llorar delante de toda la clase, y aún sin motivo que se pueda explicar. Salí de mi ensoñación cuando llamaron a la puerta de la clase. La profesora abrió, pero yo no pude ver quién había petado ya que estaba atrás en todo, pero oía murmurar a las chicas de delante que era un desconocido muy guapo. Con el gran murmullo que había, no pude escuchar la conversación de la profesora y el que había llamado. De repente, la profesora me miró y me llamó. Me hizo una seña con la mano para que saliera afuera. ¿Yo? ¿Y por qué? ¿Qué hice? Me levanté y salí afuera. Cerré la puerta y miré hacia la derecha. Me quedé a cuadros. Era él. Estaba apoyado en la pared, con los brazos cruzados y mirándome serio. Pero cuando le miré a los ojos esbozó una gran sonrisa. No pude remediarlo, me lancé hacia él y le di un fuerte abrazo. Me rodeó con sus brazos y me besó en la cabeza.
-Por fin... te vuelvo a tener entre mis brazos... -levanté la cabeza- Lo anhelaba. -le miré extrañada. ¿Pero...?
-¿Pero no...? Yo creía que... -estaba confusa.
-¿Si?
-¿No me dejaste de hablar ni querías volver a verme porque ya no me querías?
-¡¿Cómo?! ¡¿Qué estupidez es esa?! -miró hacia ambos lados- Mira, mejor vamos afuera, por si acaso -yo asentí con la cabeza aún no muy convencida. Salimos y nos paramos detrás del instituto.- Pero vamos a ver... ¿por qué crees eso?
-Bueno, porque... pues por eso... -miré hacia abajo. Después de la gran estupidez que acabo de decir no me atrevía a mirarle, pero él me alzó la cabeza para poder mirarle, estábamos solo a pocos centrímetros uno de otro, y el corazón se me aceleró. Me acarició la mejilla con suavidad mientras me agarraba la cintura con la otra.
-Nunca, amor mío, podría dejar de quererte. Te lo aseguro. -y a continuación me besó apasionadamente. Era ese beso que yo tanto deseaba. Rodeé mis brazos en su cuello y Drake me atrajo más hacia él. Pero luego me separé. Él me miró confuso, pero para tranquilizarle le sonreí.
-¿Y qué vamos a hacer?
-No te entiendo.
-Pues ellos no quieren que nos veamos...
-Oh, pues... No tengo ni idea.
-Bueno, yo tengo todos los sábados clases de violín, pero nunca me gustó...
-¿Pretendes saltarte esas clases para estar conmigo?
-No exactamente... -me miró todavía más confuso- Iré a esas clases, pero solo una hora, y la otra hora que me queda estaré contigo.
-¿Y no se extrañarán de que...?
-Les digo que tengo que salir antes.
-No sé... es que tengo miedo de que te descubran y a saber lo que te puede pasar...
-Tranquilo, me las arreglaré. -asintió todavía no muy convencido, pero no opuso objeciones.
-Aunque solo verte una hora a la semana... -suspiró, pero yo me reí.- ¿De qué te ríes?
-Pues de que mi padre me prometió que intentaría convencer a mi madre de que volviera a tu instituto... -se le iluminó la cara, me abrazó y me volvió a besar.
-¡¿En serio?! -asentí con la cabeza. Me abrazó más fuerte.
-Amor, me gusta mucho que me abraces... ¡pero me ahogas!
-¡Uy! Perdona... pues si que eres frágil... Tendré más cuidado la próxima vez. -miró el reloj de su muñeca izquierda- ¡Anda! ¡Ya es tardísimo! Bueno, ya me metí en un lío así que... Pero bueno, no quiero meterte a ti en otro.
-¡¿Te escapaste de clase?! -miró hacia otro lado.
-Esto... no... Dije que me dolía el estómago y que quería ir a enfermería... -sonrió, pero luego su sonrisa desapareció cuando empecé a llorar.- ¡¿Qu... Qué te ocurre?! ¡¿Estás bien?!
-Tú y tus batallitas... -murmuré contenta. Le miré a los ojos.- Eh... perdona -sacudí la cabeza para aclararme las ideas- Soy muy sensible. -me secó las lágrimas y me besó. Al separarse volvió a mirar el reloj.
-Bueno, ahora si. Venga, corre a clase. No vaya a ser... -asentí y me iba a ir, pero Drake no me soltaba el brazo. Le sonreí.- Emm... vale, vale... ya te suelto... -y se apenó. Me dolió mucho verle así. Le volví a dar un beso, sonrió y me soltó. Mientras me iba me despedía con la mano.
-¡Chao, y si me ves en el instituto ya sabes por qué es! -bueno, era algo obvio...
-¡Chao! -y él también se fue corriendo por la carretera en dirección hacia allí.
No podía estar más contenta. Pero ya era hora de volver a clase. Espero que mi padre convenza a mi madre...
-Por fin... te vuelvo a tener entre mis brazos... -levanté la cabeza- Lo anhelaba. -le miré extrañada. ¿Pero...?
-¿Pero no...? Yo creía que... -estaba confusa.
-¿Si?
-¿No me dejaste de hablar ni querías volver a verme porque ya no me querías?
-¡¿Cómo?! ¡¿Qué estupidez es esa?! -miró hacia ambos lados- Mira, mejor vamos afuera, por si acaso -yo asentí con la cabeza aún no muy convencida. Salimos y nos paramos detrás del instituto.- Pero vamos a ver... ¿por qué crees eso?
-Bueno, porque... pues por eso... -miré hacia abajo. Después de la gran estupidez que acabo de decir no me atrevía a mirarle, pero él me alzó la cabeza para poder mirarle, estábamos solo a pocos centrímetros uno de otro, y el corazón se me aceleró. Me acarició la mejilla con suavidad mientras me agarraba la cintura con la otra.
-Nunca, amor mío, podría dejar de quererte. Te lo aseguro. -y a continuación me besó apasionadamente. Era ese beso que yo tanto deseaba. Rodeé mis brazos en su cuello y Drake me atrajo más hacia él. Pero luego me separé. Él me miró confuso, pero para tranquilizarle le sonreí.
-¿Y qué vamos a hacer?
-No te entiendo.
-Pues ellos no quieren que nos veamos...
-Oh, pues... No tengo ni idea.
-Bueno, yo tengo todos los sábados clases de violín, pero nunca me gustó...
-¿Pretendes saltarte esas clases para estar conmigo?
-No exactamente... -me miró todavía más confuso- Iré a esas clases, pero solo una hora, y la otra hora que me queda estaré contigo.
-¿Y no se extrañarán de que...?
-Les digo que tengo que salir antes.
-No sé... es que tengo miedo de que te descubran y a saber lo que te puede pasar...
-Tranquilo, me las arreglaré. -asintió todavía no muy convencido, pero no opuso objeciones.
-Aunque solo verte una hora a la semana... -suspiró, pero yo me reí.- ¿De qué te ríes?
-Pues de que mi padre me prometió que intentaría convencer a mi madre de que volviera a tu instituto... -se le iluminó la cara, me abrazó y me volvió a besar.
-¡¿En serio?! -asentí con la cabeza. Me abrazó más fuerte.
-Amor, me gusta mucho que me abraces... ¡pero me ahogas!
-¡Uy! Perdona... pues si que eres frágil... Tendré más cuidado la próxima vez. -miró el reloj de su muñeca izquierda- ¡Anda! ¡Ya es tardísimo! Bueno, ya me metí en un lío así que... Pero bueno, no quiero meterte a ti en otro.
-¡¿Te escapaste de clase?! -miró hacia otro lado.
-Esto... no... Dije que me dolía el estómago y que quería ir a enfermería... -sonrió, pero luego su sonrisa desapareció cuando empecé a llorar.- ¡¿Qu... Qué te ocurre?! ¡¿Estás bien?!
-Tú y tus batallitas... -murmuré contenta. Le miré a los ojos.- Eh... perdona -sacudí la cabeza para aclararme las ideas- Soy muy sensible. -me secó las lágrimas y me besó. Al separarse volvió a mirar el reloj.
-Bueno, ahora si. Venga, corre a clase. No vaya a ser... -asentí y me iba a ir, pero Drake no me soltaba el brazo. Le sonreí.- Emm... vale, vale... ya te suelto... -y se apenó. Me dolió mucho verle así. Le volví a dar un beso, sonrió y me soltó. Mientras me iba me despedía con la mano.
-¡Chao, y si me ves en el instituto ya sabes por qué es! -bueno, era algo obvio...
-¡Chao! -y él también se fue corriendo por la carretera en dirección hacia allí.
No podía estar más contenta. Pero ya era hora de volver a clase. Espero que mi padre convenza a mi madre...
martes, 1 de septiembre de 2009
No la dejaré (Drake)
Una semana. Una maldita semana sin poder verla y desde que se fue a otro instituto. No lo soporto más.
Al despertarme por la mañana pensé en eso. Tenía un gran dolor en el pecho que me consumía poco a poco. Tengo que verla. ¿Pero cómo? Me levanté, me vestí, terminé de desayunar y me fui al colegio seguido de Sofí. Estaba preocupada.
-Drake...
-¿Qué quieres? -últimamente estaba más brusco con todo el mundo, hasta yo lo notaba, pero no puedo remediarlo.
-Ehh... nada. Olvídalo. -ni siquiera la miré. Llegamos al instituto y cada uno se fue con su grupo. Al llegar me saludaron.
-¡Hola, Drake!
-Hooolaa, ¿qué tal Drake? ¿Te encuentras bien? -me restregó Jake por la cara. Alex le dio un gran codazo en el costado enfadada- ¡Ay! Vale, ya paro... -yo miré a otro lado. No estaba para bromas, ni siquiera para tomarle el pelo al memo este. De repente sonó la campana de entrar.
En clase, no podía parar de pensar en Claire... Hasta el profesor de matemáticas me llamó la atención más de una vez, pero yo pasaba. En clase de física y química me pusieron a otra chica que no paraba de echarme miraditas y reírse como una estúpida. Nos sentamos.
-¡Hola, Drake! ¿Qué tal estás hoy? Bueno, tan guapo como siempre... ¡Oh! ¿He dicho yo eso? ¡Qué vergüenza! -se sonrojó y miró hacia otro lado. Pasé de ella. Bueno, ¿como podría ir a ver a Claire sin que se enteraran? Mmm... Tengo una idea... Levanté la mano.
-¿Si, Drake? -me preguntó al profesor.
-Verá... me duele el estómago, ¿podría ir a enfermería? -vaciló un momento, pero luego asintió.
-Bueno, venga, pero ven rápido. -yo asentí. Me dirigí a la puerta, la cerré y me fui corriendo del colegio. Sé perfectamente dónde está el instituto al que va Claire, así que no hay problema. Mientras corría hacia allí, estaba pensando... ¿como les voy a explicar a mis padres que me fui? Bueno, ya lo pensaría. Al final llegué hasta allí, y en la entrada del colegio me apoyé en la pared. Estaba muy, muy cansado, pero ya estaba aquí. ¿Y qué le iba a decir? Ay, maldita sea... Da igual, ya me las arreglaría. Entré en el recinto y me fui al mostrador. Detrás había una señora que apuntaba algo, pero cuando me vio dejó el boli y me sonrió, pero luego se le fue la sonrisa.
-¡Chico! ¿Estás bien? Estás completamente rojo... -me dijo preocupada.
-Por... favor... ¿me puede decir el aula... de...? -le dije entre jadeos. Espera... ¿como me iba a poder decir...?
-¿Si?
-Esto... olvídelo. Tengo que ir a... buscar a una... chica, así que me... voy a buscarla. Chao.
-Oh, bueno... Pues chao... -me fui de allí otra vez corriendo, aunque ya no podía más. Peté en la primera aula, y me abrió una chica que al verme se sonrojó.
-¿Ho-ho-hola? ¿Quién...? -me preguntó sin parar de mirame a los ojos.
-¿Está aquí Claire?
-No, lo siento... -me largué ya a la segunda aula.
Peté, y me abrió esta vez un profesor, sorprendido por no verme antes.
-¿Si? ¿Puedo ayud...? -le interrumpí.
-¿Está aquí una chica llamada Claire?
-No...
-¿Puedo saber en que clase está?
-Si, en aquella -señaló la sexta aula. Yo asentí y me fui. Me dirigí hasta esa clase, pero me quedé pensativo antes de petar. ¿Qué pensaría al verme aquí? ¿Y si piensa que la dejé porque ya no la amaba? Puff... Bueno, ya que estoy aquí no tiraré todo por la borda. Suspiré profundamente y peté.
Al despertarme por la mañana pensé en eso. Tenía un gran dolor en el pecho que me consumía poco a poco. Tengo que verla. ¿Pero cómo? Me levanté, me vestí, terminé de desayunar y me fui al colegio seguido de Sofí. Estaba preocupada.
-Drake...
-¿Qué quieres? -últimamente estaba más brusco con todo el mundo, hasta yo lo notaba, pero no puedo remediarlo.
-Ehh... nada. Olvídalo. -ni siquiera la miré. Llegamos al instituto y cada uno se fue con su grupo. Al llegar me saludaron.
-¡Hola, Drake!
-Hooolaa, ¿qué tal Drake? ¿Te encuentras bien? -me restregó Jake por la cara. Alex le dio un gran codazo en el costado enfadada- ¡Ay! Vale, ya paro... -yo miré a otro lado. No estaba para bromas, ni siquiera para tomarle el pelo al memo este. De repente sonó la campana de entrar.
En clase, no podía parar de pensar en Claire... Hasta el profesor de matemáticas me llamó la atención más de una vez, pero yo pasaba. En clase de física y química me pusieron a otra chica que no paraba de echarme miraditas y reírse como una estúpida. Nos sentamos.
-¡Hola, Drake! ¿Qué tal estás hoy? Bueno, tan guapo como siempre... ¡Oh! ¿He dicho yo eso? ¡Qué vergüenza! -se sonrojó y miró hacia otro lado. Pasé de ella. Bueno, ¿como podría ir a ver a Claire sin que se enteraran? Mmm... Tengo una idea... Levanté la mano.
-¿Si, Drake? -me preguntó al profesor.
-Verá... me duele el estómago, ¿podría ir a enfermería? -vaciló un momento, pero luego asintió.
-Bueno, venga, pero ven rápido. -yo asentí. Me dirigí a la puerta, la cerré y me fui corriendo del colegio. Sé perfectamente dónde está el instituto al que va Claire, así que no hay problema. Mientras corría hacia allí, estaba pensando... ¿como les voy a explicar a mis padres que me fui? Bueno, ya lo pensaría. Al final llegué hasta allí, y en la entrada del colegio me apoyé en la pared. Estaba muy, muy cansado, pero ya estaba aquí. ¿Y qué le iba a decir? Ay, maldita sea... Da igual, ya me las arreglaría. Entré en el recinto y me fui al mostrador. Detrás había una señora que apuntaba algo, pero cuando me vio dejó el boli y me sonrió, pero luego se le fue la sonrisa.
-¡Chico! ¿Estás bien? Estás completamente rojo... -me dijo preocupada.
-Por... favor... ¿me puede decir el aula... de...? -le dije entre jadeos. Espera... ¿como me iba a poder decir...?
-¿Si?
-Esto... olvídelo. Tengo que ir a... buscar a una... chica, así que me... voy a buscarla. Chao.
-Oh, bueno... Pues chao... -me fui de allí otra vez corriendo, aunque ya no podía más. Peté en la primera aula, y me abrió una chica que al verme se sonrojó.
-¿Ho-ho-hola? ¿Quién...? -me preguntó sin parar de mirame a los ojos.
-¿Está aquí Claire?
-No, lo siento... -me largué ya a la segunda aula.
Peté, y me abrió esta vez un profesor, sorprendido por no verme antes.
-¿Si? ¿Puedo ayud...? -le interrumpí.
-¿Está aquí una chica llamada Claire?
-No...
-¿Puedo saber en que clase está?
-Si, en aquella -señaló la sexta aula. Yo asentí y me fui. Me dirigí hasta esa clase, pero me quedé pensativo antes de petar. ¿Qué pensaría al verme aquí? ¿Y si piensa que la dejé porque ya no la amaba? Puff... Bueno, ya que estoy aquí no tiraré todo por la borda. Suspiré profundamente y peté.
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