sábado, 27 de marzo de 2010

T3 Capítulo 12 (Drake)

*Un aviso. El vampire's black heart, si habéis intentado entrar, no os habrá ido, supongo. Le cambié el nombre, ahora mismo lo pongo aquí, y siento no haber avisado antes u.u'':
http://the-dreams-giver.blogspot.com/
¡Gracias! ^^

Nos escaparíamos esta noche. ¿El porqué tan pronto? Fácil. Los padres de Claire quieren llevarla mañana mismo a abortar, aunque la verdad no sé cómo lo van a hacer sin pedir cita, pero lo arreglarían: siempre se salen con la suya. Por eso debíamos irnos ya.
Después de volver a escalar la tubería -con muchísima dificultad- y entrar por mi ventana otra vez en un tiempo récord, cogí una mochila cualquiera de mi armario, cogí cosas necesarias, me puse una chaqueta y salí al pasillo. Primero fui a la habitación de mis padres, que dormían pausadamente, y luego a la de Sofí. No la vería en mucho tiempo, y eso me dolía bastante, así que me acerqué a su cama y la vi dormir, mientras le acariciaba el pelo. La había visto crecer, todavía recordaba cuando era una niña rubita con unos ojos azules y enormes, y ahora... ahora se había convertido en una adolescente muy guapa. La echaría mucho de menos. Me incliné y le besé la mejilla, y después me volví hacia la puerta. Al bajar las escaleras, y encaminarme a la puerta, cogí las llaves del coche de mi padre y salí. Al entrar, respiré hondo y apoyé la cabeza en el respaldo del sillón.
-Estoy completamente loco... -murmuré.
Negué con la cabeza, miré mi casa por última vez y arranqué. Llegué a casa de Claire enseguida, que estaba esperando delante de su casa. Se subió al coche y me miró.
-¿Estás seguro de que...? -preguntó.
-Sí, tranquila. Y la verdad será un viaje bastante largo.
-Todavía no me has dicho dónde vive tu tía.
Arranqué el coche, y mientras miraba la carretera, le hablaba.
-Emmm... ¿de verdad que quieres saberlo? ¿No sería más emocionante que fuera una sorpresa?
Se cruzó de brazos, frunciendo el ceño.
-Vale, interpreto ese gesto como un simple "no". Bien... emm... en... Alaska...
Se quedó de piedra. Y durante unos segundos interminables se me quedó mirando como si estuviera mal de la cabeza.
-Alaska. ¡¿Alaska?! ¡¿Pero por qué no me avisaste antes?! ¡Drake, está muy lejos! ¡Tardaremos por lo menos cinco días en llegar!
-Tranquila, vamos perfectamente equipados.
Suspiró, y miró por la ventana. Luego se acarició el vientre cariñosamente. Sonreí.
-No le pasará nada, te lo prometo -le dije, y ella volvió la cabeza hacia mí-. No sé cómo pudimos acabar así, pero ya verás.
-¿Y qué haremos si al final nuestros padres nos encuentran?
Me quedé pensativo y la miré un momento. La luz de la luna nos bañaba a ambos a través de su ventana, y no supe qué decir.
-No lo sé. Si quieras que te diga la verdad, no lo sé. Sé tanto como tú, pero... no lo harán.
Íbamos pasando por el gran puente de Brooklyn, y como era de noche, todas las luces de la ciudad de Nueva York se veían preciosas. Sin duda un gran regalo para la vista. Claire se quedó mirándolas.
-Vaya, realmente es muy bonito... -murmuró.
-Sí, en verdad sí.
Salimos del puente y la ciudad se fue alejando poco a poco. Aquí empezaría nuetro viaje...

miércoles, 17 de marzo de 2010

T3 Capítulo 11 (Drake)

Después de salir del lugar, fuimos a dar un paseo, y luego acompañé a Claire y a Paula a sus casas, y luego fui a la mía. Al entrar por la puerta, mis padres estaban esperándome con los brazos cruzados en el vestíbulo, con Sofí detrás de ellos con la boca tapada con la mano. Parpadeé sorprendido.
-¿Qué... qué ocurre? -pregunté con la voz algo temblorosa.
-¿Que qué ocurre? ¡¿Que qué ocurre?! -empezó, para mi sorpresa, mi madre-. ¡¿Pero tú en qué estás pensando, Drake?!
-A ver... si me explicáis de qué va la cosa...
-¡¿Qué es eso de que Claire está embarazada?!
¿Sabéis esa sensación de desasosiego cuando tus padres se te quedan mirando como si rompieras algo muy valioso para ellos o algo parecido? Bueno, pues a mí me pasaba eso multiplicado por diez.
Noté como palidecía. Con que la enfermera me mintió, diciéndome que no llamaría a nuestros padres. Genial.
-Bien... primero, vale, sí, eso creíamos. ¡Pero fuimos al médico y nos dijo que...!
Mi padre negó con la cabeza. Tragué saliva.
-Se había equivocado. Por eso llamaron a casa. Preguntaron por ti, pero les dijimos que no estabas, y que éramos tus padres. Y nos dieron la noticia.
-Ah... -intenté decir.
-Niño, yo te mato -me soltó.
En otras circunstancias, esto sería incluso cómico, pero desde mi punto de vista no tenía ni puñetera gracia.
-A ver, a ver... está bien. Tranquilos, todo se puede arreglar...
Mi padre se estaba acercando amenazadoramente a mí, pero lo esquivé, subí las escaleras rápidamente y entré en mi habitación, cerrando con llave. Uf, vale, me libré hasta mañana. Pero entonces... a Claire también... Oh, no...
Miré hacia la ventana. Claire... tengo que ir a por ella. Incluso en estos casos me hace gran falta el protegerla. Respiré hondo, me fui hacia la ventana y miré hacia abajo. Vale, sí, estaba muy alto, pero era césped... no debería doler mucho... ¿no?
Primero pasé una pierna, luego la otra y me quedé colgando con los codos apoyados en el marco. Vale, bien. Ahora lo difícil sería dejarme caer. Pero me fijé que al lado tenía como una tubería. Bueno, supongo que mi peso aguantaría. Me colgé de ella y empecé a bajar.
Ya abajo, miré orgulloso la ventana. No fue tan difícil. Me volví y me fui por la acera hacia la casa de Claire. Me fijé en el cielo. Ya era casi noche cerrada. Pero cuando iba por el parque, y como estaba distraído mirando la luna y las estrellas, ni cuenta me di de que me había chocado con alguien y se había caído al suelo. Le ayudé a levantarse, y... para mi grandísima sorpresa, era mi Claire, pero tenía los ojos llorosos y rojos, y estaba colorada. Al reconocerme -yo todavía flipaba viéndola- me abrazó.
-Claire, ¿qué pasó? ¿Por qué lloras? -pregunté mientras la atraía hacia un banco y la empujé suavemente para que se sentara-. Venga, cielo, cuéntame. Ahora mismo iba a ir hacia tu casa...
-¡No! -exclamó de repente. Me acarició la mejilla-. No. Si te ven mis padres... no sé qué te harían, de verdad, y lo último que querría...
-Vale, tranquila. Venga, dime -le sequé las lágrimas con el dorso de la mano.
-Pues... pues... -empezó con voz ahogada por las lágrimas-. Se enteraron de que fuimos al médico a... bueno, ya sabes, y... y... ¡Drake, sí que lo estoy! ¡El médico se había equivocado! Por eso les llamaron y...
Sonreí un poco, la atraje hacia mí, y le besé el pelo.
-Ya... también llamaron a los míos. Y la verdad no me apetece volver a casa.
-Yo me escapé, pero... delante de ellos -por mi mirada se explicó enseguida-. Es que... mis padres me echaron una bronca tremenda, y decían que estaba castigada hasta... bueno, que no pude soportarlo y me escapé. Venían detrás mía, pero les distraje. No quiero volver a casa, Drake... decían de abortar a nuestro bebé... pero yo lo quiero... -volvió a llorar.
Suspiré. ¿Qué iba a decir en esos momentos de tensión?
Y de repente se me ocurrió algo. Era una locura, pero... supongo que cuando tienes diecisiete años haces cualquier locura.
-Claire... se me acaba de ocurrir algo... -murmuré.
-¿Lo qué? -preguntó entre lágrimas.
-Tengo... tengo una tía... que aunque vive algo lejos de aquí, estaría muy agradecida de recibirnos.
-¿Cómo? ¿Escaparnos de verdad? ¿Como si... nos estuviéramos fugando?
-Bueno... si quieres verlo así... sí.
-¿Pero tu tía... de verdad que querrá...?
-Claro que sí. Siempre se alegra de que vayamos a visitarla. Es que... vive sola, y siempre agradece la compañía. Incluso está tan aburrida que ni siquiera sabe en qué gastarse el dinero. A veces viaja por el mundo. Pero esa no es la cuestión. Lo que quiero decir es que estará encantada de que vivamos con ella durante mucho tiempo. Incluso... podríamos... criar al bebé allí...
-Pe... pero... pero mis padres se volverían locos, y los tuyos también Drake. Aunque... -bajó la mirada a su vientre y lo abrazó-, quizá no sea tan mala idea.
-¿Entonces te parece bien?
Asintió. Sí, es verdad, una idea quizá malísima. Pero ahora, si soy sincero, es la mayor ilusión que he tenido.

martes, 2 de marzo de 2010

T3 Capítulo 10 (Drake)

Los tres nos encaminamos al hospital, dónde tuvimos que esperar para entrar. Y lo peor es que éramos los últimos de una gran cola. Nos sentamos en unas sillas, y le cogí la mano a Claire.
-Venga, tranquila... -le animé.
Respiró hondo, y me sonrió.
Después de la gran espera, una enfermera se nos acercó. Los tres nos levantamos, y empezó:
-Bueno, ¿a qué se debe esta visita?
-Tenemos que saber... si está... embarazada -dije susurrando.
-Oh, bueno... ¿y quién...?
Miró a Paula y a Claire.
Ambas se señalaron la una a la otra.
-¡Ella, no yo! -dijeron al unísono.
La enfermera se quedó a cuadros, y no me extraña: si no fuera porque estaba en un momento de gran tensión, hasta resultaría cómico.
-Mirad, no tengo todo el día para aguantaros, así que por favor...
-Emmm... -le di un suave codazo a Claire en las costillas-. Yo.
-¿Y te llamas...?
Se quedó pensativa. Si usábamos nuestros nombres reales... seguramente llamarían a nuestros padres, y Claire lo sabía.
-Cameron.
-¿Apellido?
-Díaz -la enfermera, Paula y yo nos quedamos mirándola.
-¿Cameron... Díaz? -repitió la enfermera-. ¿Estás segura que...?
-¡Sí, estoy segura! -gritó.
-Vale, vale. ¿Eres su novio? -me preguntó. Asentí-. Pues dime el tuyo.
Iba a hacer una estupidez.
Carraspeé, me peiné mejor el flequillo con un movimiento de cabeza y guardé las manos en los bolsillos, apoyándome en la pared.
-Bloom. Orlando... Bloom -dije con voz seductora, pero me sonrojé al momento.
Definitivamente, soy idiota.
-Así que Orlando Bloom, ¿eh?
-Sí, y yo Madonna, no te joroba -susurró Paula. Claire le profirió una patada en el pie, y calló.
La enfermera suspiró.
-Por favor, dadme vuestros nombres reales. Si lo que os preocupa es que llamemos a vuestros padres, pues no lo haremos.
-Está bien. Somos Drake Jones, Claire Liddle y Paula Palace. ¿Seguro que no...?
-No, en serio. Bien, Claire, puedes pasar.
Claire entró con miedo, pero decidida. Después de que Paula y yo esperásemos mucho tiempo fuera, salió con lágrimas en los ojos, y me abrazó.
Yo también la abracé.
-¿Qué te ha dicho? -susurré.
-Que no, Drake. ¡No lo estoy!
-¿Entonces por qué te dieron negativo y positivo? ¿Qué...?
-El positivo debía de estar mal, o algo así -sollozó.
Sonreí. ¡No lo estaba! Uf, una carga menos.
Miré hacia Paula, que se abrazaba a la enfermera, también sollozando, pero a ésta última no le hacía mucha gracia.
-Venga, venga, ya... suéltame anda, niña, que no tengo...
-Que sí, que sí, no tienes todo el tiempo -le soltó-. Ya te dejo.
Salimos del hospital sonrientes. Pero no sé... tenía un algo aquí dentro... quizá... ¿me hacía ilusión haber sido padre? No, imposible, soy demasiado joven. O eso creo.