*Un aviso. El vampire's black heart, si habéis intentado entrar, no os habrá ido, supongo. Le cambié el nombre, ahora mismo lo pongo aquí, y siento no haber avisado antes u.u'':
http://the-dreams-giver.blogspot.com/
¡Gracias! ^^
Nos escaparíamos esta noche. ¿El porqué tan pronto? Fácil. Los padres de Claire quieren llevarla mañana mismo a abortar, aunque la verdad no sé cómo lo van a hacer sin pedir cita, pero lo arreglarían: siempre se salen con la suya. Por eso debíamos irnos ya.
Después de volver a escalar la tubería -con muchísima dificultad- y entrar por mi ventana otra vez en un tiempo récord, cogí una mochila cualquiera de mi armario, cogí cosas necesarias, me puse una chaqueta y salí al pasillo. Primero fui a la habitación de mis padres, que dormían pausadamente, y luego a la de Sofí. No la vería en mucho tiempo, y eso me dolía bastante, así que me acerqué a su cama y la vi dormir, mientras le acariciaba el pelo. La había visto crecer, todavía recordaba cuando era una niña rubita con unos ojos azules y enormes, y ahora... ahora se había convertido en una adolescente muy guapa. La echaría mucho de menos. Me incliné y le besé la mejilla, y después me volví hacia la puerta. Al bajar las escaleras, y encaminarme a la puerta, cogí las llaves del coche de mi padre y salí. Al entrar, respiré hondo y apoyé la cabeza en el respaldo del sillón.
-Estoy completamente loco... -murmuré.
Negué con la cabeza, miré mi casa por última vez y arranqué. Llegué a casa de Claire enseguida, que estaba esperando delante de su casa. Se subió al coche y me miró.
-¿Estás seguro de que...? -preguntó.
-Sí, tranquila. Y la verdad será un viaje bastante largo.
-Todavía no me has dicho dónde vive tu tía.
Arranqué el coche, y mientras miraba la carretera, le hablaba.
-Emmm... ¿de verdad que quieres saberlo? ¿No sería más emocionante que fuera una sorpresa?
Se cruzó de brazos, frunciendo el ceño.
-Vale, interpreto ese gesto como un simple "no". Bien... emm... en... Alaska...
Se quedó de piedra. Y durante unos segundos interminables se me quedó mirando como si estuviera mal de la cabeza.
-Alaska. ¡¿Alaska?! ¡¿Pero por qué no me avisaste antes?! ¡Drake, está muy lejos! ¡Tardaremos por lo menos cinco días en llegar!
-Tranquila, vamos perfectamente equipados.
Suspiró, y miró por la ventana. Luego se acarició el vientre cariñosamente. Sonreí.
-No le pasará nada, te lo prometo -le dije, y ella volvió la cabeza hacia mí-. No sé cómo pudimos acabar así, pero ya verás.
-¿Y qué haremos si al final nuestros padres nos encuentran?
Me quedé pensativo y la miré un momento. La luz de la luna nos bañaba a ambos a través de su ventana, y no supe qué decir.
-No lo sé. Si quieras que te diga la verdad, no lo sé. Sé tanto como tú, pero... no lo harán.
Íbamos pasando por el gran puente de Brooklyn, y como era de noche, todas las luces de la ciudad de Nueva York se veían preciosas. Sin duda un gran regalo para la vista. Claire se quedó mirándolas.
-Vaya, realmente es muy bonito... -murmuró.
-Sí, en verdad sí.
Salimos del puente y la ciudad se fue alejando poco a poco. Aquí empezaría nuetro viaje...
sábado, 27 de marzo de 2010
miércoles, 17 de marzo de 2010
T3 Capítulo 11 (Drake)
Después de salir del lugar, fuimos a dar un paseo, y luego acompañé a Claire y a Paula a sus casas, y luego fui a la mía. Al entrar por la puerta, mis padres estaban esperándome con los brazos cruzados en el vestíbulo, con Sofí detrás de ellos con la boca tapada con la mano. Parpadeé sorprendido.
-¿Qué... qué ocurre? -pregunté con la voz algo temblorosa.
-¿Que qué ocurre? ¡¿Que qué ocurre?! -empezó, para mi sorpresa, mi madre-. ¡¿Pero tú en qué estás pensando, Drake?!
-A ver... si me explicáis de qué va la cosa...
-¡¿Qué es eso de que Claire está embarazada?!
¿Sabéis esa sensación de desasosiego cuando tus padres se te quedan mirando como si rompieras algo muy valioso para ellos o algo parecido? Bueno, pues a mí me pasaba eso multiplicado por diez.
Noté como palidecía. Con que la enfermera me mintió, diciéndome que no llamaría a nuestros padres. Genial.
-Bien... primero, vale, sí, eso creíamos. ¡Pero fuimos al médico y nos dijo que...!
Mi padre negó con la cabeza. Tragué saliva.
-Se había equivocado. Por eso llamaron a casa. Preguntaron por ti, pero les dijimos que no estabas, y que éramos tus padres. Y nos dieron la noticia.
-Ah... -intenté decir.
-Niño, yo te mato -me soltó.
En otras circunstancias, esto sería incluso cómico, pero desde mi punto de vista no tenía ni puñetera gracia.
-A ver, a ver... está bien. Tranquilos, todo se puede arreglar...
Mi padre se estaba acercando amenazadoramente a mí, pero lo esquivé, subí las escaleras rápidamente y entré en mi habitación, cerrando con llave. Uf, vale, me libré hasta mañana. Pero entonces... a Claire también... Oh, no...
Miré hacia la ventana. Claire... tengo que ir a por ella. Incluso en estos casos me hace gran falta el protegerla. Respiré hondo, me fui hacia la ventana y miré hacia abajo. Vale, sí, estaba muy alto, pero era césped... no debería doler mucho... ¿no?
Primero pasé una pierna, luego la otra y me quedé colgando con los codos apoyados en el marco. Vale, bien. Ahora lo difícil sería dejarme caer. Pero me fijé que al lado tenía como una tubería. Bueno, supongo que mi peso aguantaría. Me colgé de ella y empecé a bajar.
Ya abajo, miré orgulloso la ventana. No fue tan difícil. Me volví y me fui por la acera hacia la casa de Claire. Me fijé en el cielo. Ya era casi noche cerrada. Pero cuando iba por el parque, y como estaba distraído mirando la luna y las estrellas, ni cuenta me di de que me había chocado con alguien y se había caído al suelo. Le ayudé a levantarse, y... para mi grandísima sorpresa, era mi Claire, pero tenía los ojos llorosos y rojos, y estaba colorada. Al reconocerme -yo todavía flipaba viéndola- me abrazó.
-Claire, ¿qué pasó? ¿Por qué lloras? -pregunté mientras la atraía hacia un banco y la empujé suavemente para que se sentara-. Venga, cielo, cuéntame. Ahora mismo iba a ir hacia tu casa...
-¡No! -exclamó de repente. Me acarició la mejilla-. No. Si te ven mis padres... no sé qué te harían, de verdad, y lo último que querría...
-Vale, tranquila. Venga, dime -le sequé las lágrimas con el dorso de la mano.
-Pues... pues... -empezó con voz ahogada por las lágrimas-. Se enteraron de que fuimos al médico a... bueno, ya sabes, y... y... ¡Drake, sí que lo estoy! ¡El médico se había equivocado! Por eso les llamaron y...
Sonreí un poco, la atraje hacia mí, y le besé el pelo.
-Ya... también llamaron a los míos. Y la verdad no me apetece volver a casa.
-Yo me escapé, pero... delante de ellos -por mi mirada se explicó enseguida-. Es que... mis padres me echaron una bronca tremenda, y decían que estaba castigada hasta... bueno, que no pude soportarlo y me escapé. Venían detrás mía, pero les distraje. No quiero volver a casa, Drake... decían de abortar a nuestro bebé... pero yo lo quiero... -volvió a llorar.
Suspiré. ¿Qué iba a decir en esos momentos de tensión?
Y de repente se me ocurrió algo. Era una locura, pero... supongo que cuando tienes diecisiete años haces cualquier locura.
-Claire... se me acaba de ocurrir algo... -murmuré.
-¿Lo qué? -preguntó entre lágrimas.
-Tengo... tengo una tía... que aunque vive algo lejos de aquí, estaría muy agradecida de recibirnos.
-¿Cómo? ¿Escaparnos de verdad? ¿Como si... nos estuviéramos fugando?
-Bueno... si quieres verlo así... sí.
-¿Pero tu tía... de verdad que querrá...?
-Claro que sí. Siempre se alegra de que vayamos a visitarla. Es que... vive sola, y siempre agradece la compañía. Incluso está tan aburrida que ni siquiera sabe en qué gastarse el dinero. A veces viaja por el mundo. Pero esa no es la cuestión. Lo que quiero decir es que estará encantada de que vivamos con ella durante mucho tiempo. Incluso... podríamos... criar al bebé allí...
-Pe... pero... pero mis padres se volverían locos, y los tuyos también Drake. Aunque... -bajó la mirada a su vientre y lo abrazó-, quizá no sea tan mala idea.
-¿Entonces te parece bien?
Asintió. Sí, es verdad, una idea quizá malísima. Pero ahora, si soy sincero, es la mayor ilusión que he tenido.
-¿Qué... qué ocurre? -pregunté con la voz algo temblorosa.
-¿Que qué ocurre? ¡¿Que qué ocurre?! -empezó, para mi sorpresa, mi madre-. ¡¿Pero tú en qué estás pensando, Drake?!
-A ver... si me explicáis de qué va la cosa...
-¡¿Qué es eso de que Claire está embarazada?!
¿Sabéis esa sensación de desasosiego cuando tus padres se te quedan mirando como si rompieras algo muy valioso para ellos o algo parecido? Bueno, pues a mí me pasaba eso multiplicado por diez.
Noté como palidecía. Con que la enfermera me mintió, diciéndome que no llamaría a nuestros padres. Genial.
-Bien... primero, vale, sí, eso creíamos. ¡Pero fuimos al médico y nos dijo que...!
Mi padre negó con la cabeza. Tragué saliva.
-Se había equivocado. Por eso llamaron a casa. Preguntaron por ti, pero les dijimos que no estabas, y que éramos tus padres. Y nos dieron la noticia.
-Ah... -intenté decir.
-Niño, yo te mato -me soltó.
En otras circunstancias, esto sería incluso cómico, pero desde mi punto de vista no tenía ni puñetera gracia.
-A ver, a ver... está bien. Tranquilos, todo se puede arreglar...
Mi padre se estaba acercando amenazadoramente a mí, pero lo esquivé, subí las escaleras rápidamente y entré en mi habitación, cerrando con llave. Uf, vale, me libré hasta mañana. Pero entonces... a Claire también... Oh, no...
Miré hacia la ventana. Claire... tengo que ir a por ella. Incluso en estos casos me hace gran falta el protegerla. Respiré hondo, me fui hacia la ventana y miré hacia abajo. Vale, sí, estaba muy alto, pero era césped... no debería doler mucho... ¿no?
Primero pasé una pierna, luego la otra y me quedé colgando con los codos apoyados en el marco. Vale, bien. Ahora lo difícil sería dejarme caer. Pero me fijé que al lado tenía como una tubería. Bueno, supongo que mi peso aguantaría. Me colgé de ella y empecé a bajar.
Ya abajo, miré orgulloso la ventana. No fue tan difícil. Me volví y me fui por la acera hacia la casa de Claire. Me fijé en el cielo. Ya era casi noche cerrada. Pero cuando iba por el parque, y como estaba distraído mirando la luna y las estrellas, ni cuenta me di de que me había chocado con alguien y se había caído al suelo. Le ayudé a levantarse, y... para mi grandísima sorpresa, era mi Claire, pero tenía los ojos llorosos y rojos, y estaba colorada. Al reconocerme -yo todavía flipaba viéndola- me abrazó.
-Claire, ¿qué pasó? ¿Por qué lloras? -pregunté mientras la atraía hacia un banco y la empujé suavemente para que se sentara-. Venga, cielo, cuéntame. Ahora mismo iba a ir hacia tu casa...
-¡No! -exclamó de repente. Me acarició la mejilla-. No. Si te ven mis padres... no sé qué te harían, de verdad, y lo último que querría...
-Vale, tranquila. Venga, dime -le sequé las lágrimas con el dorso de la mano.
-Pues... pues... -empezó con voz ahogada por las lágrimas-. Se enteraron de que fuimos al médico a... bueno, ya sabes, y... y... ¡Drake, sí que lo estoy! ¡El médico se había equivocado! Por eso les llamaron y...
Sonreí un poco, la atraje hacia mí, y le besé el pelo.
-Ya... también llamaron a los míos. Y la verdad no me apetece volver a casa.
-Yo me escapé, pero... delante de ellos -por mi mirada se explicó enseguida-. Es que... mis padres me echaron una bronca tremenda, y decían que estaba castigada hasta... bueno, que no pude soportarlo y me escapé. Venían detrás mía, pero les distraje. No quiero volver a casa, Drake... decían de abortar a nuestro bebé... pero yo lo quiero... -volvió a llorar.
Suspiré. ¿Qué iba a decir en esos momentos de tensión?
Y de repente se me ocurrió algo. Era una locura, pero... supongo que cuando tienes diecisiete años haces cualquier locura.
-Claire... se me acaba de ocurrir algo... -murmuré.
-¿Lo qué? -preguntó entre lágrimas.
-Tengo... tengo una tía... que aunque vive algo lejos de aquí, estaría muy agradecida de recibirnos.
-¿Cómo? ¿Escaparnos de verdad? ¿Como si... nos estuviéramos fugando?
-Bueno... si quieres verlo así... sí.
-¿Pero tu tía... de verdad que querrá...?
-Claro que sí. Siempre se alegra de que vayamos a visitarla. Es que... vive sola, y siempre agradece la compañía. Incluso está tan aburrida que ni siquiera sabe en qué gastarse el dinero. A veces viaja por el mundo. Pero esa no es la cuestión. Lo que quiero decir es que estará encantada de que vivamos con ella durante mucho tiempo. Incluso... podríamos... criar al bebé allí...
-Pe... pero... pero mis padres se volverían locos, y los tuyos también Drake. Aunque... -bajó la mirada a su vientre y lo abrazó-, quizá no sea tan mala idea.
-¿Entonces te parece bien?
Asintió. Sí, es verdad, una idea quizá malísima. Pero ahora, si soy sincero, es la mayor ilusión que he tenido.
martes, 2 de marzo de 2010
T3 Capítulo 10 (Drake)
Los tres nos encaminamos al hospital, dónde tuvimos que esperar para entrar. Y lo peor es que éramos los últimos de una gran cola. Nos sentamos en unas sillas, y le cogí la mano a Claire.
-Venga, tranquila... -le animé.
Respiró hondo, y me sonrió.
Después de la gran espera, una enfermera se nos acercó. Los tres nos levantamos, y empezó:
-Bueno, ¿a qué se debe esta visita?
-Tenemos que saber... si está... embarazada -dije susurrando.
-Oh, bueno... ¿y quién...?
Miró a Paula y a Claire.
Ambas se señalaron la una a la otra.
-¡Ella, no yo! -dijeron al unísono.
La enfermera se quedó a cuadros, y no me extraña: si no fuera porque estaba en un momento de gran tensión, hasta resultaría cómico.
-Mirad, no tengo todo el día para aguantaros, así que por favor...
-Emmm... -le di un suave codazo a Claire en las costillas-. Yo.
-¿Y te llamas...?
Se quedó pensativa. Si usábamos nuestros nombres reales... seguramente llamarían a nuestros padres, y Claire lo sabía.
-Cameron.
-¿Apellido?
-Díaz -la enfermera, Paula y yo nos quedamos mirándola.
-¿Cameron... Díaz? -repitió la enfermera-. ¿Estás segura que...?
-¡Sí, estoy segura! -gritó.
-Vale, vale. ¿Eres su novio? -me preguntó. Asentí-. Pues dime el tuyo.
Iba a hacer una estupidez.
Carraspeé, me peiné mejor el flequillo con un movimiento de cabeza y guardé las manos en los bolsillos, apoyándome en la pared.
-Bloom. Orlando... Bloom -dije con voz seductora, pero me sonrojé al momento.
Definitivamente, soy idiota.
-Así que Orlando Bloom, ¿eh?
-Sí, y yo Madonna, no te joroba -susurró Paula. Claire le profirió una patada en el pie, y calló.
La enfermera suspiró.
-Por favor, dadme vuestros nombres reales. Si lo que os preocupa es que llamemos a vuestros padres, pues no lo haremos.
-Está bien. Somos Drake Jones, Claire Liddle y Paula Palace. ¿Seguro que no...?
-No, en serio. Bien, Claire, puedes pasar.
Claire entró con miedo, pero decidida. Después de que Paula y yo esperásemos mucho tiempo fuera, salió con lágrimas en los ojos, y me abrazó.
Yo también la abracé.
-¿Qué te ha dicho? -susurré.
-Que no, Drake. ¡No lo estoy!
-¿Entonces por qué te dieron negativo y positivo? ¿Qué...?
-El positivo debía de estar mal, o algo así -sollozó.
Sonreí. ¡No lo estaba! Uf, una carga menos.
Miré hacia Paula, que se abrazaba a la enfermera, también sollozando, pero a ésta última no le hacía mucha gracia.
-Venga, venga, ya... suéltame anda, niña, que no tengo...
-Que sí, que sí, no tienes todo el tiempo -le soltó-. Ya te dejo.
Salimos del hospital sonrientes. Pero no sé... tenía un algo aquí dentro... quizá... ¿me hacía ilusión haber sido padre? No, imposible, soy demasiado joven. O eso creo.
-Venga, tranquila... -le animé.
Respiró hondo, y me sonrió.
Después de la gran espera, una enfermera se nos acercó. Los tres nos levantamos, y empezó:
-Bueno, ¿a qué se debe esta visita?
-Tenemos que saber... si está... embarazada -dije susurrando.
-Oh, bueno... ¿y quién...?
Miró a Paula y a Claire.
Ambas se señalaron la una a la otra.
-¡Ella, no yo! -dijeron al unísono.
La enfermera se quedó a cuadros, y no me extraña: si no fuera porque estaba en un momento de gran tensión, hasta resultaría cómico.
-Mirad, no tengo todo el día para aguantaros, así que por favor...
-Emmm... -le di un suave codazo a Claire en las costillas-. Yo.
-¿Y te llamas...?
Se quedó pensativa. Si usábamos nuestros nombres reales... seguramente llamarían a nuestros padres, y Claire lo sabía.
-Cameron.
-¿Apellido?
-Díaz -la enfermera, Paula y yo nos quedamos mirándola.
-¿Cameron... Díaz? -repitió la enfermera-. ¿Estás segura que...?
-¡Sí, estoy segura! -gritó.
-Vale, vale. ¿Eres su novio? -me preguntó. Asentí-. Pues dime el tuyo.
Iba a hacer una estupidez.
Carraspeé, me peiné mejor el flequillo con un movimiento de cabeza y guardé las manos en los bolsillos, apoyándome en la pared.
-Bloom. Orlando... Bloom -dije con voz seductora, pero me sonrojé al momento.
Definitivamente, soy idiota.
-Así que Orlando Bloom, ¿eh?
-Sí, y yo Madonna, no te joroba -susurró Paula. Claire le profirió una patada en el pie, y calló.
La enfermera suspiró.
-Por favor, dadme vuestros nombres reales. Si lo que os preocupa es que llamemos a vuestros padres, pues no lo haremos.
-Está bien. Somos Drake Jones, Claire Liddle y Paula Palace. ¿Seguro que no...?
-No, en serio. Bien, Claire, puedes pasar.
Claire entró con miedo, pero decidida. Después de que Paula y yo esperásemos mucho tiempo fuera, salió con lágrimas en los ojos, y me abrazó.
Yo también la abracé.
-¿Qué te ha dicho? -susurré.
-Que no, Drake. ¡No lo estoy!
-¿Entonces por qué te dieron negativo y positivo? ¿Qué...?
-El positivo debía de estar mal, o algo así -sollozó.
Sonreí. ¡No lo estaba! Uf, una carga menos.
Miré hacia Paula, que se abrazaba a la enfermera, también sollozando, pero a ésta última no le hacía mucha gracia.
-Venga, venga, ya... suéltame anda, niña, que no tengo...
-Que sí, que sí, no tienes todo el tiempo -le soltó-. Ya te dejo.
Salimos del hospital sonrientes. Pero no sé... tenía un algo aquí dentro... quizá... ¿me hacía ilusión haber sido padre? No, imposible, soy demasiado joven. O eso creo.
viernes, 26 de febrero de 2010
T3 Capítulo 9 (Claire)
Al final de clase, fui junto al grupo, dónde me acerqué a Drake. Éste se giró hacia mí cuando Mike me señaló con la cabeza.
Le cogí del brazo y lo arrastré hasta detrás del instituto, dónde no había nadie. Se remangó la camisa hasta los codos, se guardó las manos en los bolsillos y se apoyó en la pared, mirándome con los párpados caídos, como si tuviera sueño.
-¿Ya tienes la mente más despejada? -me preguntó-. Porque te recuerdo, Claire, el tiempo es oro, y si lo malgasto de esta manera...
-Lo siento -le interrumpí.
Se incorporó, abriendo mucho los ojos.
-¿Qué?
-¡Lo siento!
Y le abracé, sin poder aguantar las lágrimas. Me rodeó con los brazos y enterró su rostro en mi pelo.
-Ssshh... tranquila... -susurró-. No pasa nada...
-De verdad que lo siento, debí... decírtelo... pero ya sabes que cuando me pongo nerviosa... yo... no soy capaz... perdóname...
Me acarició el pelo mientras me daba un beso en la frente.
-Venga... ya te dije que no pasa nada... además el que se tiene que disculpar soy yo, por no darme cuenta de la que peor lo pasa eres tú. Mira -me empujó suavemente de él, y me puso las manos en los hombros-, hagamos una cosa. ¿Te has hecho la prueba? Porque a lo mejor es sólo... yo que sé... puede ser que estés enferma u otra cosa. Venga, tranquila -me secó las lágrimas, y me acarició la mejilla-. ¿Mejor? -asentí-. Pues venga, vamos.
Me cogió de la mano, y nos fuimos hacia el grupo, pero Drake sólo llamó a Paula. Ésta vino hacia nosotros con clara confusión en los ojos.
-¿Qué pasa? No te habrás pasado con ella, ¿verdad Drake? ¡Porque si no...!
-No, tranquila Paula, gracias -me apresuré a decir.
-Necesitamos que hagas una cosa por nosotros.
-¡Muy bien! ¿Qué es?
-Bueno...
Después de explicarle todo, a lo que ella aceptó gratamente, fuimos a la farmacia, luego a casa de Drake -algo que yo no quería, pero me obligó-, y después de hacer todo lo necesario, salieron los resultados. Y por si acaso hice dos pruebas.
Cuando faltaba un minuto para uno y dos para el segundo, Drake andaba de un lado a otro, yo sentada en el sofá y Paula a mi lado.
-Tío, relax, que ya falta menos -le animó Paula, aunque no de la mejor manera, que se diga-. ¿Estás seguro de que tus padres no vendrán hasta dentro de mucho? ¿Y tu hermana? ¿No habrá un problema si tu hermana descubre...?
-Mi hermana está en clases de piano, y mis padres están trabajando, así que no hay problema.
Mientras ellos hablaban, cogí el primero. Y sentía como la sangre se me congelaba en las venas. Era positivo. Tragué saliva sonoramente, pero ellos no parecieron percibirlo, ya que seguían hablando. Luego cogí el segundo.
Peor. Negativo.
Me desplomé en el respaldo del sofá, y ahora sí que se dieron cuenta.
-¡Claire! ¿Qué pasa...? -dijeron los dos a la vez.
Les enseñé con la mano temblorosa, y se quedaron estupefactos. Uno positivo y otro negativo.
-Bueno... emm... creo... creo que hay un problema... -murmuró Paula, todavía mirándolos de hito en hito.
-¿Y ahora qué? -exclamó Drake-. ¿Y si...?
-¿Y si...? -dije.
-¿Y si vas al médico? Digo yo que quizá... sería mejor, y estaríamos completamente seguros.
-Me parece bien.
Nos levantamos con torpeza, pero decididos.
Es cierto que estaba más asustada que nunca, pero sería capaz.
Le cogí del brazo y lo arrastré hasta detrás del instituto, dónde no había nadie. Se remangó la camisa hasta los codos, se guardó las manos en los bolsillos y se apoyó en la pared, mirándome con los párpados caídos, como si tuviera sueño.
-¿Ya tienes la mente más despejada? -me preguntó-. Porque te recuerdo, Claire, el tiempo es oro, y si lo malgasto de esta manera...
-Lo siento -le interrumpí.
Se incorporó, abriendo mucho los ojos.
-¿Qué?
-¡Lo siento!
Y le abracé, sin poder aguantar las lágrimas. Me rodeó con los brazos y enterró su rostro en mi pelo.
-Ssshh... tranquila... -susurró-. No pasa nada...
-De verdad que lo siento, debí... decírtelo... pero ya sabes que cuando me pongo nerviosa... yo... no soy capaz... perdóname...
Me acarició el pelo mientras me daba un beso en la frente.
-Venga... ya te dije que no pasa nada... además el que se tiene que disculpar soy yo, por no darme cuenta de la que peor lo pasa eres tú. Mira -me empujó suavemente de él, y me puso las manos en los hombros-, hagamos una cosa. ¿Te has hecho la prueba? Porque a lo mejor es sólo... yo que sé... puede ser que estés enferma u otra cosa. Venga, tranquila -me secó las lágrimas, y me acarició la mejilla-. ¿Mejor? -asentí-. Pues venga, vamos.
Me cogió de la mano, y nos fuimos hacia el grupo, pero Drake sólo llamó a Paula. Ésta vino hacia nosotros con clara confusión en los ojos.
-¿Qué pasa? No te habrás pasado con ella, ¿verdad Drake? ¡Porque si no...!
-No, tranquila Paula, gracias -me apresuré a decir.
-Necesitamos que hagas una cosa por nosotros.
-¡Muy bien! ¿Qué es?
-Bueno...
Después de explicarle todo, a lo que ella aceptó gratamente, fuimos a la farmacia, luego a casa de Drake -algo que yo no quería, pero me obligó-, y después de hacer todo lo necesario, salieron los resultados. Y por si acaso hice dos pruebas.
Cuando faltaba un minuto para uno y dos para el segundo, Drake andaba de un lado a otro, yo sentada en el sofá y Paula a mi lado.
-Tío, relax, que ya falta menos -le animó Paula, aunque no de la mejor manera, que se diga-. ¿Estás seguro de que tus padres no vendrán hasta dentro de mucho? ¿Y tu hermana? ¿No habrá un problema si tu hermana descubre...?
-Mi hermana está en clases de piano, y mis padres están trabajando, así que no hay problema.
Mientras ellos hablaban, cogí el primero. Y sentía como la sangre se me congelaba en las venas. Era positivo. Tragué saliva sonoramente, pero ellos no parecieron percibirlo, ya que seguían hablando. Luego cogí el segundo.
Peor. Negativo.
Me desplomé en el respaldo del sofá, y ahora sí que se dieron cuenta.
-¡Claire! ¿Qué pasa...? -dijeron los dos a la vez.
Les enseñé con la mano temblorosa, y se quedaron estupefactos. Uno positivo y otro negativo.
-Bueno... emm... creo... creo que hay un problema... -murmuró Paula, todavía mirándolos de hito en hito.
-¿Y ahora qué? -exclamó Drake-. ¿Y si...?
-¿Y si...? -dije.
-¿Y si vas al médico? Digo yo que quizá... sería mejor, y estaríamos completamente seguros.
-Me parece bien.
Nos levantamos con torpeza, pero decididos.
Es cierto que estaba más asustada que nunca, pero sería capaz.
miércoles, 17 de febrero de 2010
T3 Capítulo 8 (Claire)
Salí de clase pensando que el director quería hablar conmigo porque había hecho algo malo, y estaba asustada por ello. Pero no era así, era Drake quién quería hablar conmigo, y eso era todavía más aterrador.
Paula nos dejó solos en el pasillo.
-Ven, vamos afuera -dijo fríamente.
Ambos salimos afuera, cerca de un banco, dónde pocas personas también pasaban, hablando de sus cosas.
Drake se colocó delante mía, se subió las mangas de su camisa negra hasta los hombros y se cruzó de brazos.
Tragué saliva sonoramente.
-¿No tienes nada que decirme? -preguntó sin vacilar.
Me sentía como una niña a la que los padres le regañaban porque había roto un jarrón.
Guardé las manos en los bolsillos de mi sudadera, carraspeé y le miré, no sin miedo.
-Bueno... creo... creo que no... ¿Por... por qué?
-¿De verdad que no tienes nada? ¿Absolutamente nada? ¿No tienes ganas de comer todo el rato, ni tienes ligeros cambios de humor, ni vomitas seguido? ¿No, Claire, no es así?
-Pe... pero eso yo... tú ya lo viste... viniste al baño porque te dijeron que estaba...
Respiró hondo, y cerró los ojos.
-Sí, es verdad.
-¿Entonces...? ¡Drake, de verdad que no pasa nada!
-Claire -los abrió-. Déjame decirte una cosa. El peor sentimiento que se puede sentir... ¿sabes cuál es? -negué despacio con la cabeza, algo aturdida-. Pues es no poder confiar en la persona que más amas en el mundo. Y tú, señorita, me estás produciendo esa sensación, y en serio, no me gusta, así que por favor, cuéntame la verdad.
Suspiré.
-Perdona, Drake. Pero es que... simplemente tengo miedo. Como dijiste antes, todos esos síntomas... bueno, ya sabes, yo creo que... estoy embarazada.
Desvió la mirada. Y a mí, de repente, me entró unas ganas locas de llorar. Y así lo hice.
Me senté en el banco y lloré mucho. Drake se puso nervioso.
-Claire, cielo, no llores... Cla-Claire...
Con mis llantos, la gente que pasaba miraba a Drake y negaban con la cabeza. Incluso algunos murmuraban: "estos chicos de hoy en día, que vergüenza" o "mira que no saber como tratar a una joven..." y cosas mucho peores. Drake intentaba disculparse.
-Eh... no... no fui... no... -se volvió hacia mí-. Claire, por favor. Deja de llorar y levántate.
Ahora me entraron ganas de gritarle.
-¡¿Pero quién eres tú para decirme eso?! ¡¡Esto es increíble!! ¡Aquí viene una decidida a contar sus penas, y la tratan de esa manera! ¡¿Pero es que no te da vergüenza?! -y me crucé de brazos.
Drake me miraba con cara de esta-chica-está-más-loca-que-mi-madre-cuando-habla-con-las-plantas, o algo parecido. Y la verdad, esto me avergonzaba, pero no podía evitarlo. Al final, me cogió del brazo, les lanzó una mirada furibunda a la gente que miraba curiosa y volvimos al pasillo del colegio.
-Ya hablaremos en otro momento. No estás en condiciones para conversar seriamente esto. Cuando te decidas, te esperaré -se iba a ir, pero cuando llegó a la puerta de su clase se volvió un momento-. Y no me hagas esperar mucho. No tengo todo el tiempo -y entró.
Vale, estaba enfadado. Sí, bueno, posiblemente debí decírselo, pero... agh, ahora no tengo excusa.
Espero que al menos me perdone...
Paula nos dejó solos en el pasillo.
-Ven, vamos afuera -dijo fríamente.
Ambos salimos afuera, cerca de un banco, dónde pocas personas también pasaban, hablando de sus cosas.
Drake se colocó delante mía, se subió las mangas de su camisa negra hasta los hombros y se cruzó de brazos.
Tragué saliva sonoramente.
-¿No tienes nada que decirme? -preguntó sin vacilar.
Me sentía como una niña a la que los padres le regañaban porque había roto un jarrón.
Guardé las manos en los bolsillos de mi sudadera, carraspeé y le miré, no sin miedo.
-Bueno... creo... creo que no... ¿Por... por qué?
-¿De verdad que no tienes nada? ¿Absolutamente nada? ¿No tienes ganas de comer todo el rato, ni tienes ligeros cambios de humor, ni vomitas seguido? ¿No, Claire, no es así?
-Pe... pero eso yo... tú ya lo viste... viniste al baño porque te dijeron que estaba...
Respiró hondo, y cerró los ojos.
-Sí, es verdad.
-¿Entonces...? ¡Drake, de verdad que no pasa nada!
-Claire -los abrió-. Déjame decirte una cosa. El peor sentimiento que se puede sentir... ¿sabes cuál es? -negué despacio con la cabeza, algo aturdida-. Pues es no poder confiar en la persona que más amas en el mundo. Y tú, señorita, me estás produciendo esa sensación, y en serio, no me gusta, así que por favor, cuéntame la verdad.
Suspiré.
-Perdona, Drake. Pero es que... simplemente tengo miedo. Como dijiste antes, todos esos síntomas... bueno, ya sabes, yo creo que... estoy embarazada.
Desvió la mirada. Y a mí, de repente, me entró unas ganas locas de llorar. Y así lo hice.
Me senté en el banco y lloré mucho. Drake se puso nervioso.
-Claire, cielo, no llores... Cla-Claire...
Con mis llantos, la gente que pasaba miraba a Drake y negaban con la cabeza. Incluso algunos murmuraban: "estos chicos de hoy en día, que vergüenza" o "mira que no saber como tratar a una joven..." y cosas mucho peores. Drake intentaba disculparse.
-Eh... no... no fui... no... -se volvió hacia mí-. Claire, por favor. Deja de llorar y levántate.
Ahora me entraron ganas de gritarle.
-¡¿Pero quién eres tú para decirme eso?! ¡¡Esto es increíble!! ¡Aquí viene una decidida a contar sus penas, y la tratan de esa manera! ¡¿Pero es que no te da vergüenza?! -y me crucé de brazos.
Drake me miraba con cara de esta-chica-está-más-loca-que-mi-madre-cuando-habla-con-las-plantas, o algo parecido. Y la verdad, esto me avergonzaba, pero no podía evitarlo. Al final, me cogió del brazo, les lanzó una mirada furibunda a la gente que miraba curiosa y volvimos al pasillo del colegio.
-Ya hablaremos en otro momento. No estás en condiciones para conversar seriamente esto. Cuando te decidas, te esperaré -se iba a ir, pero cuando llegó a la puerta de su clase se volvió un momento-. Y no me hagas esperar mucho. No tengo todo el tiempo -y entró.
Vale, estaba enfadado. Sí, bueno, posiblemente debí decírselo, pero... agh, ahora no tengo excusa.
Espero que al menos me perdone...
martes, 16 de febrero de 2010
Nuevo blog
Como ya puse en Vampire's Black Heart, hice otro blog con Rockstar. Qué raro, ¿no? Otra historia más. Perdonad por mi pesadez, pero estoy segura que de que este blog os gustará. Es bastante peculiar, y debo avisar de que no es de fantasía (eso sí que es raro), cómo se nota la presencia de Rockstar.
Bueno, pues aquí es:
http://unidosporeldestino.blogspot.com/
Muchísimas gracias, de verdad. Aunque no sé de dónde saco el tiempo con tanto blog ^^
Bueno, pues aquí es:
http://unidosporeldestino.blogspot.com/
Muchísimas gracias, de verdad. Aunque no sé de dónde saco el tiempo con tanto blog ^^
domingo, 14 de febrero de 2010
T3 Capítulo 7 (Drake)
Al terminar de comer, más o menos, porque ni Paula ni yo comimos apenas ya que nos quedamos viendo a Claire con la boca abierta, fuimos a clase. Me tocaba ciencias sociales con Paula, así que los dos nos fuimos. Nos sentamos atrás en todo y en medio de la clase, hablábamos.
-Emmm... Drake -susurró-. A mí me da la pequeña impresión de que... Bueno, esos cambios de humor que tiene, los vómitos... ¿sabes a qué me recuerda? -negué con la cabeza-. Bueno, pues me recuerda a cuando mi tía estaba...
Tragó saliva, y miró a la pizarra completamente pálida.
-¡¿Estaba qué?! Paula, por favor, ¿qué ibas a decir?
-Que... me... me recuerda a cuando mi tía estaba... embarazada de mi primo.
No sabía qué responder, prácticamente se me olvidó como respirar. Me quedé paralizado.
-Drake -me llamó el profesor, pero yo no podía emitir ningún sonido-. Drake, ¿estás bien? ¿Necesitas ir a la enfermería? ¡Drake!
-¡Yo le acompaño, profesor! -se ofreció Paula todavía mirándome preocupada-. Vamos, anda.
Me levantó por el brazo y salimos al pasillo. Ni enfermería ni nada. Yo necesitaba ver a Claire.
-Tío... estás más pálido que mi abuela cuando se equivocó de pastilla... -murmuró.
La miré.
-No, estoy... estoy bien...
Pero me desplomé sentado en el suelo.
-Embarazada... dios mío, por favor dime que no es verdad... embarazada... -lancé un suspiro frustrado-. Ay mamá... no puedo creerlo... ¡voy a ser padre!
Dos chicas que pasaban por allí se nos quedaron mirando. Paula se sonrojó.
-Eh... él y otra, no yo, ¿eh? Que yo no tengo un bicho aquí dentro. De verdad, es otra...-dijo, pero las chicas murmuraban mientras se estaban alejando-. ¡Que yo no soy, de verdad!
Pero ya se fueron. Puso los ojos en blanco, me ayudó a levantarme y me puso una mano en el hombro.
-Tranquilo, ahora mismo vamos a hablar con ella. Aunque no sé si podremos, porque de verdad, en un momento está feliz y en el otro tiene unas ganas de meterte una paliza...
Sonreí un poco, pero todavía me sentía mareado. Ambos fuimos hacia la clase que le tocaba a Claire, petamos y Paula le pidió al profesor que Claire saliera. Al minuto estábamos los tres en el pasillo, pero Paula quiso irse, quizá para dejar intimidad, aunque no sé si era muy buena idea.
-Emmm... Drake -susurró-. A mí me da la pequeña impresión de que... Bueno, esos cambios de humor que tiene, los vómitos... ¿sabes a qué me recuerda? -negué con la cabeza-. Bueno, pues me recuerda a cuando mi tía estaba...
Tragó saliva, y miró a la pizarra completamente pálida.
-¡¿Estaba qué?! Paula, por favor, ¿qué ibas a decir?
-Que... me... me recuerda a cuando mi tía estaba... embarazada de mi primo.
No sabía qué responder, prácticamente se me olvidó como respirar. Me quedé paralizado.
-Drake -me llamó el profesor, pero yo no podía emitir ningún sonido-. Drake, ¿estás bien? ¿Necesitas ir a la enfermería? ¡Drake!
-¡Yo le acompaño, profesor! -se ofreció Paula todavía mirándome preocupada-. Vamos, anda.
Me levantó por el brazo y salimos al pasillo. Ni enfermería ni nada. Yo necesitaba ver a Claire.
-Tío... estás más pálido que mi abuela cuando se equivocó de pastilla... -murmuró.
La miré.
-No, estoy... estoy bien...
Pero me desplomé sentado en el suelo.
-Embarazada... dios mío, por favor dime que no es verdad... embarazada... -lancé un suspiro frustrado-. Ay mamá... no puedo creerlo... ¡voy a ser padre!
Dos chicas que pasaban por allí se nos quedaron mirando. Paula se sonrojó.
-Eh... él y otra, no yo, ¿eh? Que yo no tengo un bicho aquí dentro. De verdad, es otra...-dijo, pero las chicas murmuraban mientras se estaban alejando-. ¡Que yo no soy, de verdad!
Pero ya se fueron. Puso los ojos en blanco, me ayudó a levantarme y me puso una mano en el hombro.
-Tranquilo, ahora mismo vamos a hablar con ella. Aunque no sé si podremos, porque de verdad, en un momento está feliz y en el otro tiene unas ganas de meterte una paliza...
Sonreí un poco, pero todavía me sentía mareado. Ambos fuimos hacia la clase que le tocaba a Claire, petamos y Paula le pidió al profesor que Claire saliera. Al minuto estábamos los tres en el pasillo, pero Paula quiso irse, quizá para dejar intimidad, aunque no sé si era muy buena idea.
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