martes, 2 de febrero de 2010

T3 Capítulo 5 (Drake)

Lunes. Bueno, supongo que, aunque parezca raro, me gusta este día en concreto.
Me levanté, vestí, desayuné y todo lo demás, cogí mi mochila y me fui a casa de Claire. Como siempre, Sofí ya se había ido, sin esperar.
Le di al timbre, y apareció mi ángel por ella, tan hermosa como siempre. Al verme se ruborizó un poco, pero me abrazó, me dio un beso después de un alegre y tímido "hola", entró a por su mochila y cerró la puerta. Mientras íbamos por el camino, recordé la noche que me desperté a su lado. Sin duda, el día más bonito de mi vida.
Pero ahora, cada vez que nos mirábamos, nos ruborizábamos.
Aunque no todo es malo. Cada vez nos queremos más, o por lo menos yo a ella.
Iba mirando hacia el suelo cuando sentí su mano en mi brazo. Alcé la mirada hacia sus ojos placenteros, y le sonreí. Al llegar al instituto, fuimos hacia el grupo. Nos saludaron y siguieron con su conversación, aunque yo no estaba pendiente de ello, sino que miraba a Claire. No sabía por qué, pero no era capaz de apartar los ojos de ella. Y ella de mí. Me dio la impresión de que todos se dieron cuenta, porque, por ejemplo, al mirar a Mike, éste nos miraba de reojo, sonriendo disimuladamente. Cómo si le hiciera gracia. Al sonar el timbre, todos entramos dentro del recinto, y luego a clase. Me tocaba con Paula, así que ambos entramos y nos sentamos uno al lado del otro. En medio de la clase, ésta me miraba con los ojos entrecerrados, pero no con maldad, si no con diversión y sospecha. Al final, acabé por preguntarle:
-¿Qué? ¿Qué pasa? -susurré.
-Mmm... -frunció los labios-. Tú... estás más feliz de lo normal, y además Claire y tú no parabais de miraros en el patio -sonrió con satisfacción-. ¿Por qué?
-Por... por nada. ¿Por qué iba a ser?
-Ji, por nada. Pero te conozco, Drake, y tú normalmente eres un amargado soñoliento que le tiene manía a los profesores, y ahora eres un chico normal y feliz -apoyó la barbilla en la palma de la mano-. No me cuadra. Pero que conste que estás mejor así. ¡Pero tengo curiosidad! ¿Qué...?
Miré hacia otro lado, sonriendo. No pude evitarlo: me hacia gracia.
Luego volví a mirarla, y un brillo de comprensión apareció por sus ojos. Sonrió ampliamente.
-No.
-Ejem... sí...
-¡¡¡Guau!!! ¡¡Ay, madrecita querida de mi inocente vida!! -gritó. La clase estalló a carcajadas.
Al momento, tenía al profesor delante de sus narices. Ella le miró con cara de cachorrito, pero el profesor ni se inmutó.
-¿Le parece divertida la clase? ¿Acaso tiene algún problema físico o mental, señorita Paula? -preguntó fulminándola con los ojos y con los brazos detrás de la espalda.
Paula se levantó.
-Eh... bueno, no señor. Es sólo que... me pareció increíble el... emmm... lo que quiera que estuviese explicando, en serio.
-¿Lo que quiera que estuviese explicando?
No pude aguatarme más y empecé a reírme. El profesor pasó de mirar a Paula a mí. Tragué saliva.
-¿Con qué les parece esto divertido? Muy bien. Fuera de clase. Los dos. A ver si les parece divertido hablar con el director, aunque visto lo visto, Drake, no se le podría dar más sermones ya que a escuchado todos, ¿no?
Apreté los dientes. ¿Me estaba diciendo que era un mal estudiante? Bufé, me levanté de la silla y me fui de clase seguido por Paula, que temblaba. Al cerrar empezó a gritar.
-¡Pero si yo nunca... yo nunca he estado castigada! ¡Nooo! ¡No me puede hacer eso! -hasta parecía que se iba a echar a llorar.
Negué con la cabeza, y me apoyé en la pared con los brazos cruzados y miré hacia el suelo.
-Pues bienvenida a mi mundo -dije.

jueves, 28 de enero de 2010

T3 Capítulo 4 (Claire)

Drake me sonrió detrás de la ventana. Como suponía que hacía mucho frío fuera, fui rápidamente hacia allí. La abrí, y él entró, tirando la escalera al césped detrás de él. Luego cerró la ventana y se volvió con expresión divertida:
-Por si acaso. Por ahí podría haber subido un asesino en vez de yo -y sonrió.
Yo temblé.
Pero luego me acerqué a él y le puse una mano en la mejilla.
-¿Qué haces aquí? -le pregunté ahora con una sonrisa.
Se acercó a mí oído y me susurró:
-Porque quería estar contigo.
-Pe... pero y... ¿y Sofí? -balbuceé por los nervios.
-Aceptó quedarse en casa de los abuelos. La llevé allí yo mismo, y luego vine aquí.
-¿Pero no ves que no debiste hacer eso? ¿Qué dirían tus padres si lo supieran? ¡Y por supuesto que es lo más probable, porque cuando lleguen y no os encuentren en cas...!
Pero en medio de mi pequeña bronca, Drake me calló con un beso. Luego se separó.
-Tú siempre queriendo hacer el bien... -sonrió-. Por eso te quiero tanto -miró hacia mi cuaderno de dibujos que estaba encima de la mesita de noche.
Se acercó a él y lo cogió. Luego se sentó en la cama mientras lo sostenía, pero vaciló antes de abrirlo, y luego me miró. Se me puso la carne de gallina.
-¿Me permites? -me preguntó sonriendo.
-S... sí, cla-claro -respondí todavía estupefacta.
Lo abrió y se puso a ojear mis dibujos. Sonreía cada vez que pasaba una página. Verle ahí, sentado y tan concentrado, hizo que el corazón se me acelerara. Temblorosa, me senté a su lado y apoyé la cabeza en su hombro mientras cerraba los ojos. Él me rodeó con un brazo los míos, y yo cerré los ojos.
No sé cuántos minutos pasaron, hasta que sentí su otra mano -la que agarraba el cuaderno, cosa que ya no- acariciarme la mejilla suavemente. Abrí despacio los ojos y me encontré con su rostro a unos pocos centímetros del mío, mientras me miraba con sus ojos color zafiro.
No pude soportarlo más, y le besé. Rodeé mis brazos en su cuello, y él enterró una mano en mi pelo y la otra la colocó en mi cintura, y ambos rodamos de costado hasta que quedé tumbada de espaldas, y él inclinado hacia mí. Todavía besándonos, se empezó a quitar la chaqueta, e iba a quitarse la camiseta cuando se frenó, se separó un poco de mí y me miró:
-Claire, sabes que te quiero con toda mi alma. Pero dime que no me amas y me iré sin haber hecho daño alguno. Lo prometo.
Me quedé mirándole. Pero luego le sonreí, le volví a acercar a mí y le besé. Con los labios unidos, le susurré:
-No hace falta que prometas nada. Ya sabes que te quiero más que a nada en el mundo.
Noté como sonreía, y ambos nos dejamos llevar totalmente por nuestros fuertes sentimientos.

martes, 26 de enero de 2010

T3 Capítulo 3 (Claire)

-Sí, cielo, los padres de Drake y nosotros quedamos esta noche para cenar. No te importa quedar en casa sola toda la tarde y la noche, ¿verdad? -me dijo mi padre mientras los tres cenábamos.
-¡No, qué va! Si la verdad me gusta quedarme mucho sola en casa -ambos pusieron expresión molesta-. ¡No, me refería a que...! -desistí-. No, no me importa.
-Bien. Me alegro. Emmm... bueno, tu madre y yo pusimos unas escaleras en tu ventana. Ya lo comprenderás -sonrió ampliamente, y mamá también.
Pero me parece que ya sé por dónde iban. Cuando los dos se fueron a trabajar, yo subí a mi habitación, me acosté en cama, cogí una libreta y un lápiz y me puse a dibujar mientras escuchaba música por el mp3.
Al cabo del rato, alguien llamó al timbre. Me quité los cascos, dejé todo y bajé las escaleras.
-Qué oído tengo -pensé inevitablemente en voz alta.
Al llegar a la puerta, me encontré a Drake, pero... no me miraba a mí, sino que miraba al otro lado de la esquina de la casa, dónde se encontraba la ventana de mi habitación. Me puse a su lado, y miré las escaleras de las que me había hablado mi padre antes. Drake me miró con una ceja enarcada.
-Emmm... ¿puedo preguntar qué es eso? -me preguntó mientras volvía a verlas.
-Bueno, son unas escaleras -le respondí con un deje divertido en la voz.
-No, eso ya lo sé. ¿Pero se puede saber por qué tus padres pusieron unas escaleras en tu ventana?
-Oh, bueno... es que nuestros padres están tan contentos con nuestra relación, que se pusieron de acuerdo en que poner unas escaleras en mi ventana sería... más romántico.
-¿Y se supone... que tengo que escalarlas?
-Si no quieres abrirte la cabeza por si te caes, mejor no lo hagas. No te lo recomiendo. Pero si te preguntan por ellas, tú diles que sí, que las escalaste. Así... serán más felices.
Sin poder evitarlo, se rió, y yo me uní a sus risas. Entré un momento dentro de casa, me puse unos tenis y una chaqueta de chándal, y por último cogí las llaves de casa. Luego salí. Ambos fuimos a dar una vuelta por el parque, hablando de muchas cosas, sobre todo de Paula y sus gustos tan raros -espero que no se enterara de ello- y sobre las escaleras fortuitas de mi ventana. Al volver, ya era prácticamente de noche, y Drake me acompañó a casa, y luego se fue.
Después de un rato, me quise ir a la cama, así que me puse el pijama y me fui a mi habitación. Sobre las doce de la noche, dónde yo estaba ya prácticamente dormida, escuché petar en la puerta... no, no en la puerta, sino en la ventana. Asustada, me incorporé despacio y miré la ventana por dónde se filtraba la luz de la luna... que estaba tapada por una figura. Entrecerré los ojos... y lo vi. Era Drake, subiendo por las escaleras.

martes, 19 de enero de 2010

T3 Capítulo 2 (Drake)

Entré en clase, y me senté al lado de Paula, que no dejaba de mirar a un chico que estaba delante de ella, soñolienta.
-¿No te parece... encantador? -me dijo cuando me senté.
Como estaba de espaldas a nosotros, no podía verle la cara. Cuando terminó la clase, ambos nos levantamos, y el chico también, y pude verle las facciones...
Era moreno, tenía bastante acné por la cara, el pelo algo grasiento y rizado, y era increíblemente bajito, tanto que hasta tuve que bajar la cabeza para verle mejor. Luego miré a Paula con una ceja alzada.
-Bueno... -chasqueé la lengua-. A ver, Paulita, si te digo la verdad...
-Sí, lo sé, a lo mejor ni siquiera me hace caso, pero... ¡jo, me gusta mucho! -dijo dando saltitos emocionada.
Le miré incrédulo.
-Paula...
Dejó de saltar.
-¿Crees... que no va a querer hablar conmigo? ¿Y si tú le hablas a él de mí? ¿O es que tengo que pagarte para que le hables? -dijo en broma.
-Bueno, más bien tendrías que pagarme para que él hable contigo... -respondí sarcásticamente- ¡¿Pero dónde tienes el gusto?!
Suspiró.
-¿Sabes qué te digo? ¡Que Claire me va a comprender! ¡Incluso Carla o Alex! ¡Ya verás!
Cogió su mochila y salió corriendo de la clase. Yo la seguí, poniéndome a su lado.
-Venga, no te enfades. Pero es que... guapo, guapo... no es.
-Ya. ¿Pero acaso todo tiene que ver con el físico?
-No, pero...
-Pues sí. Pero mira, yo quiero saber cómo es estar con alguien así. Alguien... que no se lave el pelo regularmente... que tenga problemas con los granos, que sea más bajito que yo... Ya sabes, esas cosas.
-Si tú lo dices...
Claire, Carla, Alex, Mike, Brian y Jake nos esperaban en la entrada. Desde que Paula le había dado varios golpes a ese psicópata de Nike, todo el grupo la felicitó y les cayó tan bien que ahora...
-¡Hola, chicos! -nos gritó Mike.
Paula corrió hacia las chicas.
-¡¡Claire!! ¡¿A que tú me comprendes?! -dijo con los brazos cruzados.
Puse los ojos en blanco. Ella rió.
-Pues... emmm... bueno, a ver, Paula, el chico es... bueno...
Cambió a Carla.
-¡¿Y tú, Carla?! ¡¡Dime que me comprendes, por favor!!
-Es que yo... pufff... la verdad es que no... no veo por qué te puede gustar...
Miró a Alex, pero ésta negó con la cabeza. Apretó los labios y se enfurruñó como una niña pequeña, a lo que todo el mundo se rió. Un chico con pelo negro, corto, y con ojos pequeños pasó por delante de nosotros, y se fue, pero Paula se le quedó mirando.
-Oh, dios mío querido de mi vida... -exclamó.
-¿Qué? -pregunté.
-Se... se parece... ¡sí! ¡Eh, tú! ¡Espera! -fue hacia él.
Vi que se ponía colorada, y yo negué con la cabeza. Esta chica...
Me giré hacia Claire, que me miraba con preocupación. Me abrazó y me tocó la mejilla.
-Drake, ¿estás bien? -me preguntó con el ceño fruncido.
-Sí, ¿por qué? ¿Es que tengo mala cara? No creo que...
-No... no, tranquilo -me sonrió-. No es nada.
De repente, todos oímos unos gritos. Si no me equivocaba, la jefa de las animadoras gritaba como una loca, y al verla aparecer corriendo hacia nosotros me daba la razón del por qué. El pelo. Lo tenía quemado. Fue hacia Paula:
-¡¡¡¡Túúúúúú!!!! -la señaló. Todo el mundo se volvieron hacia ellas.
-¿Qué...?
-¡Por tu culpa mira como tengo el pelo! -sollozó.
-Pero si yo no... -se quedó pensativa, y luego la compresión se reflejo en sus ojos-. Ahhh... tú te refieres al laboratorio, ¿no? Sí, es que un experimento me salió mal... y bueno... yo pude escapar ahora mismito, pero parece que tú... has salido mal parada.
Me reí. Claire me dio un cariñoso codazo, pero tampoco era capaz de aguantar una sonrisa.
-Lo siento -se disculpó Paula-. De verdad, es que... ejem... bueno...
-¡¡¡¡¡¿¿¿QUÉ LO SIENTES???!!!!! ¡¿Y tú crees que sintiéndolo vas a arreglar mi precioso pelo?!
-Quizá...
-¡No!
Dio una patada al suelo como una niña pequeña, y se fue indignada. Paula se encogió de hombros, se despidió del chico y vino hacia nosotros.
-Así que todo bien, ¿eh? -le dije.
-Sí... sí, todo muy, muy bien.
Negué con la cabeza, y todo el mundo se fue a casa. Mientras cenábamos, Sofí le contó todo a nuestros padres, todavía riéndose por ello. Qué día más raro.

sábado, 16 de enero de 2010

Temp. 3 - Capítulo 1 (Drake)

Invierno. Aunque haga frío y normalmente nieva, es mi estación favorita. Más o menos.
-¡¡Drake, despierta!! -me gritó la dulce y aterciopelada vocecita de mi pesada hermanita Sofí, mientras me pegaba en un costado para que me levantara.
Abrí los ojos, y con el ceño fruncido, la miré.
-¿Qué pasa?
-¡Es tardísimo! Si no apuras, llegarás tarde a clase.
Miré el reloj. ¡Las nueve! Sofí, antes de salir por la puerta con una sonrisa satisfactoria, me avisó:
-Por cierto, Claire...
-¿Qué pasa con Claire? -pregunté alarmado.
-Te está esperando abajo. Como veía que no ibas a su casa, vino para ver si ya te habías ido y...
Con las sábanas enredadas en los pies, empujé a Sofí fuera, cerrando la puerta.
-¡Eh! ¿Pero qué haces? -me preguntó detrás de la puerta.
-¡¿Tú qué crees?! ¡¡Tengo que vestirme!! -le grité mientras me iba vistiendo y haciendo la cama.
-¿Entonces le digo a Claire que suba?
-¡No!
-¿Que se vaya ya?
-¡¡No!! ¡¡Dile que espere!! -con los nervios tropecé contra el suelo por culpa de una pequeña pelotita que tenía tirada por ahí- ¡¡Ayyy!!
-¡¿Drake, estás bien?!
-¡¡Qué sí!! ¡¡Venga, corre!! -me levanté.
-¡Vale, vale!
Escuché los pasos de Sofí bajar las escaleras. Terminé de prepararme, más o menos, y bajé rápidamente. Al pie de las escaleras me di cuenta:
-¡Mierda, la mochila! -volví a subir, cogí la mochila y bajé otra vez.
Mis padres seguramente ya se fueron. Abrí la puerta de la entrada, y me encontré a Claire apoyada en el marco. Le sonreí, y ella a mí.
-Drake... -me dijo.
-¿Sí, mi cielo? Vale, es que me quedé dormido... Pero no tengo tan mala pinta, ¿no? Hala, venga, vamos.
Me puse a su lado, y cerré la puerta, pero Claire me miraba intentando disimular una risita.
-¿Qué ocurre? -sentí... los pies fríos.
-¿No crees que... es mejor que te calces? Lo digo porque a lo mejor te coge el frío...
¡¡Me cago en...!! Respiré hondo, saqué las llaves de casa y abrí la puerta. Cogí unos tenis cualquiera y por fin cerré la maldita puerta. Le di un beso fugaz a Claire, le rodeé los hombros con un brazo y empezamos a andar.
-¿Una mañana ajetreada? -me preguntó dándome un beso en la mejilla.
-Sí, la verdad, y aún por encima me puse en ridículo delante de ti.
-Pero si ya sabes que...
-No, no, yo nunca hago esas cosas. Pero es sólo porque estaba dormido, que conste.
Se rió, y me abrazó. Al llegar hasta el instituto, no había nadie en el patio delantero. Miré mi reloj: y cuarto. Genial. Un cuarto de hora tarde. Entramos.
-Emmm... Claire, perdona por haberte hecho llegar tarde.
-No, para nada.
Me incliné y la besé intensamente. Ella enredó sus manos en mi pelo -más o menos peinado- y yo la atraje más hacia mí. Pude notar como su corazón se aceleraba. Al escuchar un ruido, ambos nos giramos y vimos a la secretaria del colegio totalmente colorada, tosiendo. Nos separamos al instante, pero cogidos de la mano.
-Oh, eh... esto... sí, llegamos tarde -dije-. Lo sentimos. Pero fue culpa mía.
-Bueno, pues ahora será mejor que vayáis a vuestras respectivas clases si no queréis que os castiguen. -me respondió.
-Oh, sí, claro -dijo Claire cortada.
Por el pasillo, le susurré:
-¿Ves? Hoy estoy gafado.
-No es que estés gafado. Solamente... te has levantado con el pie izquierdo.
-Y que lo digas -llegamos a su clase, y me despedí con otro beso- Nos vemos en Física y Química. Te quiero.
-Y yo a ti. Oh, y ten cuidado.
-¿Por?
Me sonrió.
-Paula últimamente... está obsesionada con un chico, y te hará la vida imposible para que puedas hablarle a él de ella. -sonrió todavía más- Ya lo verás.
Tragué saliva, pero las cosas no pueden ir peor, ¿no?

martes, 8 de diciembre de 2009

Nuevo blog

Pues, cómo ya he dicho, he hecho otro blog, pero no es una historia ni nada de eso. Como yo adoro leer por encima de todo, he decidido hacer un blog dónde ponga todos los libros que merezcan la pena y por si queréis descargarlos. Conste que la mayoría -cómo no- serán románticos (por no decir todos) y/o de aventuras, o bueno, lo que tenga un libro para que se pueda pasar la primera página sin dormirte. Pues eso, aquí os dejo el enlace, y cómo ya sabéis, si os gusta bien, si no, lo borro y listo. Muchas gracias.
http://magickalbooks.blogspot.com/
Todavía no está del todo preparado, y ya pondré el primer libro cuando pueda...

domingo, 6 de diciembre de 2009

Su merecido (Drake)

El director vino y, totalmente enfadado, nos llevó hasta su despacho, con toda la gente detrás. Los profesores les pedían que volvieran a las clases, pero todos los alumnos se pusieron a escuchar a hurtadillas detrás de la puerta. Pero lo que más me dolió fue ver la cara de Claire, ya que rompí mi promesa, y la de mi hermana pequeña, Sofí, que estaba decepcionada. El director nos sentó a ambos en las sillas, y él en su sillón detrás del escritorio. Juntó las manos, entrelazando los dedos y nos miró expectante, en espera de una respuesta de lo ocurrido, pero ninguno dijo nada, así que empezó él.
-Bien, ¿qué ha pasado aquí? -dijo con el ceño fruncido.
-Señor, verá... -empezó Nike, que ya había dejado de sangrar- ¡Empezó Drake!
¡¿Pero por qué todos me echaban las culpas a mí?!
-¡¿Cómo?! ¡¡Serás mentiroso, maldito hijo de...!!
-¡Basta! -intervino el director- Drake, ¿quién empezó? -me preguntó.
-Bueno, a ver... sí, empecé yo... -se inclinó- ¡Pero siempre se empieza una pelea porque el otro hizo algo, ¿no?! Pues eso. Él hizo algo que me molestó, y yo intentaba... ¿defenderme?
-¿Defenderte? ¡Pero si no te hice nada! -replicó Nike.
-¡¿Que no me hiciste nada?! ¡Ja! Si no me hubieras hecho nada, yo no te hubiera pegado -me volví hacia el director- Señor director, ya me da igual todo. Este chico que ve aquí, es un psicópata. Raptó a una de sus alumnas, ¿recuerda a Claire? -asintió con energía- Bueno, pues fue este loco. Y sólo para darme una estúpida lección que no sirve para nada.
-¡¿Cómo?! Nike, ¿es eso cierto?
-¡No! ¿Cómo puede creer que yo...?
-¿Ah, no? -le interrumpí- ¿Entonces por qué cuando desapareció tú no parabas de sonreír? Ni siquiera eres buen actor. ¡Y me amenazó!
-Nike, Drake parece muy sincero, y me da la impresión de que tú...
Nike cerró los ojos, cabizbajo. Respiró hondo, cerró los puños y apretó la mandíbula, y luego dijo con voz escalofriante:
-A la mierda todo. Sí, es verdad. Fui yo. Yo la secuestré, yo la abandoné en el bosque con el frío, yo amenacé a Drake con que si no me hacía caso, la volvería a raptar, y esta vez no tendría piedad. Sí, lo hice yo todo. ¿Contentos? -se volvió hacia mí, y abrió sus fríos ojos- ¿Contento, Drake? Ahora Emma se quedará sin hermano mayor, ahora ya pueden hacer lo que quieran conmigo, me da igual.
-Nike -dijo el director- No me explicaron por qué vinisteis aquí.
-Bien, pues... nada, primero me metieron en el reformatorio, ¿y sabéis por qué? Pues por el accidente de una chica que murió en el acto, provocado por mí. Luego me mandaron a un instituto, pero dejé en coma a un chico que me caía mal porque sí, y luego mandaron aquí, para ver si cambiando de aires, pues... cambiaba yo, pero parece que no.
Me quedé con la boca abierta, y el director también, acompañados de susurros provenientes del vestíbulo. Me levanté al momento de la silla, de su lado.
-Tú... necesitas ir... tú necesitas ir al psicólogo. ¡Y pretendías quedarte con Claire! ¡Ni de coña!
-Pues sí, pretendía. Pero parece que no voy a tener suerte, ¿eh? Es una pena. Pero ahora que lo pienso, si no hubiera sido por tu estúpida amiguita, todo me hubiera salido bien.
El director ya estaba llamando por teléfono. Y de repente, la puerta se abrió, sobresaltándonos a todos. Claire y Sofí entraron y saltaron sobre mí.
-¡Drake! ¡Menudo susto! -dijeron al unísono.
Yo las abracé a la vez. Por la puerta también aparecieron Mike, John, Brian, Jake, Alex y Carla, pero no entraron, sino que me miraban aliviados. Y la hermana de Nike también.
-¡A ver, dejad paso! -gritó una voz por el pasillo.
Paula consiguió pasar por la muchedumbre de gente y entró. Nike se levantó de su silla, que la miraba con furia. Pero sé que no le haría nada.
-¡Tú! ¡Todo esto es por tu culpa! -gritó éste.
-¿Por mi culpa? Mira, tío, hace mucho tiempo que tenía ganas de hacer esto.
-¿De qué...?
Paula se acercó a él y le dio un puñetazo en toda la cara.
-¡Ay! ¡Esta por Claire! -exclamó mientras se soplaba los nudillos. Nike se echó hacia atrás, pero ella le dio otra vez- ¡Esta por Drake!
Nike volvió a sangrar.
-¡Esta por mí! -y otra vez, pero en el estómago. Nike se curvó sobre sí mismo, mientras gemía de dolor- ¡Y esta por mi madre, por mi abuela, y... porque me da la gana! -y el definitivo. Paula le dio una patada en... bueno, esas cosas que los hombres protegemos mucho y con mucho cariño, porque duele que te cagas... pues ahí.
Nike, rendido y sin conocimiento, cayó al suelo, inconsciente. La gente aplaudía, y yo también. Claire y Sofí me miraban extrañadas, pero yo me encogí de hombros.
-¿Qué? Se lo merecía. ¡Bien hecho Paula!
Ella esbozó una sonrisa triunfal.
-Y eso que no me gusta el deporte... Hala, ya me voy.
Y se fue por la puerta. Menudo día de locos. Al final, mandaron a todos los alumnos a sus casas, y se llevaron a Nike a un centro de menores. A Emma la llevaron a su casa, y nosotros también nos fuimos. Primero dejé a Sofí y a Paula en casa, y luego acompañé a Claire a la suya. En la puerta, nos paramos.
-Claire, siento de veras todo lo ocurrido. De verdad, y también perdona por... haber roto mi promesa, pero es que...
Se acercó a mí y me dio un beso en los labios.
-Drake, gracias por todo. Y no hace falta que te disculpes. Pero ahora sí, prométeme que no lo harás más.
Le sonreí.
-No te prometo que lo intentaré, pero intentaré intentarlo.
Claire se rió de mi payasada y me volvió a dar un beso. Iba a entrar, pero la cogí de la mano y le susurré en el oído:
-Te quiero...
Ella se quedó callada, y me miró a los ojos.
-Como echaba de menos que me dijeras eso... -dijo- Yo también a ti.
Nos volvimos a besar por última vez, y me fui. Por fin... volvíamos a estar juntos... Y espero que no pase ninguna otra estupidez durante mucho tiempo...
Fin...

*Bueno, yo diría que aquí se termina. Supongo que a lo mejor, pero dentro de mucho tiempo, volveré a escribir esta historia, pero sólo a lo mejor. En los dos casos, muchísimas gracias por leerme. Cada comentario vuestro me anima a escribir más. ¡¡Gracias!!