martes, 8 de diciembre de 2009

Nuevo blog

Pues, cómo ya he dicho, he hecho otro blog, pero no es una historia ni nada de eso. Como yo adoro leer por encima de todo, he decidido hacer un blog dónde ponga todos los libros que merezcan la pena y por si queréis descargarlos. Conste que la mayoría -cómo no- serán románticos (por no decir todos) y/o de aventuras, o bueno, lo que tenga un libro para que se pueda pasar la primera página sin dormirte. Pues eso, aquí os dejo el enlace, y cómo ya sabéis, si os gusta bien, si no, lo borro y listo. Muchas gracias.
http://magickalbooks.blogspot.com/
Todavía no está del todo preparado, y ya pondré el primer libro cuando pueda...

domingo, 6 de diciembre de 2009

Su merecido (Drake)

El director vino y, totalmente enfadado, nos llevó hasta su despacho, con toda la gente detrás. Los profesores les pedían que volvieran a las clases, pero todos los alumnos se pusieron a escuchar a hurtadillas detrás de la puerta. Pero lo que más me dolió fue ver la cara de Claire, ya que rompí mi promesa, y la de mi hermana pequeña, Sofí, que estaba decepcionada. El director nos sentó a ambos en las sillas, y él en su sillón detrás del escritorio. Juntó las manos, entrelazando los dedos y nos miró expectante, en espera de una respuesta de lo ocurrido, pero ninguno dijo nada, así que empezó él.
-Bien, ¿qué ha pasado aquí? -dijo con el ceño fruncido.
-Señor, verá... -empezó Nike, que ya había dejado de sangrar- ¡Empezó Drake!
¡¿Pero por qué todos me echaban las culpas a mí?!
-¡¿Cómo?! ¡¡Serás mentiroso, maldito hijo de...!!
-¡Basta! -intervino el director- Drake, ¿quién empezó? -me preguntó.
-Bueno, a ver... sí, empecé yo... -se inclinó- ¡Pero siempre se empieza una pelea porque el otro hizo algo, ¿no?! Pues eso. Él hizo algo que me molestó, y yo intentaba... ¿defenderme?
-¿Defenderte? ¡Pero si no te hice nada! -replicó Nike.
-¡¿Que no me hiciste nada?! ¡Ja! Si no me hubieras hecho nada, yo no te hubiera pegado -me volví hacia el director- Señor director, ya me da igual todo. Este chico que ve aquí, es un psicópata. Raptó a una de sus alumnas, ¿recuerda a Claire? -asintió con energía- Bueno, pues fue este loco. Y sólo para darme una estúpida lección que no sirve para nada.
-¡¿Cómo?! Nike, ¿es eso cierto?
-¡No! ¿Cómo puede creer que yo...?
-¿Ah, no? -le interrumpí- ¿Entonces por qué cuando desapareció tú no parabas de sonreír? Ni siquiera eres buen actor. ¡Y me amenazó!
-Nike, Drake parece muy sincero, y me da la impresión de que tú...
Nike cerró los ojos, cabizbajo. Respiró hondo, cerró los puños y apretó la mandíbula, y luego dijo con voz escalofriante:
-A la mierda todo. Sí, es verdad. Fui yo. Yo la secuestré, yo la abandoné en el bosque con el frío, yo amenacé a Drake con que si no me hacía caso, la volvería a raptar, y esta vez no tendría piedad. Sí, lo hice yo todo. ¿Contentos? -se volvió hacia mí, y abrió sus fríos ojos- ¿Contento, Drake? Ahora Emma se quedará sin hermano mayor, ahora ya pueden hacer lo que quieran conmigo, me da igual.
-Nike -dijo el director- No me explicaron por qué vinisteis aquí.
-Bien, pues... nada, primero me metieron en el reformatorio, ¿y sabéis por qué? Pues por el accidente de una chica que murió en el acto, provocado por mí. Luego me mandaron a un instituto, pero dejé en coma a un chico que me caía mal porque sí, y luego mandaron aquí, para ver si cambiando de aires, pues... cambiaba yo, pero parece que no.
Me quedé con la boca abierta, y el director también, acompañados de susurros provenientes del vestíbulo. Me levanté al momento de la silla, de su lado.
-Tú... necesitas ir... tú necesitas ir al psicólogo. ¡Y pretendías quedarte con Claire! ¡Ni de coña!
-Pues sí, pretendía. Pero parece que no voy a tener suerte, ¿eh? Es una pena. Pero ahora que lo pienso, si no hubiera sido por tu estúpida amiguita, todo me hubiera salido bien.
El director ya estaba llamando por teléfono. Y de repente, la puerta se abrió, sobresaltándonos a todos. Claire y Sofí entraron y saltaron sobre mí.
-¡Drake! ¡Menudo susto! -dijeron al unísono.
Yo las abracé a la vez. Por la puerta también aparecieron Mike, John, Brian, Jake, Alex y Carla, pero no entraron, sino que me miraban aliviados. Y la hermana de Nike también.
-¡A ver, dejad paso! -gritó una voz por el pasillo.
Paula consiguió pasar por la muchedumbre de gente y entró. Nike se levantó de su silla, que la miraba con furia. Pero sé que no le haría nada.
-¡Tú! ¡Todo esto es por tu culpa! -gritó éste.
-¿Por mi culpa? Mira, tío, hace mucho tiempo que tenía ganas de hacer esto.
-¿De qué...?
Paula se acercó a él y le dio un puñetazo en toda la cara.
-¡Ay! ¡Esta por Claire! -exclamó mientras se soplaba los nudillos. Nike se echó hacia atrás, pero ella le dio otra vez- ¡Esta por Drake!
Nike volvió a sangrar.
-¡Esta por mí! -y otra vez, pero en el estómago. Nike se curvó sobre sí mismo, mientras gemía de dolor- ¡Y esta por mi madre, por mi abuela, y... porque me da la gana! -y el definitivo. Paula le dio una patada en... bueno, esas cosas que los hombres protegemos mucho y con mucho cariño, porque duele que te cagas... pues ahí.
Nike, rendido y sin conocimiento, cayó al suelo, inconsciente. La gente aplaudía, y yo también. Claire y Sofí me miraban extrañadas, pero yo me encogí de hombros.
-¿Qué? Se lo merecía. ¡Bien hecho Paula!
Ella esbozó una sonrisa triunfal.
-Y eso que no me gusta el deporte... Hala, ya me voy.
Y se fue por la puerta. Menudo día de locos. Al final, mandaron a todos los alumnos a sus casas, y se llevaron a Nike a un centro de menores. A Emma la llevaron a su casa, y nosotros también nos fuimos. Primero dejé a Sofí y a Paula en casa, y luego acompañé a Claire a la suya. En la puerta, nos paramos.
-Claire, siento de veras todo lo ocurrido. De verdad, y también perdona por... haber roto mi promesa, pero es que...
Se acercó a mí y me dio un beso en los labios.
-Drake, gracias por todo. Y no hace falta que te disculpes. Pero ahora sí, prométeme que no lo harás más.
Le sonreí.
-No te prometo que lo intentaré, pero intentaré intentarlo.
Claire se rió de mi payasada y me volvió a dar un beso. Iba a entrar, pero la cogí de la mano y le susurré en el oído:
-Te quiero...
Ella se quedó callada, y me miró a los ojos.
-Como echaba de menos que me dijeras eso... -dijo- Yo también a ti.
Nos volvimos a besar por última vez, y me fui. Por fin... volvíamos a estar juntos... Y espero que no pase ninguna otra estupidez durante mucho tiempo...
Fin...

*Bueno, yo diría que aquí se termina. Supongo que a lo mejor, pero dentro de mucho tiempo, volveré a escribir esta historia, pero sólo a lo mejor. En los dos casos, muchísimas gracias por leerme. Cada comentario vuestro me anima a escribir más. ¡¡Gracias!!

lunes, 30 de noviembre de 2009

Amor eterno (Drake)

El profesor estaba hablando delante de la pizarra, cuando alguien petó en la puerta de la clase. Y cuál fue mi sorpresa al ver a Paula pasar rápidamente.
-Ho... hola profesor, emmm... es que fui al médico...
-Oh, muy bien, deme el justificante...
Oí como Paula maldecía, pero cuando al pasear su mirada y verme, se horrorizó, poniendo la boca abierta.
-¡¿Qu-qu-qu-qué haces tú aquí?! -me dijo.
-¿Pasa algo? -le preguntó el profesor- Mire, su comportamiento de esta semana es un...
-Ah... emmm... un momento. -Paula salió de la clase y empezó a gritar un nombre, pero no lo escuché bien.
Al cabo de cinco segundos, volvió a entrar nerviosa.
-Emmm...
-¡¿Señorita Paula, qué escándalo es este?! -le gritó el profesor.
Yo simplemente flipaba en colores, mientras todos los de la clase no paraban de reírse.
-Yo... bueno... verá, ¿puede Drake salir un momento?
-¡¿Cómo?!
-Por favor...
-Mmm... Bueno, de todos modos el pobre ya no puede estar más castigado, así que...
Puse los ojos en blanco.
-¡Gracias! -vino hacia mí, me levantó de mi asiento cogiéndome de la manga de la chaqueta y me sacó fuera de un empujón.
Me volví hacia ella.
-¿Pero qué...? -intenté decir.
-¡Por tus muertos no la fastidies! Que bien ya le fastidiado yo.
Y me cerró la puerta de la clase conmigo fuera.
-Hummm... -escuché detrás mía.
Me volví hacia el pasillo, y allí estaba. Podría llamarla de todas las formas posibles, pero la que más se asimila a ella es a la de un ángel. Claire miraba al suelo, con los brazos detrás de la espalda y mordiéndose el labio inferior. ¿Qué hacía ella aquí?
-¿No tendrías que estar en clase? -le pregunté cálidamente.
No quería intimidarla más de lo que ya parecía estar.
-Bueno... sí, tendría. Pero tengo que hacer una cosa más importante.
-¿De qué...?
Pero me interrumpió. Se abalanzó sobre mí posando sus labios sobre los míos. Era ese beso que tanto echaba de menos... Aunque estaba paralizado por la impresión, la rodeé con mis brazos mientras ella rodeaba mi cuello con los suyos. Al cabo de unos segundos, nos separamos, pero seguimos abrazados, y puse mi frente sobre la suya.
-Claire... yo... lo siento... -intenté disculparme.
-Drake, tranquilo, Paula me lo ha contado todo.
-¡¿Cómo?!
-Sí, y ha hecho bien. Pensé que... que tú no...
-¿Que no te quería? Lo sé, fue una estupidez, pero si ella te ha dicho todo, entonces ya sabrás por qué te dije eso. Y lo siento muchísimo, Claire, de verdad. Yo... -respiré hondo- Te quiero tanto... Se me partió el alma cuando... cuando te dije eso... y cuando casi te echas a llorar... Te juro que estuve a punto de arrodillarme y decirte que todo era mentira. Pero... tenía que hacerlo. Y ahora no sé cómo voy a hacer con ese loco. Ya pensaré algo.
Ella me sonrió, y no pude evitar devolverle la sonrisa. Hacía tiempo que no sonreía. Me incliné y volví a besarla. Le acaricié la suave mejilla con el dorso de la mano.
-Esto... ¿esto significa... que... que vuelves a ser mío? -me dijo ruborizándose.
Sonreí todavía más.
-Si tú aceptas ser mía, sí.
-Entonces por supuesto que sí.
La apreté más contra mí, y al separarnos escuché dos aplausos. No me fastidies...
-Ooohh... encantador. Pero tú y yo hicimos un trato, ¿no es así? -dijo Nike sonriendo burlonamente.
-No me jorobes, psicópata. Ahora no estoy para cachondeo, ¿si? -le solté- Ya arreglaremos esto más tarde.
-¿Arreglaremos? No, perdona. Arreglamos. Ahora.
-¿Ahora? ¿Pero no ves que estoy ocupado?
-Sí, sí que lo veo. Por eso mismo.
De repente las puertas de las clases se abrieron, apareciendo todos los alumnos y profesores. Mis amigos vinieron hacia nosotros.
-¡Drake! ¡Claire! -gritaron Alex y Mike- ¡¿Pero qué?!
-¡¿Qué escándalo es este?! -dijo una profesora.
Respiré hondo, y entre tanto grito y murmullo me volví hacia Claire.
-Cielo, ya sé que te dije que no me volvería a pelear por ti, así que espero que me perdones. -le dije.
-Drake, ¿qué...?
Me volví rápidamente hacia Nike otra vez.
-Bien, ¿quieres pelea? Pues tendremos pelea.
Él me miró confundido, me acerqué y le di el primer golpe en la nariz. Cayó al suelo y le empezó a sangrar, pero no se dio por vencido. Se levantó y se abalanzó sobre mí. Al momento teníamos unos espectadores que estaban como locos y nosotros peleándonos en el suelo, aunque claro está, yo iba ganando. Nadie, en una pelea, me ganaba, ya que fui desde que tenía cinco años a karate... Qué cosas, ¿verdad?
Aunque la fiesta me la fastidió la llegada del director.

domingo, 29 de noviembre de 2009

La verdad (Claire)

Era otro día cuando sonó mi pesado despertador. Habían pasado tres días desde que me peleé con Drake, y Nike no se me despegaba de al lado.
Sin darme cuenta lo apagué y me quedé dormida más de la cuenta -prácticamente como siempre-. Al despertarme mejor y mirar la hora casi me da un ataque. ¡Sólo faltaban cinco minutos! Me vestí, ya ni hice la cama ni desayuné; cogí la mochila y me fui corriendo a clase. Al llegar al instituto y no ver a nadie en el patio me asustó, ya que ahora estarían en clase. Entré en el recinto y llegué hasta la puerta de mi clase, pero había un problema: la chica llamada Paula estaba delante, impidiéndome entrar. ¡¿No se da cuenta de que nos podemos meter en un lío por esto?!
-¿Puedes quitarte? No quiero que me echen la bronca -dije sin mirarla.
-Claire, tenemos que hablar. Por favor.
-¿Hablar? Perdona, pero yo no tengo nada que decirte.
-No, pero yo sí. Así que hazme el favor de escucharme.
Respiré hondo cerrando los ojos, pero después de estabilizarme un poco los abrí y la miré a los ojos. Esperé. Ella se cruzó de brazos y frunció el ceño.
-Mira, ya no puedo aguantar por... por lo que está pasando Drake. Desde que le dijiste eso... el pobre ya... es como si no tuviera vida. -suspiró- Y me preocupa mucho.
-No me extraña, como os queréis tanto...
-¡Claire! ¡Yo no estoy saliendo con Drake! ¡Lo juro! Ya te lo he dicho, antes me emborracho. Ejem... bueno, a lo que iba. Por favor, tienes que reconciliarte con él.
-¡Me ha estado mintiendo todo el tiempo! ¡¿Cómo voy a...?!
-¿Mintiendo? Ja, espera. ¡¿Acabas de decir mintiendo?! Déjame decirte una cosa. ¿Puedo saber como sabes tú eso?
-Porque Nike...
-¡Ooohhh! Ya. Nike, cómo no. ¡¿Y por qué puñetas te crees lo que dice ese cretino psicópata?! Mira, te voy a decir algo que no debería ya que él nos amenazó.
-¿Nos?
-Sí, a Drake y a mí. Pero me da igual. Sólo quiero ver a Drake sonreír una maldita vez, que me está poniendo de los nervios.
-¡No! ¡Él me mintió! Nike me dijo que Drake nunca me quiso, que sólo me utilizaba...
Paula se estaba poniendo nerviosa. Respiró hondo y me miró directamente.
-Claire, ¿tú crees que Drake habría gastado sus ahorros para ir a Francia para que te recuperases?
-¿Cómo sabes tú...? -alzó una mano para que me callara.
-Me lo contó. Bueno, ¿de verdad lo crees? Dime.
-Bueno, yo...
-¿Y cuando te secuestraron? ¿Tú sabes cómo se puso de loco?
-¡¿Pero cómo sabes eso si tú no...?
-Me lo dijo su hermana. Lo único que hizo es intentar encontrarte por encima de todo. ¿Y así se lo agradeces?
-¡¿Y entonces por qué me dijo que ya no me quería?!
Ella puso los ojos en blanco como si fuera evidente hasta para un niño de cinco años.
-Nike... él... él me mintió, no se separaba de mí... él...
-¡Él te secuestró! ¡Sobornó a Drake para que te dijera eso y para que quedases libre sólo para él! ¡Es evidente, por dios!
-Pero entonces... ¡ese chico es un psicópata!
-¡No me digas! Mira, por favor, volved a estar juntos. Por favor... él te quiere con toda su alma. Ya se verá que hacemos con Nike. Por suerte, hoy no ha venido, pero mañana... ¡Así que reconciliaros hoy!
-Bueno, bueno, tranquila. ¡Pero por supuesto! Yo... he estado tan ciega...
Paula carraspeó. La fulminé con la mirada.
-Perdona, pero hija, es que... es obvio.
Puse los ojos en blanco. No podía esperar para hablar con Drake.
-Venga, corre. Ahora creo que está en clase de Historia. ¡Corre!
-¿Y tú qué vas a hacer...?
-Oh, eso, tranquila. Recibiré la bronca del profesor, o simplemente diré que fui al médico. Aunque si me piden un parte... Bueno, da igual. ¡Suerte!
-¡¡Gracias!!
Le di un abrazo y salí corriendo en dirección a esa clase. Peté. Lo único que deseaba en ese momento y sobre todas las cosas era que Drake me perdonara... y, cómo Paula dijo antes, verle sonreír.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Él no me quería... (Claire)

El mundo se me había caído encima. Drake no quiere volver a verme, aunque es inevitable ya que estamos en el mismo instituto pero... ¿y qué? Si no vuelve a decirme nada, si... ya ni me mirara... No lo soportaría.
Después del embrollo de antes, fui caminando por el pasillo cabizbaja, reprimiendo unas lágrimas. Cuando ya llevaba unos cinco minutos andando sin rumbo fijo, me topé con Nike, que no paraba de sonreírme. Alcé la cabeza para mirarle mejor.
-Nike, ¿qué pasa? -le pregunté sin muchas ganas.
-Oh, nada, nada. Pero ¿sabes qué? Quizá ya no te interese porque... bueno, ya no estás con Drake, pero he visto que se estaba besando con su amiga... ¿Cómo era? ¿Paula?
¿Qué?
-¡¿Qué?! -grité.
No me lo podía creer. Acaba de romper conmigo, ¡¿y ya está con otra?!
-Sip, y creo que ahora vienen para acá...
-Eso significa... ¿que lo nuestro no fue nada para él? -murmuré para mí.
-Oh, bueno, también oí que él le decía que ya te había olvidado por completo... -se encogió de hombros- Qué cosas, ¿verdad? Parecía que te amaba mucho, pero sólo fingía.
-¡¿Cómo sabes tú eso?!
-Porque se lo acaba de decir. Querida, sólo te estaba usando para que las demás estuvieran celosas y ligar más.
-No... no puede ser...
Simplemente... cómo he estado tan ciega... ¿Cómo alguien cómo él querría estar conmigo sin nada a cambio? Menuda ingenua...
-¡¡Claire!! -oí desde la esquina del pasillo entre ruido de pasos.
-Bueno, yo me voy ya. Qué tengas suerte. Oh, y... lo siento. -dijo mi acompañante.
-Gracias, Nike, por decírmelo. -me sonrió.
-Por ti cualquier cosa, guapa.
Y se marchó. Esperé a que llegara el que me llamó, y apareció al cabo de unos tres segundos. Yo me crucé de brazos con el ceño fruncido. Drake y la tal Paula se pararon a un metro de mí, cansados. ¡¿Cómo se atrevían a venir después de eso?!
-Claire, yo... -empezó él.
-No. No hace falta que me digas nada. Ya lo sé.
-¡¿Ya... ya lo sabes?! ¡Pues de verdad, lo siento, no sabía que...!
-¡¿Que no sabías qué?! Mira, me lo acaba de decir Nike. No hace falta que te molestes.
Ambos abrieron mucho los ojos.
-¡¿Qué te dijo esa maldita rata?!
-¡¿Que qué me dijo?! ¡Pues la verdad! ¡Que vosotros dos os estuvisteis besando y aún por encima que tú...! Bueno, da igual, porque...
-¡¿Quééé?! -gritó ahora Paula- ¡Yo no me lié con éste! ¡Ni harta de vino!
-Gracias, mujer... -murmuró Drake por lo bajo- ¡Pero es verdad! ¡Te mintió! ¡Nosotros no...!
-¡Dejadlo ya! Ya no me importa lo que digas. Mira, ahora soy yo la que no quiere que me vuelvas a dirigir la palabra. Y también me dijo lo que intentabas cuando salías conmigo. Pero... ¿sabes que te digo? Que me da igual. Que seáis muy felices juntos.
Los dos me miraron confusos, me volví y me marché por dónde se fue Nike. Supongo que ahora él sería mi apoyo... Aunque no creo que me recupere de que Drake no me quisiera nunca...

viernes, 20 de noviembre de 2009

Ay, madre... (Drake)

La llevé cogida de la mano hasta la enfermería. No podía creer que Claire le hiciera eso. Al llegar, la enfermera, al verla, se horrorizó, ya que tenía la mejilla hinchada por el golpe.
-¡¡Oh, dios mío!! ¡¿Qué te pasó?! -preguntó mientras se acercaba a ella y le examinaba la mejilla.
-¡Ay! ¡No necesito ayuda! Drake, por favor, escúchame... -apartó la mano de la enfermera.
-Primero que te cure, y luego me dices.
-¡No! ¡¿Por qué no dejaste explicarse a Claire?! ¡¡Agghh!! -se golpeó la frente contra la pared. La enfermera y yo acudimos rápidamente, por si se hacía más daño.
-¿Pero qué haces? -pregunté.
-Grr... ¡Vale! ¡Tú -dijo señalándola-, cúrame rápido, hazme el favor!
La enfermera asintió con nervios, cogió alcohol y algodón y le desinfectó la herida. Después de eso apenas se le notaba. Paula me cogió del brazo y me llevó afuera mientras decía:
-¡Gracias y adiós! -y salimos, cerrando la puerta detrás nuestra.
Me empujó suavemente contra la pared y me señaló con el dedo.
-¡¡¿¿Tú estás tonto??!! -me soltó.
-Bueno, no suelo...
-¡¡¿¿Pero en qué estabas pensando??!! -se puso a pasear de un lado a otro- Vamos a ver, ella me malinterpretó, ¿vale? Seguramente, cuando dije que te estaba ayudando a olvidarte de TODO LO DE NIKE, ella creyó que iba a decir de ti, osea de ella. Definitivamente soy idiota, ¡pero tú tampoco es que ayudes mucho!
-¡¿Que qué?! Dime que eso no es cierto. Entonces... ¿no te persiguió por que sí o por celos? -ay madre.
-¡¡No!! ¡Ya te lo he dicho, me malinterpretó! Y claro... yo en su lugar hubiera hecho lo mismo SI hubiera dicho eso. Además, para mí tú sólo eres un amigo, ¡menuda estupidez creer que estamos saliendo! Tu chica fantasea mucho. Bueno, que me estoy enrollando...
¡¿Qué he hecho?! ¡Le dije que no me volviera a hablar! Maldita sea.
-Tengo que ir a por ella.
-¡Bien!
Ambos corrimos hacia la esquina, pero alguien salió de ella. Nike.
-Vaya, vaya. He estado escuchando a escondidas, y ha sido muy, muy bueno. Es más, me voy a beneficiar de ello.
-No te dejaré -dije con el ceño fruncido- Además, voy ahora mismo a arreglarlo.
-No, no irás. Perdón, no iréis. No os dejaré.
-Ooohh... -Paula se puso delante de él, aún a pesar de que la intenté frenar- Tú eres... el tal Mike, ¿no?
-Nike.
-¿Sabes que me tienes cara de furby? ¡Te llamaré Furbynike! La mascota deseada por todas las niñas pequeñas menores de tres años. ¿No te gusta el nombre?
-Como me llames así, estás muerta.
Paula bufó, y cruzó los brazos.
-Como me llames así estás muerta -dijo burlándose- ¡Venga ya! -se volvió hacia mí- Drake, tenías razón. Este es un loco psicópata.
-Ya está bien. Me cansé. Nadie se burla de mí, que te quede claro. -se acercó a ella, pero la cogí del brazo y la puse detrás mía.
-Quieto. Sabes que si le haces daño, pasarán tres cosas. Recibirás una pedazo bronca del director, de sus padres y los tuyos, te podrían expulsar y yo mismo te rompería la nariz, ¿si? Así que como le hagas algo...
-¡Ja! ¿Sabes? Tienes razón. Tienes toda la razón, así que te haré caso. No le hará nada.
Y se marchó. ¿Qué iba a hacer...?
-¿Por qué te pusiste delante? Yo misma podría haberle roto esa narizota de idiota que tiene...
-Lo dudo, pero de todos modos vamos. No hay que perder tiempo antes de que Claire me odie...
Ella asintió, recorrimos todos lados hasta llegar al despacho del director, ya que de seguro que la habrían mandado. Pero no estaba.
-Perdone, ¿acaba Claire de estar aquí? -preguntó Paula.
-Sí, acaba de marchar. ¿Qué pasa chicos?
-Nada.
Volvimos a salir del despacho y nos dirigimos hasta la esquina del pasillo, dónde la encontramos, pero...

jueves, 19 de noviembre de 2009

¿¿Qué?? (Claire)

Hoy es otro día horrible, como ayer y antes de ayer, y antes de antes de ayer... ¡No puedo soportarlo más! Drake ya no te quiere... acéptalo. Hablar conmigo misma no creo que sea una solución.
Al levantarme patosamente, me vestí y bajé a desayunar. Comí una manzana y me fui ya a clase. En el patio de afuera estando con el grupo, antes de entrar en clase, vi que Drake, Sofí y esa tal Paula venían juntos. Una rabia me entró por el cuerpo. ¿Eran... celos? Vaya. Sonó la campana y todos entramos en el recinto. De primero me tocaba Educación Física, así que me dirigí al gimnasio. Al entrar me volví, y la vi. A la chica que no se separaba de Drake en ningún momento. Lo único que podía pensar en ese momento era que por favor no estuvieran saliendo, que sólo fueran amigos. El profesor nos mandó hacer unos ejercicios en parejas para todo el curso, y los hacía él. Y cómo por el destino o porque algo quería reírse de mí, me tocó con ella. Al venir hacia mí sonriente, me saludó.
-¡Hola! Así que vamos a estar juntas durante mucho tiempo, ¿eh? Un momento... -me miró fijamente- ¡¡Ah!! ¡¡Ya sé quién eres!! ¡¡Tú eres... tú eres la chica que le rompió el corazón en pedacitos a Drake!! Vergüenza debería darte...
-¡¿Qué?! Perdona, ¡pero yo no le hice nada! ¡Fue él el que rompió conmigo!
-¿Ah, sí? Pues... -se quedó pensativa durante unos momentos- Oh... es verdad, je, je, je... Es que tengo una cabeza... Es que Drake está hecho pedazos, por eso pensé... que era del revés. Emmm... pero bueno, tranquila, que gracias a mí, se está recuperando, y dentro de poco se olvidará de t...
-¡¿Que qué?! -¡¿había entendido bien?!
No quería hacerlo, pero un gran impulso me obligó a lanzarme hacia ella y pegarle. Ella, para defenderse, hizo lo mismo, y las dos nos caímos al suelo.
-¡Espe... espera! -dijo mientras se defendía- ¡Me has malinterpretado!
-¡Te he entendido perfectamente!
Todo el mundo gritaba y se puso a nuestro alrededor. El profesor se abrió paso y nos intentó separar.
-¡Basta! ¡¿Pero qué hacéis?! -dijo.
Me cogió del brazo y me levantó. Paula se levantó rápidamente, e intentó correr hacia la puerta. Yo me solté de la mano y corrí detrás de ella. Pasamos por el pasillo con todos los alumnos mirándonos confusos. Mientras corríamos, ella hablaba.
-¡A ver! ¡Por favor! ¡Dé... déjame explicarme!
-¡No hay nada que explicar! ¡Tú...!
Íbamos hacia la esquina cuando Paula se chocó con alguien y ambos cayeron al suelo. Yo me frené y los miré. Se levantaron, y a él le miré horrorizada.
-¡¿Qué pasa aquí?! -dijo Drake enfadado.
Paula se puso detrás de él y juntó las manos suplicando.
-¡Por favor...! ¡Ya te... ya te he dicho que...! -ambas estábamos cansadas.
Drake frunció el ceño, la miró a ella y luego a mí.
-¿Has... has intentado pegarla? -me preguntó- ¡¿Por qué?!
-¡Porque...!
-Bueno, mira, no quiero oírlo. No pensaba esto de ti, Claire, de verdad.
-¡¡No!! ¡¡¡No fue su culpa!!! ¡¡De verdad!! -se explicó ella. Parecía... desesperada porque Drake me perdonara, pero... ¿entonces?- ¡Hubo un malentendido! ¡De verdad que no...!
-Paula, déjalo. No hace falta que la defiendas. En serio. -miró hacia mí- Espero que por favor, no la vuelvas a hacer nada. Mira, incluso ni... Claire, nunca pensé que diría esto, pero no quiero que vuelvas a hablarme, ni que te acerques a ella. Chao.
Paula se llevó una mano a la frente mientras rechinaba los dientes con rabia, y Drake le cogió una mano y se fueron. ¡¿Qué he hecho?! Y ahora Drake me odia... Mi peor pesadilla hecha realidad... No pude evitar derramar unas lágrimas.